7 claves para dejar de sabotearte

Este artículo ha sido verificado y aprobado por el psicólogo Andrés Navarro Romance el 9 mayo, 2019
David Sánchez · 9 mayo, 2019
Ponerse pegas a uno mismo es una actitud no del todo infrecuente que puede ocasionar considerable daño emocional; aprende con nosotros cómo dejar de sabotearte para un mayor bienestar psicológico.

Uno de los problemas que dificultan nuestro crecimiento personal y que, además, nos genera malestar es la tendencia a infravalorarnos y a ponernos obstáculos que nos impiden conseguir aquello que deseamos. Creer que eres peor que los demás, que no eres válido ni capaz mina tu autoestima y con el paso del tiempo puede llegar a tener consecuencias muy negativas en todos los ámbitos de tu vida.

Ten en cuenta que la persona que más tiempo pasa contigo eres tú mismo y si además te tratas mal, no te tienes en cuenta y lo único que haces es castigarte será muy difícil que te sientas bien y que construyas aquello que quieres. Así, dejar de sabotearte, de ponerte trampas mentales es clave si quieres avanzar. A continuación te explicamos cómo hacerlo.

1. Abre tu mente, practica la flexibilidad mental

El primer paso para dejar de sabotearte consiste en adoptar una perspectiva adecuada sobre ti mismo. Para ello, es importante que evalúes tu nivel de rigidez mental. ¿De verdad piensas en todas las posibilidad que existen cuando ocurre algo? ¿O ves el mundo más desde una perspectiva de todo o nada?

Ser consciente de que hay más de una versión de los hechos, más de una opción posible y, en definitiva, más de una perspectiva te ayudará a mirarte de otra forma y a no ejercer de juez contigo mismo.

Mujer con una luz en la mente

2. Cuidado con el perfeccionismo

Querer hacer las cosas bien es normal, el problema ocurre cuando esto se lleva al extremo. No puedes ser perfecto en todo. Equivocarse es más común de lo que te imaginas, además de ser una oportunidad de aprendizaje para seguir creciendo.

Si continuamente quieres hacer todo bien puede que al final te sumerjas en un nivel de exigencia excesivo que te conduzca a una continua insatisfacción y un alto grado de estrés. Por lo tanto, que te preocupes está bien, pero que todo gire alrededor de tus fallos o fracasos es peligrosos. A veces, la perfección no es tan perfecta.

3. No todo es blanco o negro

En la vida no todo es blanco o negro, existe toda una gama de matices intermedios. Por lo tanto, las cosas no siempre serán buenas o malas porque hay diferentes grados y muchas variables a tener en cuenta.

No te desanimes cuando las cosas no parezcan tener solución. La vida está llena de altibajos. Lo que puede parecer negativo un día, más adelante puede tener consecuencias positivas para ti.

4. No te culpes por todo

Otra clave importante para dejar de sabotearte es que abandones el hábito de culparte por todo. ¿Para qué lo haces? Si reflexionas sobre cómo hacer las cosas de otra forma o buscar otras alternativas poco a poco te sentirás mejor. Por lo tanto, aprende a ver cada situación con perspectiva y analiza lo que ocurre en su contexto.

La culpa es un sentimiento muy limitante que está encadenado al pasado. Porque aunque es adecuado saber en qué has fallado, condenarte por ello no lo es tanto.

5. Evalúate

Otra forma para conseguir dejar de sabotearte es evaluarte de forma objetiva y, en la medida de lo posible, sin juzgarte. Para ello, lo mejor es pensar detenidamente cuáles pueden ser los motivos por los que algunas cosas no te van bien y qué problemas tienes en este momento.

Saber en qué punto estás es fundamental para actuar. Además, no solo tienes que poner tu atención en aquello que no te va bien, tras analizar esto, lo recomendable es que pienses qué quieres en tu vida y qué puedes hacer para obtenerlo. Es decir, fija tus metas y establece un plan de acción.

Chico pensando mientras mira por la ventana

6. No intentes controlar cada momento

Al igual que debes limitar tu nivel de perfeccionismo, también es positivo que procures no tener siempre el control de cada situación. Más que nada porque no siempre es posible y aun cuando piensas que sí, no lo es tanto.

Aunque la sensación de control te genere tranquilidad, estar pendiente siempre de obtenerlo también te estresa o incluso puede llevarte a experimentar ansiedad. Mucho mejor es practicar la calma mental a través de la meditación, el yoga o ejercicios de respiración.

8. No tengas miedo a equivocarte

Este último consejo para dejar de sabotearte está relacionado con el anterior. De igual forma que es positivo procurar no tener siempre el control, también es beneficioso que seas conscientes de que equivocarte no suele implicar demasiada gravedad. Y si lo haces, perdónate. No seas tan duro contigo.