6 señales de que una persona piensa en el suicidio

Este artículo ha sido verificado y aprobado por el psicólogo Sergio De Dios González el 27 marzo, 2019
Edith Sánchez · 27 marzo, 2019
Cuando una persona piensa en el suicidio, usualmente, envía algunas señales. Estas tienen que ver con la perspectiva que asume frente a la vida, cambios súbitos y expresiones verbales que a veces pasan desapercibidas.

En muchos casos, es fácil saber si una persona piensa en el suicidio como una opción real. Tampoco es sencillo determinar si, pese a que lo mencione -o no-, realmente está dispuesto a quitarse la vida. Ante la duda, lo mejor es tomar en serio cualquier signo o señal de que alguien está considerando esa posibilidad.

Son muchas las personas que después del suicidio de alguien cercano dicen no haber visto ninguna señal que lo anticipara. Probablemente, son sinceros. Las señales de que una persona piensa en el suicidio en muchos casos están ahí, pero, a veces, nos negamos a verlas. No lo hacemos deliberadamente. Simplemente no tenemos las herramientas psicológicas para identificar, responder a una situación así o nos resistimos a aceptarlo por miedo a lo que supone.

También es importante anotar que ninguna situación humana se puede generalizar. Hay personas que se suicidan estando en terapia y aparentemente estables, como también están los que presentan síntomas típicos. Sin embargo, sin pretender una generalización absoluta, estas podrían considerarse algunas de las señales más habituales que puede emitir una persona piensa en el suicidio.

El suicidio varía en proporción inversa al grado de integración de los grupos sociales a los que pertenece el individuo”.

-Emile Durkheim-

1. Tristeza en una persona con el perfil típico

Hay momentos y situaciones que hacen a las personas más proclives al suicidio. En general, una persona que ha sufrido de abuso físico, psicológico y/o sexual es más proclive a incubar ideas suicidas. Especialmente si esos abusos tuvieron lugar en la infancia, o en un momento especialmente vulnerable de la vida.

Si además la persona ya ha intentado quitarse la vida alguna vez, o ha sido tratada por depresión u otros desórdenes similares, el riesgo es mayor. También cuando las personas han sido víctimas de violencia doméstica y de alguna manera siguen sufriendo con una gran intensidad el eco del daño sufrido.

Chico con ansiedad y depresión

2. Desesperanza, señal de que una persona piensa en el suicidio

La desesperanza es un estado en el cual ya no hay proyección hacia el futuro. No se espera nada bueno, ni tampoco se hacen planes o se tienen expectativas frente al mismo. Es habitual que ese estado tenga lugar después de haber vivido un gran fracaso o una pérdida afectiva importante.

En estos casos, la afectividad tiende a oscilar entre decaída y plana. Esto significa que no se aprecia una gran tristeza en la persona, pero tampoco intensidad en otros sentimientos.

3. Bienestares súbitos

Cuando una persona ha pasado un tiempo largo sumergida en sentimientos de tristeza, puede no ser una buena señal que de pronto se le vea más animada y tranquila, sin razón aparente. Para muchos de quienes se sienten en una encrucijada, a veces la idea de quitarse la vida se convierte en una solución que encuentran de pronto.

Esto los tranquiliza. De un modo u otro, han logrado “resolver” algo que ha venido atormentándolos. Por eso, si alguien está mal y de repente se siente bien, probablemente es una señal de que esa persona piensa en el suicidio.

4. Mención frecuente al tema de la muerte

Es muy habitual que, si una persona piensa en el suicidio, lo comunique de alguna manera. Generalmente, emplean frases como “mejor estaría muerto”, o “para qué vivir” o expresiones del estilo.

Estas frases, que muchas veces pasan inadvertidas, pueden indicar que esa persona ha contemplado la idea de la muerte y, de una forma u otra, valida sus conclusiones con los demás.

5. Deshacerse de pertenencias y arreglar los asuntos

Es muy habitual que alguien que está valorando la idea del suicidio comience a deshacerse de sus pertenencias. A veces, regalan la ropa que más les gusta u objetos a los que les han concedido un significado especial. Se ve un desapego que no es normal en ellos. Es como empezar a desaparecer, comenzando por los objetos que componen su mundo.

Cuando ya han tomado la decisión, muchas veces comienzan a cerrar asuntos que tienen pendientes. Liquidan sus cuentas bancarias, ponen en orden sus cuentas o eliminan sus archivos de la computadora, etc. Es la expresión de que está terminando un ciclo; en este caso, el ciclo de la vida.

Hombre triste pensando en el suicidio

6. Aislamiento progresivo

El suicidio es más frecuente en personas que atraviesan por un problema importante de tiempo atrás, que no logran resolver. Por lo general, la idea de quitarse la vida no aparece automáticamente. Se cocina lentamente, tras haber vivido una pérdida, un fracaso, o un cambio importante que trajo tristeza y miedo.

Si una persona piensa en el suicidio, probablemente tendrá una etapa en la que hablará de su problema con todo el mundo, pero luego comenzará a aislarse. Aunque esté con más personas, “no conecta” con ellas. Su contacto es superficial y se le ve cada vez más solo, alejado.

Como lo anotamos desde el comienzo, no todos los suicidas envían las mismas señales. Las mencionadas son solo unos indicadores promedio. La mayor señal, en todo caso es ver que una persona sufre continuadamente y no logra disipar su dolor ni su inconformidad. Si tienes sospecha de que alguien está en ese estado, lo mejor es buscar orientación para saber cómo le puedes ayudar.

  • Pérez-Olmos, I., Ibáñez-Pinilla, M., Reyes-Figueroa, J. C., Atuesta-Fajardo, J. Y., & Suárez-Díaz, M. J. (2008). Factores asociados al intento suicida e ideación suicida persistente en un centro de atención primaria. Bogotá, 2004-2006. Revista de Salud Pública, 10, 374-385.