Acudir a un psicólogo

Acudir a un psicólogo

Edith Sánchez 20 septiembre, 2013 en Psicología 46 compartidos

No nos engañemos. Tomar la decisión de ir a un psicólogo no es tan simple como pagar la cuenta de la luz. Sí. En teoría, estamos en tiempos de apertura mental y liberación de prejuicios. Pero a la hora de la hora, no hay tal. “Fulano va al psicólogo”, dicen algunos en voz baja. Desde entonces, “fulano” será blanco de miradas caritativas o suspicaces. “Va por flojo. Yo resuelvo mis propios problemas solo”, dirá alguno. “¡Pobrecito!”, señalarán otros. “Yo sí había notado algo extraño en él…”, pensarán los más desconfiados.

Para completar, no es despreciable el número de personas que siente verdadera aversión por los psicólogos. Muchos piensan que se trata de aprendices de brujo que te dan consejos obvios y te cobran por perder el tiempo contigo. Dicen que venden aire para que aprendas que el agua moja.

¿Cuándo debes consultar?

Es difícil separarse de la mirada de los demás y tomar la decisión autónoma de consultar un psicólogo. Generalmente se hace durante una fuerte crisis, cuando te das cuenta de que si no haces algo, te hundes. No es necesario esperar hasta estar en una situación extrema para tomar la sana decisión de pedir ayuda.

Estas son algunas de las condiciones que hacen necesaria una intervención psicológica en tu vida:

* Cuando sientes que has perdido la esperanza.

* Cuando sufres y no logras identificar un por qué concreto.

* Cuando el conflicto, o la agresión, o la dependencia son el fundamento de tu relación con los demás, así pienses que son ellos los que generan el problema.

* Cuando la angustia y el miedo inespecífico son tu pan de cada día.

* Cuando tu expresión favorita es: “Estoy harto”.

De hecho, si se te ha pasado por la mente consultar con un psicólogo, simplemente hazlo. Así no veas grave lo que te sucede. Lo peor que puede ocurrirte es vivir una nueva experiencia que puede ser o no, lo que estás buscando.

Lo que debes tener en cuenta

Un psicólogo no es un nuevo mejor amigo. Se trata de un profesional entrenado para ayudarte a reorganizar tus ideas y tus sentimientos, de modo que sufras menos y tengas una vida más armónica.

El resultado de una intervención psicológica no es la felicidad plena. Lo que un profesional de la salud puede hacer por ti es aportarte herramientas para que abordes tus problemas y conflictos con mayor asertividad. Esto, evidentemente, mejorará tu calidad de vida, pero no te inmunizará contra el sufrimiento o la confusión.

No todos los psicólogos son iguales. Los hay más directivos, que construyen contigo soluciones puntuales para el asunto que te llevó a consulta y optan por una terapia breve. Otros buscarán ir un poco más allá y no solamente trabajarán el problema que te aqueja aquí y ahora, sino que ahondarán en el contexto de tu vida. Algunos más te llevarán a buscar las fuerzas inconscientes que operan en lo más profundo de tu ser, en el marco de un proceso largo.

Es importante que investigues antes de elegir el tipo de intervención que quieres. También debes asegurarte de consultar un profesional idóneo y preguntarle abiertamente por su enfoque y su metodología de trabajo.

Algo que te puede parecer antipático es el tema del tiempo y el dinero. No es fácil acostumbrarse a desnudar el corazón herido ante alguien que en cualquier momento te dice “Acabó su tiempo” y luego te cobra. Al principio dan ganas de llorar. Con el tiempo, entiendes que buena parte de tu cura depende de esos dos factores: encuadrar un momento para la terapia y quedar libre de lazos con el psicólogo pagándole por su trabajo.

Foto: Danilo Urbina.

Edith Sánchez

Escritora y periodista colombiana. Ganadora de varios premios de crónica y de gestión cultural. Algunas de sus publicaciones son "Inventario de asombros", "Humor Cautivo" y "Un duro, aproximaciones a la vida".

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