5 sencillos pasos para conseguir la paz interior

29 Marzo, 2020
Este artículo ha sido escrito y verificado por la psicóloga Elena Sanz
La paz interior, como su propio nombre indica, no depende de las circunstancias externas, de lo que nos sucede, si no de la perspectiva con la que decidimos mirar la vida.

Conseguir la paz interior parece algo utópico en estos tiempos. Entre tanta responsabilidad laboral, familiar y personal ¿cómo mantener la calma?. Nos faltan horas en el día para llegar a cumplir todas nuestras obligaciones, para alcanzar el estatus y el éxito que socialmente se nos exigen.

Pero, ¿qué pasaría si, por un momento, reordenásemos nuestras prioridades?. Si comenzásemos a darle valor a lo que verdaderamente lo tiene: la salud, la tranquilidad, la compañía de nuestros seres queridos y la felicidad de los pequeños momentos. Y es que como su propio nombre indica la paz interior no es algo que viene de fuera, de nuestras circunstancias, si no de la actitud que personalmente elegimos adoptar. 

Las gafas que decidimos ponernos para caminar por la vida definen el modo en que la vemos. Por ello si eres una de las muchas personas que sufre de estrés y ansiedad y deseas cambiar esta realidad, comienza por cambiarte a ti mismo.

5 pasos para conseguir la paz interior

1. Ocuparse o preocuparse

Uno de los cambios más importantes que debes realizar es el de desterrar la preocupación de tu vida. Preocuparse, aunque a veces resulte inevitable, realmente es inútil. De nada sirve darle vueltas a un asunto una y otra vez, realizando el mismo recorrido mental que nos lleva a un callejón sin salida y aumenta nuestra ansiedad.

Cambia el foco, en lugar de preocuparte, ocúpate. Cuando se te presente una situación adversa analízala detenidamente una sola vez, y decide si tiene solución, si puedes hacer algo al respecto o no. Si la tiene, adelante, actúa. Esa es tu labor, accionar para modificar aquello que te desagrada.

Y si no la tiene, actúa también. Pero esta vez actúa para controlar tu mente. No te permitas entrar en un bucle infinito de preocupación y rumiación respecto al tema. Enfócate en aceptar la realidad que ha llegado, fluir con ella, extraer un aprendizaje y seguir adelante.

2. Respiración

Existe una correlación directa entre nuestro estado físico y nuestro estado mental. Por ello, cuando la ansiedad te desborde, siéntate y respira. Realiza respiraciones lentas, profundas y diafragmáticas y de inmediato comenzarás a sentir la relajación en tu cuerpo. Acto seguido comprobarás como la tensión mental disminuye de forma pareja.

Pero no es suficiente con utilizar este recurso como medida de emergencia. Si realmente deseas conseguir la paz interior, haz de la respiración un hábito. Dedica, al menos, dos periodos de 10 minutos cada día para respirar de la forma adecuada. Y, en poco tiempo, notarás que tus niveles generales de ansiedad se reducen significativamente.

Hombre mirando al infinito buscando la paz interior

3. Pensamiento positivo para conseguir la paz interior

Como antes hemos comentado, es imprescindible seleccionar cuidadosamente con qué gafas deseas mirar el mundo. Si miras a través de los cristales de la queja, del victimismo, de la indefensión… solo sentirás frustración e impotencia. Hemos acostumbrado a nuestra mente a buscar, hallar y detectar todo lo negativo que nos rodea: problemas, dificultades, limitaciones… ¿Cómo ser feliz, cómo estar en paz si te sientes rodeado de adversidades?.

Sin embargo, del mismo modo puedes entrenar a tu cerebro para identificar cada oportunidad, recurso y aspecto positivo de la vida. Comienza por hacerlo de forma deliberada, esfuérzate en reconocer y agradecer cada día todo lo bueno que tienes. Y, con el tiempo, esta función se automatizará y sentirás, de pronto, que eres afortunado.

4. Ejercicio y movimiento

Puede resultar contraintuitivo pensar que para alcanzar un estado de calma y relajación haya que ponerse en movimiento. Pero realmente es así. Realizar ejercicio de forma regular no solo tiene beneficios para la salud física, también mejora nuestra salud mental. Nos ayuda a despejar la mente, a desconectar de las preocupaciones y ganar confianza y autoestima. 

Chica buscando la paz interior haciendo ejercicio

5. Sueño de calidad

Por último cuida que tu descanso sea suficiente en cantidad y calidad. Una de las manifestaciones más comunes de la ansiedad en el insomnio, pero la falta de sueño solo empeora y agrava la situación. Por ello, ponte el firme propósito de dejar las preocupaciones a un lado a la hora de dormir.

Dedica la última hora antes de acostarte a realizar alguna actividad relajante y placentera que aleje tu mente de los asuntos que te preocupan. Hoy no puedes hacer nada, mañana te ocuparás de ellos, ahora prioriza tu sueño.

  • Márquez, S. (1995). Beneficios psicológicos de la actividad física. Revista de psicología general y aplicada: Revista de la Federación Española de Asociaciones de Psicología48(1), 185-206.
  • Pérez, J. F. (2010). Ansiedad y respiración diafragmática. Enfermería integral: Revista científica del Colegio Oficial de Enfermería de Valencia, (89), 16-18.