Adaptación hedonista: ¿por qué nunca somos lo suficientemente felices?

Ni ganar la lotería, ni obtener un ascenso ni encontrar una pareja te harán tan dichoso como piensas. Descubre cómo se relaciona la adaptación hedonista con tu felicidad.
Adaptación hedonista: ¿por qué nunca somos lo suficientemente felices?
Elena Sanz

Escrito y verificado por la psicóloga Elena Sanz.

Última actualización: 14 junio, 2022

Probablemente en algún momento de tu vida has pensado algo como “seré feliz cuando tenga pareja” o “cuando consiga un ascenso”. En esos momentos, ese objetivo que sientes que te falta parece la clave para tu completo bienestar. Y, sin embargo, cuando lo alcanzas, su impacto positivo es realmente efímero. ¿Por qué nos ocurre esto? Pues, en realidad, se debe a un fenómeno conocido como adaptación hedonista.

Es importante saber que no se trata de ningún tipo de patología, sino de un mecanismo que opera en todas las personas. La capacidad de adaptación es fundamental para nuestra supervivencia; sin embargo, si no estamos alerta, puede conducirnos a una permanente insatisfacción. Te explicamos por qué.

¿Qué es la adaptación hedonista?

La adaptación hedonista (o adaptación hedónica) es la tendencia en los seres humanos a volver al nivel base de felicidad poco después de experimentar cualquier tipo de cambio. Por ejemplo, muchas veces pensamos que al ganar la lotería nuestra vida mejoraría exponencialmente y seríamos sumamente dichosos. O, por el contrario, que al tener un accidente y perder una extremidad nos sentiríamos profundamente desgraciados para siempre.

Sin embargo, la evidencia no sustenta este pensamiento. En realidad, es común que las personas regresen a un nivel estable de felicidad relativamente rápido. Así, ni la lotería ni el accidente provocan modificaciones duraderas en su estado anímico general.

Este proceso puede resultar muy positivo cuando enfrentamos eventos dolorosos como la pérdida de un ser querido, un desastre natural o un despido laboral. Y es que somos capaces de reponernos y seguir adelante. Sin embargo, ante acontecimientos agradables como un aumento de sueldo, la compra de un nuevo coche o un matrimonio, la adaptación hedonista hace que ese extra de felicidad se desvanezca rápidamente.

Mujer sonriendo
Tras un cambio positivo, volvemos a los niveles de felicidad que solemos experimentar.

¿Por qué se produce este fenómeno?

Como vemos, la adaptación hedonista cumple una función importante. Pero, ¿cómo funciona en realidad? Existen varios factores que explican ese rápido decremento en la felicidad:

Habituación

El principal motivo por el que se produce la adaptación hedónica es porque nos habituamos a la presencia de ese elemento positivo. Mientras es novedoso, podemos experimentar ese extra de felicidad; sin embargo, al verlo, tenerlo y disfrutarlo cada día, su impacto sobre nosotros pierde fuerza.

Es un proceso similar al involucrado en las adicciones. Con el tiempo, nos acostumbramos a esas descargas de dopamina y la sustancia o el evento pierden su potencial reforzante; así, cada vez necesitamos más para sentir esa euforia.

Falta de esfuerzo

Curiosamente, no todos los cambios se ven igualmente influidos por la adaptación hedonista. Se ha encontrado que aquellos que ocurren de forma circunstancial, sin que supongan ningún esfuerzo por nuestra parte, son mucho más susceptibles de perder rápidamente la capacidad de generarnos placer. Por ejemplo, comprarnos una nueva camisa puede hacernos sentir eufóricos durante un tiempo, pero esta sensación desaparecerá en breve.

Sin embargo, aquellos cambios que requieren algún tipo de esfuerzo o acción, que nos suponen un desafío constante, suelen hacernos felices durante más tiempo. Sería el caso, por ejemplo, de comenzar a escribir un libro o de apuntarnos a ese curso que tantas ganas teníamos de realizar.

Necesidad de autorrealización

Por otro lado, podemos comprobar que, cuando al fin obtenemos eso que tanto deseábamos, en seguida surgen en nosotros nuevas metas y deseos. Pensábamos que al obtener un aumento seríamos felices, pero ahora deseamos tener más tiempo libre. Creíamos que conseguir una pareja era todo lo que necesitábamos, pero, ahora que la tenemos, deseamos un nuevo coche, un mejor aspecto o una vida social más amplia.

Ciertamente, es natural esta búsqueda constante de mejora. Los seres humanos nos marcamos metas y objetivos y trabajamos por alcanzar esas aspiraciones. Es el camino hacia la autorrealización y se trata de una necesidad básica compartida por todos.

Hombre pensando
La adaptación hedonista nos lleva al punto de felicidad en el que solemos estar.

¿Cómo abordar la adaptación hedonista?

El hecho de que este mecanismo exista y se active automáticamente en nosotros no significa que no podamos hacer nada para minimizar sus efectos. Entre algunas opciones, están las siguientes:

  • Trata de variar ciertos parámetros para que la estimulación no sea siempre la misma y así evitar la habituación. Por ejemplo, si tienes pareja, evita caer en la rutina organizando planes y actividades diferentes, o manteniendo conversaciones enriquecedoras y variadas que salgan de lo mundano.
  • Procura marcarte metas y objetivos activos (como aprender una nueva habilidad), en lugar de pasivos (como adquirir bienes materiales).
  • Practica la gratitud. Con frecuencia cometemos el error de dar por hecho todo lo que tenemos y todo cuanto hemos logrado, y así nos privamos de poder sentir el orgullo y el disfrute por ello cada día. Para evitarlo, dedica algunos momentos a enumerar y recordar las bendiciones con las que cuentas en tu vida y los éxitos que ya has cosechado.
  • No condiciones tu felicidad a la ocurrencia de grandes eventos. Aprende a apreciar las pequeñas cosas y construye tu bienestar tu cotidiano. No necesitas esperar a ese gran cambio para sentirte bien, trabaja en ser feliz hoy.

En definitiva, ten en cuenta que la adaptación hedónica nos lleva de vuelta al nivel de felicidad que solemos tener. Por ello, nuestra mejor opción es elevar ese “punto fijo” al que regresaremos tarde o temprano.

Así, si ya te sentías pleno antes de conseguir esa nueva casa, ese nuevo empleo o a tu nueva pareja, cuando la adaptación hedónica haga su efecto, regresarás igualmente a un buen lugar.

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  • Sheldon, Kennon M., and Sonja Lyubomirsky. "The challenge of staying happier: Testing the hedonic adaptation prevention model." Personality and Social Psychology Bulletin 38.5 (2012): 670-680.