7 rasgos de madurez sentimental - La Mente es Maravillosa

7 rasgos de madurez sentimental

Edith Sánchez 23 junio, 2018 en Emociones 0 compartidos

Los sentimientos son realidades más elaboradas que las emociones. Comprenden a estas últimas, pero también cuentan con un componente racional, así como una duración más prologada en el tiempo y una raíces más profundas. La madurez sentimental, entonces, se puede definir como un sedimento emocional producto de la experiencia y de la inteligencia emocional.

La madurez sentimental nunca es total, pero cuando se alcanza un determinado nivel se convierte en una característica relativamente estable de la personalidad. Esto se debe a que es fruto del trabajo personal y, por lo tanto, no es muy sensible al fluctuar de los acontecimientos.

Como sucede con otras realidades psicológicas, la madurez sentimental no es tanto un concepto, o un discurso, sino el resultado actualizado de una práctica que se manifiesta en la propia práctica. Así, se escenifica a través de diferentes capacidades, actitudes y conductas. Algunas de ellas son las siguientes:

1. Autoconocimiento, un rasgo de madurez sentimental

El autoconocimiento es la capacidad para identificar, de manera objetiva, las características que nos definen. Supone haber desarrollado también la capacidad de auto-observación. Esa habilidad para repasar nuestros actos y sacar conclusiones de ellos.

El autoconocimiento permite también predecir nuestras reacciones frente a diferentes situaciones. También nuestras inclinaciones y aversiones. Influye en la facilidad para dar cuenta de nuestros actos y en la de identificar nuestras motivaciones.

chica con cuadro simbolizando la madurez sentimental

2. Búsqueda de estabilidad

Uno de los rasgos de la madurez sentimental es la búsqueda de estabilidad. Esto no se debe confundir con la necesidad de crear zonas de confort para instalarnos allí, ni con el deseo de quedarnos quietos y dejar de avanzar.

La búsqueda de estabilidad tiene que ver más bien con la necesidad de dar continuidad a nuestras acciones y enlazarlas entre sí. Se opone a la dispersión. Se puede ser mochilero y ser estable en esa forma de vida. La verdadera inestabilidad está en repetir ciclos donde se comienza algo y no se termina realmente, pero se pasa, de todos modos, a un nuevo inicio.

3. Realismo

Supone la capacidad de ajustarse a los hechos. De apreciarlos tal y como son, logrando que la mediación de la subjetividad sea mínima. Esto es, intentar siempre ver el mundo como es, no como deseamos o tememos que sea.

El realismo conduce a la madurez sentimental y esta, a su vez, refuerza el realismo y el ajuste. Son dos dimensiones que se retroalimentan. Ser realista no significa dejar de soñar ni de tener ilusiones. Se trata más bien de saber diferenciar lo que pasa en nuestro interior de lo que pasa en lo externo.

hombre mirando puertas simbolizando la madurez sentimental

4. Cuidado de múltiples facetas personales

Otro de los aspectos en los que se refleja la madurez sentimental es en la capacidad de explorar las diferentes dimensiones que componen nuestra vida. Somos cuerpo, espíritu, creación, pensamiento, plenitud, sufrimiento, etc.

Muchas veces nos confinamos solo a nuestras vivencias laborales, o sentimentales, o familiares. También es posible que solo le demos cabida al sufrimiento o a la diversión, tratando de eludir todo lo demás. Una vida plena abarca las diferentes dimensiones del ser.

5. Comprensión de los altibajos

Cuando se alcanza la madurez sentimental, se comprende que los altibajos son un hecho inmanente a la vida. Que toda situación, por estable que sea, incluye errores y aciertos, motivos de tristeza y de alegría. De efectividad y limitación.

Lo que se aprende, sobre todo, es que ni un mal rato significa que todo va a estar mal ni un buen momento implica que todo estará siempre bien. Se entiende que todo ello forma parte de la vida y que vale la pena vivirlo, sin fugas o evasiones.

Hombre solo en el mar

6. Coherencia entre sentimiento, voluntad y compromiso

El autoconocimiento y el realismo llevan a una condición que forma parte de la madurez sentimental: la coherencia. En otras palabras, se logra hacer lo que se desea, asumiendo las responsabilidades que esto implica.

Por lo tanto, hay una consistencia básica entre los propósitos que se concretan en compromisos, la voluntad de hacerlos realidad y el deseo de que esto sea así. Por lo tanto, no hay lugar a renegar de la vida que uno lleva o del pasado. Simplemente, se vive como se desea vivir, asumiendo el coste de esto.

Maceta con forma de cabeza con mariposas simbolizando la madurez sentimental

7. Autorregulación

La autorregulación tiene que ver con la capacidad para modular las reacciones y los actos, adaptándolos al contexto y a los objetivos. Esto es, procurar que la intensidad de las emociones o reacciones no se convierta en un obstáculo para uno mismo.

Autorregulación no es represión. No se trata de “aguantar”, ni de pasar por alto. La idea es saber expresar lo que se siente, de modo que sea comprendido y fomente el entendimiento, no el conflicto.

Los seres humanos alcanzamos la madurez plena en pocos aspectos. Frente a estas dimensiones en las que siempre nos quedará camino por andar, lo que sí podemos hacer es trabajar por acercarnos cada vez más a un estado de equilibrio. Si lo cultivamos, nuestra vida se volverá más plena.

Edith Sánchez

Escritora y periodista colombiana. Ganadora de varios premios de crónica y de gestión cultural. Algunas de sus publicaciones son "Inventario de asombros", "Humor Cautivo" y "Un duro, aproximaciones a la vida".

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