Los psicólogos ofrecen una valiosa ayuda, pero no hacen milagros

Este artículo ha sido verificado y aprobado por Gema Sánchez Cuevas el 22 febrero, 2018
Raquel Lemos Rodríguez · 22 febrero, 2018

Los psicólogos realizan una actividad muy importante y necesaria, sin embargo son aún varias las creencias/mitos/expectativas infundadas que empañan el verdadero objetivo que tiene acudir a la consulta de estos profesionales. La visión más extendida, y errónea, sobre ir a terapia es creer que los psicólogos son personas que obran prodigios. Pero, no podríamos estar más equivocados. Los psicólogos no hacen milagros.

Muchas personas se sienten decepcionadas cuando acuden a estos profesionales. Si bien es cierto que cada uno de nosotros tiene que: encontrar al psicólogo que mejor le conviene, la terapia que más se adecua a nuestras necesidades e investigar un poco en qué está especializado el terapeuta al que va a acudir. Por otro lado, es importante que tengamos la mente abierta y con la disposición de trabajar: somos nosotros los que lo vamos a conseguir, sea el objetivo que sea, y el psicólogo el que nos va a ayudar.

“Tú eliges hacia dónde y tú decides hasta cuándo, porque tu camino es un asunto exclusivamente tuyo”.

-Jorge Bucay-

Los psicólogos no hacen milagros, incomodan

Es cierto que los psicólogos no hacen milagros por mucho que todos los deseáramos. Tampoco te va a sentar en una camilla y te va a operar. No va a haber anestesia y va necesitar de tu participación. Además, la consulta de un psicólogo puede convertirse en un escenario “al que a uno no le gustaría volver”. Más que nada porque los psicólogos incomodan, ya sea haciendo preguntas, instando al paciente que observe con un punto de vista distinto al que domina la situación que le atenaza, haciéndole ver su parte de responsabilidad en lo que le ocurre y devolviéndole la responsabilidad de cualquier decisión que tome.

pareja enviándose un corazón

 

Es muy posible que muchas personas entren en la consulta de un psicólogo lamentándose y sintiéndose víctimas y que, de repente, crean que el terapeuta les está intentando arrebatar esta protección que tanto les abriga. Por ejemplo, si una persona va a consulta porque su pareja le está siendo infiel y el psicólogo le pregunta “¿y por qué sigues en esa relación?”, puede que se lo tome mal y que responda de la siguiente manera, como si fuese algo obvio: “porque le quiero”.

Sin embargo, a medida que la terapia va a avanzado esta persona puede encontrar resistencias y rechazar la “no ayuda” que cree que le está brindando el terapeuta porque, básicamente, no ha encontrado lo que deseaba oír. Quizás deseaba una fórmula mágica para que su pareja dejase de ser infiel o una aprobación para su propio comportamiento. Pero, al darse cuenta de que una opción, la más factible y que pasa por su propia mente, es la de romper la relación, carga sobre el terapeuta toda su frustración y negativa ante tal desenlace.

El psicólogo hace reflexionar a la persona sobre su situación para que llegue a sus propias conclusiones. Cuando estas no coinciden con sus deseos o la observación de la realidad duele, es muy posible que muestre rechazo y no vuelva a acudir a consulta

Muchas veces, nuestra intención al ir al psicólogo es que alguien nos diga que tenemos razón o que nos dé una fórmula mágica para que una circunstancia por la que estamos pasando se resuelva de la manera que queremos. No obstante, esto no es realista y suele responder a miedos e inseguridades. El psicólogo podrá ayudar con el duelo, pero no resucitar a la persona perdida.

¿Cuál es nuestro papel, como pacientes o clientes, en terapia?

Es importante que seamos conscientes no solo de qué papel tiene el psicólogo, sino también de qué papel tenemos nosotros como pacientes en la consulta. Para empezar, como bien ya hemos dicho, los psicólogos no hacen milagros. Ellos están para escuchar, brindar herramientas y abrirnos el campo de posibilidades cuando este sea reducido.

Psicólogo con paciente

Un psicólogo jamás nos va a decir lo que tenemos que hacer ni va a decidir por nosotros. Sin embargo, sí es posible que necesitemos realizar algún ejercicio de autoestima, trabajar con nuestras inseguridades o superar algún miedo; es decir, terminar con algún tipo del bloqueo. Este es el trabajo de los psicólogos. Brindarnos las herramientas necesarias para sentirnos mejor con nosotros mismos, aumentar nuestra seguridad y autoestima, afrontar miedos, mejorar nuestra manera de relacionarnos con los demás.

Esto no quita para que trabajemos la toma de decisiones en terapia. Hay diferentes estrategias para ello y muy efectivas. El psicólogo en este sentido puede servirnos de pizarra para ordenar ideas o para profundizar en las diferentes situaciones hipotéticas que manejamos. Pero no nos dirá qué hacer y en muchos casos tampoco nos dirá qué haría en nuestro lugar, sencillamente porque no lo está.

En cualquier caso, esto no hace menos valioso e imprescindible su papel. Ya que gracias a su guía esta decisión probablemente termine siendo más fácil o nos cueste menos dejar atrás todo aquello que perdemos por elegir una opción en detrimento de otras. Somos nosotros quienes tenemos que dar el paso. Sabemos qué hay que hacer, somos conscientes de qué es lo que nos haría estar mejor. Tan solo tenemos que tomar una decisión y ponerla en acción sin miramientos. Ahora contamos con las herramientas necesarias para hacerlo.