5 tipos de autoridad y sus características

Edith Sánchez · 12 diciembre, 2018
Este artículo ha sido verificado y aprobado por el psicólogo Sergio De Dios González el 12 diciembre, 2018
El proceso de maduración tiene mucho que ver con la forma como asimilamos y nos posicionamos frente a los diferentes tipos de autoridad. Lo ideal es que la obediencia se desprenda de la convicción y no de la imposición.

Hay varios tipos de autoridad aunque en la vida cotidiana no lo notemos tan claramente. Si bien todos tienen en común el hecho de que generan normas o pautas de comportamiento, lo distinto es la fuente de la cual emana ese poder para definir líneas a seguir. De la misma manera, son diferentes las razones por las cuales se obedece en cada caso.

En términos generales, la autoridad puede definirse como el poder que una persona o una institución ejerce sobre otros. Dicho poder tiene, a su vez, diferentes alcances. Esto depende precisamente de los tipos autoridad: no es igual el impacto de una orden de la madre, que el de una norma legal.

“La autoridad es el equilibrio de la libertad y del poder”.

-Emanuel Levy-

Las consecuencias de desobedecer los diferentes tipos de autoridad también varían. Esto, por supuesto, está estrechamente relacionado con el grado de poder de cada una de ellas. Buena parte de nuestra vida se define en razón de la forma como nos relacionamos con la autoridad. De ahí que sea importante conocer las diferentes maneras de manifestación de esos poderes y el efecto que cada una de ellas tiene en nosotros.

1. Autoridad formal

El formal es uno de los tipos de autoridad más habituales. Corresponde a aquellas personas o instituciones que ejercen poder e influencia, en función del cargo que ocupan o de la actividad que desempeñan. Su eficacia se desprende básicamente de su capacidad para imponer premios y castigos.

Esta es la forma de autoridad más básica. Es impuesta y no elegida o necesariamente reconocida libremente. Precisamente por eso, también es uno de los tipos de autoridad que más potencial de conflicto encierra. En tanto es impuesta, podría engendrar una falta de reconocimiento real.

Político dando un discurso

2. Moral, uno de los tipos de autoridad

Este tipo de autoridad es prácticamente el opuesto al anterior. En este caso, el poder de la persona o la entidad es reconocido, aunque social o colectivamente no ostente un cargo o una posición que le conceda influencia como tal.

En este tipo de autoridad lo que importa es la aprobación o la sanción subjetiva y no exactamente el premio o castigo. Se le concede poder a esa autoridad en función del respeto que genera. La fuente de su influencia son sus valores, su experiencia, sus conocimientos, etc.

3. Carismática

Es similar a la autoridad moral, pero en este caso la fuente de influencia proviene directamente de la personalidad o del encanto personal del líder. Este no necesariamente es un dechado de virtudes, sino que ejerce un gran poder de atracción sobre los demás. Por eso le siguen y le obedecen.

Obviamente, este tipo de autoridad debe estar acompañado de habilidades personales en el líder. Sin embargo, dichas virtudes no son necesariamente éticas o morales. A veces es tan solo una habilidad social especial o cierta destreza en determinadas actividades.

4. Coercitiva

Este es uno de los tipos de autoridad más nocivos, pues no se desprende ni de la posición, ni de las condiciones personales, sino del uso de la fuerza en algún sentido. La fuente de poder es el miedo y, por lo general, corresponde a un ejercicio arbitrario de normas y preceptos.

Es el tipo de autoridad que se ejerce mediante actuaciones delictivas. Suele ser una forma de contrapoder. Es decir que se imponen normas que van en contravía de las leyes establecidas o de las costumbres habitualmente aceptadas. Se trata de un ejercicio perverso de la autoridad.

Mano manipulando dos monigotes

5. Democrática

Es uno de los tipos de autoridad más saludables y valorados. Parte de una autoridad formal, pero se implementa de tal manera que se convierte en autoridad moral también. En esta forma de ejercer el poder lo fundamental son las normas y no las personas que las hacen cumplir. A su vez, dichas normas son fruto del acuerdo colectivo.

En este caso, la autoridad se comparte colectivamente. Por obvias razones, no todos tienen el mismo grado de influencia, pero sí la tienen en alguna medida. Es una forma de autoridad en la que prima el interés de la mayoría, sin desconocer los intereses de la minoría. Aunque nunca es perfecta, sí es la forma de autoridad más sana.

Todos nosotros estamos sometidos, de un modo u otro, a alguna autoridad. Ese sometimiento genera algún nivel de frustración. Sin embargo, esas jerarquías son fundamentales para que podamos vivir en sociedad, de forma pacífica y constructiva.

  • Weber, M. (1984). Los tipos de dominación. Centro Latinoamericano de Economia Humana, CLAEH.