7 enseñanzas de Rafael Santandreu

Este artículo ha sido verificado y aprobado por Sergio De Dios González el 20 julio, 2015
Alicia Escaño Hidalgo · 20 julio, 2015

 

Si eres de ese tipo de personas que piensan que en realidad, en este mundo no hay nada terrible, que disfrutan de todo lo que emprenden sin apegarse a ello ni convertirlo en una necesidad. Además, no eres exigente ni contigo mismo, ni con los demás, ni con el mundo, considérate perteneciente al club de las personas fuertes.

Según Rafael Santandreu, una persona emocionalmente fuerte, es aquella que se dice a sí misma que no necesita casi nada para ser feliz. Además, considera que nada de lo que acontece o puede acontecer en su vida es algo terrible o catastrófico.

 

¿Cómo podemos mejorar nuestra fortaleza emocional?

 

1. La “necesititis” y la “terribilitis” son el padre y la madre de los problemas psicológicos

Como acabamos de comentar en la introducción, ser fuerte a nivel psicológico, supone ser consciente y estar convencido de que el ser humano necesita muy poco: solo necesita la comida y la bebida del día para ser feliz.

Todo lo demás, son solo anécdotas vitales pero no determinan para nada nuestra felicidad. La persona que tiene “necesititis” –de tener pareja, trabajo, hijos, un piso en propiedad…- está condenada a la infelicidad porque deja de ser un deseo legítimo y se transforma en una necesidad

Cuando esto ocurre, introducimos la ansiedad en nuestra vida, pues al tratarse de algo totalmente necesario, la persona cree que no podrá ser feliz si no lo obtiene y el día que lo consigue, se sentirá enormemente angustiado por la posibilidad de perderlo. Es decir, si lo perdiera sería algo terrible, catastrófico, insuperable y empezaría a sufrir de “terribilitis”.

 

2. La línea de evaluación de las cosas

 

Las personas tenemos una especie de regla imaginaria en nuestra cabeza, con la cual vamos evaluando todo lo que sucede a nuestro alrededor. Depende de cómo evaluemos aquello que nos ocurre, así nos sentiremos, pues como sabemos, las emociones son siempre producto de nuestros pensamientos.

Hay personas que saben muy bien relativizar y no califican nada como terrible o insoportable, porque saben que siempre habrá algo peor y además no les va a ayudar a solucionar el problema. Sin embargo, las personas débiles a nivel emocional lo evalúan todo como terrible y en consecuencia sufren muchísimo. Lo ideal es aprender a evaluar en su justa medida y sobre todo interiorizar la idea totalmente realista de que nada es tan terrible o dramático como nos decimos.

Emociones

3. La bastantidad

Para Santandreu, la bastantidad es un concepto que hace referencia a que la persona ya tiene bastante para estar bien y no necesita nada más. Si obtiene más cosas, será estupendo y será capaz de disfrutar de ello, pero si no es así, no ocurrirá nada espantoso pues no sufre de esa “necesititis” de la que ya hemos hablado.

La bastantidad nos hace ser más fuertes y nos permite valorar lo que poseemos y no quejarnos de lo que nos falta pues nos diremos a nosotros mismos que “ya tenemos bastante”.

 

4. “Preferiría que no actuaras así, pero si no puedes evitarlo, te querré siempre igual”

¿Qué significa esta frase? Como podemos apreciar, se trata de una sugerencia en positivo y no de una exigencia. En nuestras relaciones sociales, tendemos a exigir a los demás en demasía y por eso las relaciones fracasan.

No nos damos cuenta que a los seres humanos no nos gusta que se nos exijan cosas, pues vemos comprometida nuestra libertad individual y nos sentimos presionados. Sin embargo, si sugerimos al otro de forma positiva, conseguiremos más efecto y el otro estará más predispuesto a cambiar.

 

5. La visualización del “indigente”

Un ejercicio para ganar fuerza mental es imaginarse a sí mismo sin casi nada: sin hogar, sin trabajo y sin recursos, pero siendo feliz. Se trata de darnos cuenta de que se puede ser feliz sin nada porque hay millones de posibilidades por explorar que pueden suponer una fuente de gratificación. Podemos ayudar a los demás, hacer amigos, practicar el arte, aprender cosas interesantes…

Estoicos

6. Las dos normas del abuelo Rafael

Santandreu cuenta en sus libros que su abuelo Rafael le inculcó dos normas básicas para acabar con las indecisiones y conseguir el éxito. Estas son: lo que empiezo lo acabo y lo que he dicho que iba a hacer, lo hago.

Con estas normas, aprendemos a tener un compromiso con nosotros mismos y a dirigirnos a donde queremos ir. Además, suponen una fuente de aprendizaje pues al probar y experimentar, sabremos si el camino escogido nos conviene o no y estaremos a tiempo de rectificar y modificar nuestro destino.

7. La muerte es imprescindible para entender la vida

En la actualidad negamos demasiado a la muerte porque no entendemos que es necesario que esta forme parte inherente de la vida y que no puede existir una sin a otra. La muerte es necesaria porque si no nos muriésemos, no cabríamos todos en el planeta y esto supondría, como es lógico, un gran problema para todos y además es buena porque nos ayuda a poner todos nuestros problemas en perspectiva y a relativizarlo todo.

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