ACT para la adicción a la pornografía

27 julio, 2019
Este artículo fue redactado y avalado por la psicóloga Loreto Martín Moya
El incremento del visionado de pornografía plantea problemas como la adicción. De hecho, aunque los criterios diagnósticos no están del todo claros, son muchas las personas que consideran problemático el tiempo que invierten en mirar porno.

A pesar de la gran importancia que tienen en nuestro tiempo los problemas de adicción al sexo, en especial aquellos de adicción a la pornografía, no hay estudios que propongan una intervención clara para este tipo de afecciones.

El tratamiento de la adicción al porno se torna dificultoso por la cantidad de prejuicios y estereotipos asociados al consumo de este tipo de producto, además de la vergüenza del afectado.

En este artículo presentamos una intervención a partir de la terapia de aceptación y compromiso para solventar el consumo problemático de pornografía. Hablamos de los resultados de una investigación llevada a cabo por Twohig y Crosby (2010) para la Utah State University, en Estados Unidos.

Hombre viendo pornografía

Internet y pornografía

Internet salpica prácticamente todos los aspectos de nuestras vidas. Aunque parezca una cifra desorbitada, se estima que aproximadamente un 12% de todo el contenido que se almacena en internet es contenido pornográfico. En Estados Unidos, aproximadamente el 13% de personas consume pornografía de forma regular.

En España, en un estudio llevado a cabo en 2019, se constata que la edad media de inicio de consumo de pornografía es 14 años en los varones y 16 años en las mujeres. Además, incluyendo todos los espectros de edad, se calcula que en España se realizan un total de 18 millones de visitas diarias a páginas pornográficas.

Siendo una práctica sexual y masturbatoria tan arraigada en nuestra sociedad, cuyo desarrollo parece ser exponencial, es importante establecer buenas prácticas para el consumo de pornografía. Por ello, saber identificar el uso problemático del porno es vital para ese 17 por ciento de personas que cumplen los criterios para la adicción.

Adicción al porno y problemas en el estado de ánimo

Como en cualquier adicción, el problema no es el objeto al que la persona es adicto, sino las conductas exacerbadas y extremas que deterioran su cotidianeidad. Cuando la conducta atenta contra el funcionamiento emocional, social y laboral del sujeto es cuando la conducta se ha convertido en un problema.

En el caso de la adicción a la pornografía, el estudio de Twohig y Crosby reporta a personas con problemas de depresión, aislamiento social, relaciones deterioradas, pérdidas de puestos de trabajo y reducción de la productividad. Además, también está asociada a problemas financieros.

En principio, el visionado de pornografía no es malo en sí mismo. No obstante, hay personas que, aunque ven pornografía, esto choca con sus valores morales y personales, produciéndoles un gran malestar derivado de la disonancia.

La adicción a la pornografía también puede conllevar problemas relacionados con el tiempo que se invierte viendo pornografía y los lugares donde no procede verla, pero cuya adicción provoca que el visionado tenga lugar.

La adicción a la pornografía y su similitud con otros trastornos

Para establecer el funcionamiento y los criterios diagnósticos para la adicción a la pornografía se han propuesto trastornos cuyos mecanismos son parecidos. Estos son: trastornos por abuso de sustancias, los relacionados con el control de impulsos y los incluidos en el espectro de los trastornos obsesivo-compulsivos.

Independientemente de dónde englobemos la adicción al porno, lo cierto es que los estudios sugieren la presencia de pensamientos persistentes que demandan en consumo de pornografía. La manera de huir de esos pensamientos asfixiantes es, de hecho, consumir pornografía.

El problema que puede suponer la pornografía es directamente proporcional al esfuerzo que la persona invierte en controlar esa urgencia de visionado de porno. El tratamiento para este tipo de adicción es similar al utilizado con clientes con TOC, tricotilomanía y abuso de sustancias. Se plantean tratamientos que trabajan con los pensamientos y experiencias internas, y se focalizan en el cambio conductual, dando direcciones para lograr ese cambio.

Terapia de aceptación y compromiso (ACT) para terminar con la adicción

La ACT es adecuada para tratar la paradoja que supone la necesidad de ver pornografía. Podría considerarse un tipo de terapia incluida en el espectro de las terapias cognitivo-conductuales, puesto que también se encarga de los pensamientos, las emociones y las respuestas fisiológicas. La ACT utiliza a su vez técnicas para lograr el cambio conductual.

No obstante, la ACT utiliza varios procesos —en el caso de esta investigación seis— que tratan de reducir los efectos de las experiencias internas que ahora están prevaleciendo —el visionado de pornografía—; además de incrementar la voz que tienen otras experiencias, que pueden dar lugar a otras conductas —diferentes al visionado de pornografía, relacionado con sus valores—.

Los seis constructos de la ACT

  • Aceptación: el sujeto adicto a la pornografía tiene que estar dispuesto a experimentar esos pensamientos, sensaciones y emociones sin el objetivo de regularlas. Simplemente aceptarlas tal y como son.
  • Defusión: no añadir contenido verbal a las sensaciones, las emociones y las experiencias internas. Las emociones son solo emociones, y nada tienen que ver con lo que uno es, hace o va a hacer. Esas emociones tienen también que estar exentas de críticas.
  • Uno como contexto: experimentar esas emociones, o ese impulso por ver pornografía desde fuera. Esto quiere decir que el sujeto es el contexto donde esas emociones tienen lugar; pero el sujeto no es definido por esas emociones en ningún caso.
  • Estar presente: darse cuenta de las emociones que van acaeciendo cuando tienen lugar, ni las previas ni las futuras. De nuevo, eximirlas de cualquier juicio de valor.
  • Valores: este es un punto esencial de la terapia. Definir áreas de la vida del sujeto que son importante para él, y hacia las cuáles está dispuesto a trabajar e invertir esfuerzos.
  • Compromiso para la acción: reestructurar y trabajar para que el sujeto se comprometa a esforzarse en dirección a sus valores.

Psicóloga con paciente

Resultados del estudio: ¿es útil la ACT para la adicción a la pornografía?

El estudio se llevó a cabo gracias a la participación de seis personas que parecían cumplir los criterios de adicción a la pornografía. Su consumo era diferente: uno solo veía porno heterosexual en el trabajo, otro parecía obsesionado con la pornografía homosexual, otros tres solo veían pornografía donde se incluía un coito heterosexual y el último solo se masturbaba con imágenes de mujeres. Todos eran varones y todos eran adictos a sus prácticas.

Se trabajó durante ocho sesiones individuales de una hora y media cada una, desde la aproximación de la ACT. Los resultados muestran como cinco de los seis participantes sufrieron una notable reducción en su consumo de pornografía como resultado del tratamiento, y cuatro de esos cinco mantuvieron esas reducciones en el tiempo. Además, su calidad de vida y su satisfacción aumentaron después de las ocho sesiones.

Lo que este estudio demuestra es que aquellas terapias basadas en la aceptación de la urgencia y el impulso y la acción de acuerdo con los valores de cada sujeto son útiles para este tipo de problemas. También se plantean las terapias conductuales o las terapias basadas en la emoción como alternativas eficaces.

La prevención de la adicción a la pornografía juega un papel esencial para que este no sea un trastorno que vaya a más. Hay que enfrentar una realidad social a la orden del día. Esto ya se ha llevado a cabo con el consumo de alcohol, de drogas, el tabaco y el cannabis.

Hablar con los más pequeños de pornografía es algo altamente recomendado, así como la facilitación de un acceso seguro, controlado, libre de vergüenza y de juicios morales.

  • Twohig, M. y Crosby, J. (2010). Acceptance and Commitment Therapy as a Treatment for Problematic Internet Pornography Viewing. Behavior Therapy, 4, 285, 295.