7 interesantes frases de Terencio

Este artículo ha sido verificado y aprobado por Sergio De Dios González el 1 diciembre, 2018
Edith Sánchez · 1 diciembre, 2018
Al leer las frases de Terencio tenemos la impresión de que fueron escritas ayer. La verdad es que tienen más de 20 siglos, pero su agudeza y su universalidad hacen que mantengan su vitalidad y su vigencia.

Las frases de Terencio vienen de la antigüedad romana y aún así, mantienen vivo su contenido y su alcance. Publio Terencio Afro era sobre todo un autor de comedias. No se sabe mucho de su vida, pero las seis obras que escribió se conservan en su totalidad.

Es precisamente de esas seis obras de donde se han extraído las interesantes frases de Terencio que siguen citándose en la actualidad. Es una especie de milagro que sus escritos hayan sobrevivido a la erosión del propio paso del tiempo. La mayoría de las obras de sus contemporáneos no corrieron con la misma suerte.

Es notable también que Terencio haya sido un simple esclavo. De hecho su nombre es el nombre del señor al que le sirvió en esclavitud. El mismo que viendo sus increíbles cualidades le concedió la libertad. Eso permitió que se dedicara a la escritura y que más de 21 siglos después sigamos hablando de él. Estas son algunas de las frases de Terencio más citadas.

Lo que no está dotado de razón, no hay razón que pueda gobernarlo”.

-Terencio-

1. Nada nos es ajeno

Esta es una de las más bellas y profundas frases de Terencio. Tiene diversas traducciones del latín, pero en todas ellas se conserva el sentido esencial. Nos habla, precisamente, de la esencia que compartimos todos los seres humanos.

Al decir que nada de lo humano nos es ajeno, declara que todo ser humano es capaz de cualquier cosa. Tanto en sentido positivo, como en sentido negativo, a todos nos habitan las mismas potencialidades.

Soy un hombre; nada de lo humano me es ajeno”.

Mujer con luz en la mente para representar el concepto de insight

2. Una de las frases de Terencio sobre el servilismo

El servilismo produce amigos; la verdad, odio”.

Esta es una afirmación que tiene un dejo de amargura, pero también un realismo abrumador. Mucho más si se tiene en cuenta que Terencio vivió en la época imperial de Roma, un entorno en el que la conveniencia y la traición eran la norma.

El ser solícito y complacer a los demás genera amigos, entre comillas. Así ganamos la buena voluntad de los demás, aunque sea superficialmente. En cambio, muchas personas no toleran la verdad. Esta suele producir animadversión y rechazo.

3. Atrapar un lobo

Mala cosa es tener cogido un lobo de las orejas, pues no sabes cómo soltarlo ni cómo continuar aguantándolo”.

Esta es una de esas frases de Terencio que nos revelan su faceta de autor de comedias. Es sarcástica y muy aplicable a muchos fenómenos que se producen en el marco del poder. Es una metáfora que nos habla acerca de los problemas que nos pueden causar ciertas relaciones si no las sabemos manejar.

El lobo cogido de las orejas es una representación del tener un control parcial sobre un atacante o un ataque. En ese caso, el que queda atrapado es quien lo cogió de las orejas, pues no puede dejarlo ir, pero tampoco quiere tenerlo cerca.

4. Nada en exceso

Exceso en nada. Esta norma la considero de la mayor utilidad en la vida”.

Es una frase retomada de los estoicos y una declaración de la moderación como virtud máxima de la vida. Todo aquello en lo que hay demasía, se convierte en algo nocivo. No importa si es positivo o negativo, en exceso siempre es malo.

Los estoicos no rechazaban nada, especialmente, ningún placer. Pero sí hacían hincapié en que el exceso conducía siempre al dolor y al daño. Por eso, como en la frase de Terencio, abogaban simplemente por la moderación y el equilibrio.

5. La fortuna y los fuertes

Siempre la fortuna es propicia a los fuertes”.

También es una frase que tiene muchas variantes y de la cual encontramos diferentes versiones. Habla acerca de lo que llamamos comúnmente “suerte” y que parece acompañar siempre a quienes tienen mayor fortaleza.

En realidad, no tiene que ver con el azar. Simplemente la fortaleza espiritual genera cadenas lógicas en las que las circunstancias terminan poniéndose a favor, aunque en un comienzo sean adversas.

6. El riesgo

Sin riesgo no se hace nada grande y memorable”.

Este es un llamado no a dejar de experimentar el miedo, sino a enfrentar las situaciones aunque se tenga miedo. El mantenerse en un sitio seguro y sin ningún riesgo, solo conduce a la mediocridad.

Por eso Terencio nos señala que si buscamos algo memorable y grandioso, es necesario que nos expongamos a los riesgos. Eso supone también el estar preparados para perder, o para no lograr algo, al menos en primera instancia.

Hombre frente al mar que sabe vivir sin miedo

7. Lo impuesto y lo acordado

Se equivoca profundamente quien crea que establece mejor la más duradera autoridad por la fuerza que por un pacto amistoso”.

En esta frase de Terencio vemos una clara declaración pacifista. La autoridad no se impone a la fuerza. Y si llega a imponerse de este modo, con toda seguridad será una autoridad deleznable y pasajera.

El pacto, en cambio, tiene mayor poder. Supone el concurso de voluntades, con lo cual sus efectos son más duraderos. El pacto amistoso recoge los intereses y las necesidades de todos los involucrados y esto es lo que le otorga solidez.

Terencio fue un intelectual dedicado y un escritor agudo. Su popularidad fue inmensa, tanto durante la Edad Antigua como durante la Edad Media. Hay cientos de generaciones que han bebido de su pluma, que todavía sigue enseñándonos.