8 cosas que debes saber del amor verdadero

Este artículo ha sido verificado y aprobado por Sergio De Dios González el 31 julio, 2018
Raquel Aldana · 19 octubre, 2015

Decían los Beatles en su famosa canción aquello de All You Need Is Love (todo lo que necesitas es amor). Ahora bien ¿qué tipo de amor es el que debemos buscar? Sabemos que no nos vale cualquiera, y que en este arte del querer hay que tener cabeza para no nutrirnos solo de decepciones. Todos ansiamos de algún modo un amor verdadero. Saber qué lo define es sin duda un primer paso.

Por curioso que resulte, los terapeutas de pareja se encuentran muy a menudo con este mismo dilema: el tener que explicar a sus pacientes qué es eso a lo que llamamos “amor verdadero”. Cabe decir también que cada vez que iniciamos una relación nos decimos a nosotros mismos que lo hemos encontrado. Nos embarga la ilusión, la pasión y todo ese torrente de neurotransmisores dotándonos de un sinfín de intensas emociones. Sin embargo, al cabo del tiempo acontece algo que pone en duda esa primera afirmación. No, no era nuestro amor verdadero.

Uno no puede decir que ama al otro hasta que no se conocen sus demonios, su ira, su enfado y sus contradicciones. Hace falta amar de verdad para comprender que en una relación no todo es belleza, sino que también hay caos y, junto a él, dinamita.

La investigación científica nos dice que hay muchos tipos de amor. Tenemos el amor romántico, el posesivo, el amor ágape, el que se basa solo en la atracción, el que se basa en la amistad, el que cultiva la intimidad… Sin embargo, definir con exactitud cómo es el amor verdadero no siempre es fácil. En cierto modo sería un amor ágape, ese que se basa en la madurez y la comprensión, ese donde además existe una trascendencia, un compromiso auténtico y firme… Veamos todas sus características.

Pareja abrazada demostrándose amor verdadero

1. El amor verdadero parte primero del amor propio

A menudo lo hacemos: nos enamoramos del amor. Tendemos a alimentar un ideal, ese que durante generaciones nos ha transmitido la imagen del amor romántico. Sin embargo, no debemos equivocarnos. Este concepto, este esquema relacional deriva en auténticos suicidios emocionales, pérdidas de autoestimas y relaciones dependientes.

Para amar sin dependencia ni necesidad, hace falta valorarnos a nosotros mismos primero. Por tanto, no olvidemos lo siguiente, para decir “te quiero” primero debes saber decir “me quiero”. El amor propio y el conocimiento de uno mismo son las claves para generar relaciones saludables.

En resumen, para encontrar a la persona adecuada, para dar con ese amor verdadero, también debemos prepararnos nosotros para una relación. Esto exige un trabajo interior que puede resultar costoso pero que, sin embargo, tendrá grandes beneficios.

“Si el amor fuera un árbol, las raíces serían tu amor propio. Cuanto más te quieras, más frutas dará tu amor a los demás y más sostenible será en el tiempo”.

-Walter Riso-

2. Amar es querer sin condiciones

Es normal que no nos guste todo de nuestra pareja. Sin embargo, las diferencias hacen más hermoso el amor, y su vez, lo complementan. Si nos limitamos a amar solo aquello que nos gusta de la otra persona, tendremos una relación incompleta. Si nos focalizamos en idealizar al otro, viviremos en una mentira. Todo ese cariño no se podrá sostener por mucho tiempo. Por tanto, abramos los ojos y aceptemos a la otra persona con todos sus matices, sus defectos, virtudes, errores, grandezas, luces, sombras…

Pareja de abuelos abrazada

3. Amar no es necesitar, es preferir

La dependencia y el amor están tan reñidos que si les obligamos a coexistir, se destruyen. Nadie en la vida tiene la responsabilidad de completar lo que nos falta. Por eso preferir en vez de necesitar tiene como consecuencia directa otorgarle más valor a la persona que queremos, pues la valoraremos por quién es y no por lo que nos aporta.

La resolución de este punto está muy ligada al primero; es decir, necesitamos trabajarnos y cuidarnos a nosotros mismos para no caer en la “necesidad” de que alguien tape nuestras heridas y elimine nuestras carencias. Por eso, la clave del amor verdadero está en nosotros mismos.

4. Ser la pareja perfecta no significa no tener problemas, sino saber solucionarlos

El amor verdadero no está exento de problemas. La armonía no siempre es perfecta, ni se es inmune a las dificultades. A veces caemos en ese mismo error: creer que para que el amor funcione no deben existir las discusiones, las diferencias, los retos. Sin embargo, debemos tenerlo claro, la pareja perfecta en realidad es aquella capaz de resolver los problemas a través del respeto, del compromiso y de la estabilidad. Es no coincidir en todo, pero disponer de unos mismos valores donde trabajar en conjunto, por un mismo proyecto aceptando las diferencias.

Pareja dándose un abrazo

5. El amor verdadero no crece de la nada, se construye

Para construir el amor es necesario formar un equipo y establecer las normas del juego. Para poder saltar a esa cancha relacional y afectiva deberíamos saber que son necesarias la comunicación, la escucha sincera y empática, los diálogos abiertos y la eliminación de pretensiones.

El amor se construirá con los cimientos del apoyo, del reconocimiento y del cariño verdadero. A través de estas premisas construiremos algo mejor que un amor: una complicidad.

6. Para amar de manera plena debes establecer tus límites emocionales

Una relación sana no está fundamentada en juegos de poder ni en condiciones, sino que se basa en propósitos conjuntos, equilibrados y saludables. Así, deberíamos deshacernos de la idea del sacrificio ligado al amor.

Hay ciertas cosas que no debemos tolerar como son el abuso, el engaño, la manipulación emocional, el maltrato o la violación de nuestros valores. Todos ellos se fundamentan en la falta de respeto y la falta de amor, por lo que rechazarlo significa no sobrepasar nuestros límites emocionales.

Pintura El beso de Klimt

7. Al verdadero amor no se le conoce por lo que exige, sino por lo que ofrece

El amor no es control ni exigencia, es libertad y confianza. A pesar de esto, la esclavitud emocional es mucho más común de lo que nos gustaría reconocer; de hecho, es más que habitual encontrarnos con ideas erróneas en cuanto al compromiso y la pareja.

Por eso, es necesario eliminar victimismos y reproches que pretenden justificar malas acciones o malas palabras. Este tipo de comportamientos nos mantienen atrapados en una espiral negativa que nutre nuestra relación de oscuridad, desconfianza y falsas expectativas.

Del mismo modo, si por estar al lado de alguien tienes que sacrificar parte de ti y de tu vida, entonces ese amor te está mermando. El amor se basa en el respeto y en el crecimiento individual de cada uno de los miembros de la pareja.

8. Si el amor te aprieta, no es tu talla

Si el amor duele, significa que no es amor, que estamos confundiendo sentimientos y que nos estamos haciendo daño a nosotros mismos. Es decir, si percibimos que nos estamos ahogando ¿no es ya el momento de salir del agua? No somos nosotros los que debemos cambiar para encajar con nuestra pareja, no es uno mismo quien está obligado a caber en cada expectativa, a callar cada ofensa, a cerrar los ojos a cada desilusión. En el caso de que la relación suponga angustia, lo mejor es dejarla ir.

Si un miembro de la pareja veta una parte del otro, es hora de decir adiós y dejar marchar. Debemos ser capaces de restablecer prioridades, de salvaguardar nuestra dignidad.

Para concluir, buscar y encontrar una pareja puede ser más fácil de lo que pensamos. Sin embargo, el amor verdadero no solo se encuentra sino que se trabaja cada día para hacer de ese hallazgo un proyecto, de ese amor una seguridad y una ilusión con la que crecer como personas haciendo equipo, dando forma a la felicidad.