El acoso laboral: una realidad silenciada - La Mente es Maravillosa

El acoso laboral: una realidad silenciada

Laura Reguera Carretero 3, Enero 2017 en Psicología 2774 compartidos
hombre trajeado sintiéndose mal

Un día en el trabajo un compañero o tu jefe se ríe de ti en público. O te manda tareas que no te corresponden según tu contrato. Además, si no las cumples, te regaña y te ridiculiza delante de tus compañeros. Sin darte cuenta, cedes ante la presión y accedes a hacer las cosas que te manda con tal de que te deje en paz.

Y parece que funciona. Durante un tiempo. Porque llega un día en el que, aunque haces todo lo que te manda, va un paso más allá. Y te ordena algo más denigrante aún. O hace alguna burla peor. O llega un punto en el que te grita. Y ya no puedes más. Acudes a su superior y no te ofrece ninguna solución más allá de que aguantes. Pero, ¿por qué tienes que aguantar?, ¿por qué quién puede ponerle remedio a tu situación no hace nada? ¡Basta ya!

Causas del acoso laboral

El acoso laboral se produce en una relación entre el acosador y el acosado, en un ambiente laboral y organizacional que puede hacer que la situación sea mejor o peor. A pesar de ser un hecho preocupante, cada vez se dan más casos de este tipo de problemática. Por otro lado, aunque para que se dé influyen numerosos factores, se han delimitado algunos que expondremos a continuación.

Así, la persona que perpetúa el acoso suele presentar una personalidad bastante característica. Normalmente, son personas narcisistas, irascibles y de carácter vengativo. Además, son personas que suelen presentar una baja autoestima y una elevada ansiedad. A esto se le suma el hecho de que, si ocupa un cargo jerárquico superior, se van a dar una serie de hechos que pueden agravar esta situación.

Jefe acosando a su empleada

Si es esta la situación, el acosador puede ejercer sobre la persona que sufre acoso una supervisión abusiva, desconfiando de este y empeorando su rendimiento laboral. Pero no solo eso, le suele quitar responsabilidades o cambiar sus funciones por otras más desagradables. De esta forma, el conflicto se ve empeorado.

A estas características del perpetuador hay que sumarle una serie de condiciones que se dan en el entorno laboral que hacen que esta situación se mantenga. En este aspecto, si en el trabajo se dan unas altas demandas pero hay bajos recursos, es más probable que aparezca el acoso. Además, las características de los superiores que estén al mando también juegan un papel importante.

Que estos sean ineficaces influye. También lo hace su forma de liderazgo. Si esta es pasiva y despótica, si se toman decisiones arbitrarias, se fomenta que se produzcan estos hechos. ¿Por qué? Porque estas son las características de los supervisores que suelen adoptar una posición permisiva en relación con la agresión y el acoso en el entorno laboral.

Consecuencias del acoso laboral

El hecho que desde la organización se permita el acoso laboral es altamente preocupante. Esta falta de respeto no solo perjudica al trabajador que la sufre, también implica costes para la misma empresa y para la sociedad en general. Por todo ello, resulta paradójico que los supervisores que pueden ponerle fin a esta situación no lo hagan por pasotismo, ya que las situaciones suele ir a más y después suele ser mucho más complicado.

El acoso laboral va a tener una serie de repercusiones para la víctima. En primer lugar, va a afectar a su salud psicológica. Pueden aparecer síntomas de ansiedad y depresión, así como sentimientos de ira y agotamiento emocional. Pero también produce cansancio y molestias físicas, además de alteraciones del sueño.

Además de los perjuicios para el trabajador, el acoso laboral también va a tener consecuencias negativas para la organización. Dado el sufrimiento que padece la víctima, esta suele pedir la baja laboral. Aquellos trabajadores que en esta situación no lo hacen, empeoran en su rendimiento laboral, ya que su satisfacción y su compromiso con la empresa disminuyen, incrementando su intención de dejar el trabajo.

Mujer con estrés laboral

Por otro lado, puede afectar a otros trabajadores que presencien la situación. Los testigos del acoso laboral pueden desarrollar estrés, desgaste emocional y una actitud negativa hacia el entorno laboral. Estas experiencias conflictivas en el trabajo pueden repercutir también en otras áreas de nuestras vidas, como es la familia.

Cómo prevenir el acoso laboral

Dados los altos costes que tiene el acoso laboral, tanto en el ambiente sanitario como en el económico, se hace necesario enfrentarlo y ponerle freno. De forma concreta, las organizaciones deben dejar de lado las actitudes pasivas y permisivas ante estas situaciones. ¿Cómo? Fomentando una actitud positiva y eliminando los factores situacionales que influyen, como la sobrecarga de trabajo, la falta de un adecuado liderazgo o la injusticia percibida.

En este sentido, es bueno formar a los jefes de equipo para que sean justos y solidarios, potenciando el uso de la inteligencia emocional, de forma que sepan cómo actuar si alguien denuncia un acoso. Así, es bueno que conozcan y sepan manejar con soltura un protocolo de actuación que corte la situación de raíz. Desgraciadamente muchas empresas no cuentan con este protocolo y muchos encargados toman decisiones titubeantes y poco meditadas cuando detectan este tipo de situaciones.

Protocolo empresarial

Desde la misma empresa, se deben establecer políticas claras al respecto, dejando la ambigüedad y estableciendo unos protocolos claros para reportar y abordar las situaciones de acoso laboral. Es bueno que haya especialistas en mediación en el lugar de trabajo. Además, es positivo que los trabajadores reciban cursos sobre regulación emocional y manejo del estrés, de forma que en ellos adquieran herramientas para manejar las distintas situaciones conflictivas que puedan aparecer.

El acoso laboral es un problema real y más habitual de lo que las estadísticas reflejan, ya que si por algo se caracteriza es porque en muchas ocasiones trata de silenciarse: a ninguna empresa le gusta verse envuelta en un escándalo de este tipo y muchas consideran, aunque no lo digan de manera implícita que este es un “trapo sucio” que hay que lavar de manera interna. Así, hablamos de un problema con muchas papeletas para que no sea visible.

Dado los altos costes psicológicos, físicos y económicos, no solo para la víctima, sino también para la organización y la sociedad en general, se hace necesario desarrollar políticas para hacerle frente, especialmente desde la misma empresa.
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No se puede tener una actitud permisiva al respecto. Es sumamente importante que la víctima perciba que puede hacer algo para ponerle remedio y que desde la organización se le ayude a hacerlo, para evitar que se den sensaciones de indefensión y que se agrave el problema del acoso laboral.

Imágenes cortesía de Breather, Seb y Alejandro Álvarez

Laura Reguera Carretero

Psicóloga clínica habilitada para el ejercicio de la psicología sanitaria, de orientación cognitivo-conductual, apasionada de mi profesión, y que trata siempre de aprender y crecer como profesional de la salud y el bienestar tanto emocional como mental

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