6 mitos sobre los hombres que agreden a sus mujeres

Este artículo ha sido verificado y aprobado por Sergio De Dios González el 28 junio, 2018
Lorena Vara González · 30 julio, 2016

Por desgracia, hablar de hombres que agreden a las mujeres se ha convertido en un tema muy habitual. Pero hace tan solo 20 años era un asunto tan poco conocido que la mayoría de las mujeres que sufrían malos tratos físicos no sabían que en sus matrimonios ocurría algo fuera de lo común.

Incluso, la sociedad consideraba que los hombres que agreden a sus mujeres lo hacían como muestra de su masculinidad o porque ellas habían hecho algo malo y se lo merecían. Era una señal de control masculina que contaba con la complicidad de muchos.

Pero con casos como el de O. J. Simpson, los medios de comunicación comenzaron a visibilizar el problema de la violencia de género. Aunque, desgraciadamente, cuando se opina sobre temas de los que no se tiene un amplio conocimiento, se crean numerosos mitos que en muchas ocasiones se confunden con la realidad.

Ante esto, Neil S. Jacobson y John Gottman decidieron llevar a cabo un amplio estudio sobre la violencia contra las mujeres en las parejas, que reflejaron en su libro: Hombres que agreden a sus mujeres. Cómo poner fin a las relaciones abusivas.

Mujer llorando
En este artículo trataré los mitos que recoge este maravilloso libro que, a través de las historias reales de diversas parejas, nos cuentan que no todos los hombres que agreden a las mujeres son iguales, que no hay un único perfil de mujer maltratada y que se puede rehabilitar a los agresores, entre otros muchos datos.

“El miedo es la fuerza que proporciona el poder al agresor. Las heridas ayudan a mantener el miedo”

Mitos sobre los hombres que agreden a sus mujeres

En nuestra cultura persisten numerosos mitos que ayudan a explicar la violencia en la pareja, pero que a su vez suelen justificar al agresor poniendo la culpa en la víctima. Esto es un reflejo de la sociedad típicamente machista en la que vivimos. Algunos de estos MITOS que recogieron  en su libro Jacobson y Gottman en su libro son:

1. Hay hombres y mujeres agresoras

En las relaciones heterosexuales, las agresiones las cometen los hombres contra las mujeres y nunca a la inversa. Si una mujer actúa de forma violenta es porque lo hace en defensa propia. Estos dos mitos que se complementan están muy extendidos.

Hay incluso quien sostiene que un movimiento clandestino de maridos agredidos se niega a contar sus historias porque se resisten a que se les identifique como “calzonazos”.

2. Todos los agresores son iguales

Hay al menos dos subtipos de agresores, con sus características singulares, su propia historia familiar y que reaccionan de manera distinta cuando son castigados por los tribunales o siguen tratamiento en grupos terapéuticos para agresores. En este libro, los dos tipos reciben el nombre de los pitbull y los cobra.

3. Los agresores no pueden controlar su ira

Hombre agresor
En la mayoría de las ocasiones, optar por la violencia es elegir voluntariamente una forma de actuar. Así, aunque en muchas ocasiones los agresores actúen de manera impulsiva, en su estudio ninguno de ellos perdió el control y todos recordaron los episodios de violencia, aunque los minimizaban.

4. A menudo las agresiones cesan por sí mismas

Aunque en algunas ocasiones el nivel de violencia física de los hombres que agreden puede disminuir con el tiempo, el abuso emocional suele incrementarse. Esto es así, porque este tipo de abuso, una vez que ya hay violencia en la pareja, es un método muy efectivo para ejercer control sobre las mujeres.

5. A menudo la violencia aparece porque se “provoca”

La persona que utiliza conductas violentas como un medio válido para conseguir objetivos lo utilizará con independencia de lo que hagan o digan sus mujeres. Una persona no puede precipitar la agresión de otra, porque hagan lo que hagan o digan lo que digan, la violencia no soluciona ningún problema.

“Cuando se afirma que las mujeres son las que provocan la violencia de sus maridos, implícitamente se está compartiendo una filosofía del matrimonio, según la cual el hombre es el cabeza de familia, el jefe. En los viejos tiempos eso significaba que el jefe tenía derecho a pegar e incluso a matar a su esposa, de la misma manera que el amo tenía derecho a matar a sus esclavos. Hoy en día, esto significa considerar a la mujer como alguien que merece ser apaleado en determinadas circunstancias. Las esposas nunca merecen ser apaleadas por sus maridos. Las palizas son actos criminales y los desafíos verbales de la esposa no constituyen ninguna circunstancia atenuante”

6. Las mujeres que aguantan una relación abusiva deben de estar locas

Mujer que sufre violencia machista
Es mucho más fácil entrar en una relación abusiva que salir de ella, entre otras cosas, porque las posibilidades de ser gravemente heridas o asesinadas aumentan de manera espectacular durante los dos primeros años después de haberse separado de sus maridos.

Además, las mujeres suelen ser económicamente dependientes, sobre todo si tienen hijos, no tienen autoestima después de haber sido sometidas a abusos físicos y emocionales durante mucho tiempo y sufren un síndrome de estrés postraumático tan grave como el los soldados que regresan a sus casas de una zona de conflicto.

Hay otros muchos mitos más que recogen su respuesta en este libro sobre los hombres que agreden a sus mujeres. Son muchos más los mitos que se señalan y se ponen en evidencia con su estudio y que te harán ver las agresiones machistas desde otro punto de vista.