Adicción o trastorno mental, ¿qué fue antes?

27 Julio, 2020
Este artículo ha sido escrito y verificado por la psicóloga Cristina Girod de la Malla
¿Es la adicción causa o consecuencia de un trastorno mental? Para responder, vamos a seguir la teoría de la automedicación, que trata de arrojar algo de luz sobre este asunto.

La causa del consumo de sustancias se suele atribuir a distintos factores. Entre ellos, la facilidad de acceso a las drogas, determinados tipos de personalidad, procesos de aprendizaje social… Sin embargo, existe otra posible causa: un trastorno mental. También sabemos que el consumo de drogas puede aumentar el riesgo de padecer determinados trastornos mentales. Entonces, ¿fue antes la adicción o el trastorno mental?

Hawkins y Weiss elaboraron la hipótesis de la automedicación. Trataban de explicar el consumo de sustancias en personas con trastorno mental como forma de controlar y automanejar el trastorno. ¿En qué se basan estos autores para elaborar su hipótesis? ¿Qué ejemplos podemos encontrar que apoyen la hipótesis de la automedicación? Respondamos.

Hombre triste sentado en el suelo

Trastorno mental como causante de la adicción: hipótesis de la automedicación

Esta hipótesis surge de la búsqueda de explicación acerca de por qué hay personas que consumen sustancias que no desarrollan dependencia. Además de los factores intrínsecos (como la personalidad, o la vulnerabilidad) y los externos (como los modelos familiares, o el medio social), deben existir otros factores a nivel neurobiológico capaces de explicar por qué unas personas desarrollan dependencia y otras no.

La hipótesis de la automedicación surge para dar explicación a esto. Las adicciones son el resultado de un trastorno mental que fuerza al enfermo a consumir determinadas sustancias con el objetivo de tratar su patología. Al verse paliados los síntomas, la conducta de consumo se mantiene por reforzamiento negativo.

Dentro de la hipótesis de la automedicación, existen cuatro líneas de trabajo complementarias que explican la relación entre salud mental y adicciones:

Primera línea

Esta línea explica que una persona con una disfunción a nivel de sistema nervioso central provocaría síntomas psicoorgánicos muy molestos que reducirían su calidad de vida. Si esta persona entra en contacto con una sustancia capaz de mejorar su sintomatología es probable que se desarrolle la dependencia bastante rápido.

Si el trastorno mental no se trata -ya sea con terapia psicológica, con medicación, o con una combinación de ambas-, todos los tratamientos dedicados a la adicción están destinados a fracasar. Esto ocurre porque la persona tenderá a buscar el tratamiento para su trastorno mental (la droga, en este caso).

Segunda línea

Los trastornos mentales están causados por una vulnerabilidad a consumir determinadas sustancias. De esta manera, el uso de esas sustancias sería el que generase alteraciones en las funciones psíquicas y cognitivas, graves y permanentes, en el individuo.

Si los tratamientos farmacológicos o psicológicos no solucionan el problema, esta persona está abocada a mantener el consumo como forma de restablecer su calidad de vida.

Tercera línea: trastorno mental como causante de la adicción

Esta línea propone como determinante del inicio y del mantenimiento del consumo un trastorno mental previo al inicio del consumo. Esta propuesta se realizó a partir de la observación de que determinadas sustancias adictivas poseen efectos antipsicóticos, antidepresivos y ansiolíticos.

Para entender esta línea de trabajo, pongamos unos ejemplos. Es frecuente el consumo de cocaína en personas con TDAH no diagnosticado o cuyo tratamiento no es efectivo.

Sus efectos estimulantes corrigen las alteraciones producidas por el TDAH. Otro ejemplo, en esta misma línea, serían las personas que consumen cannabis o alcohol a modo de ansiolítico.

Cuarta línea: adicción como causante del trastorno mental

Opuesta a la línea anterior, esta nos dice que los trastornos mentales que predisponen al consumo de determinadas sustancias no son el origen de la adicción, sino el resultado. Es decir, explican el caso de personas sin trastornos mentales previos, pero con especial vulnerabilidad al efecto de las drogas. Como consecuencia de su consumo, acabarían desarrollando trastornos mentales graves y de difícil tratamiento.

La adicción se mantiene porque, una vez desarrollados los síntomas del trastorno, se usan las sustancias como tratamiento de los mismos. Un ejemplo de esto podrían ser la psicosis cannabínica o los primeros brotes psicóticos por consumo de cannabis, la reciente relación entre cannabis y esquizofrenia.

Mujer con trastorno mental

Una línea muy difusa que dificulta el tratamiento y la prevención

Todas las teorías explicativas de la adicción o el consumo de sustancias, por sí solas, se quedan más que cortas. Existen infinidad de razones y causas y se deben tener en cuenta todas ellas a la hora de tratar los trastornos por consumo de sustancias y para prevenir el consumo de sustancias.

Existen muchas intervenciones para prevenir el consumo, basadas en algunos de los factores predisponentes del desarrollo de una adicción. Sin embargo, pasar por alto causas menos visibles y menos obvias, como los trastornos mentales ocultos o no diagnosticados dificulta tanto la prevención del consumo como su tratamiento.

Quizá ofrecer educación sobre los trastornos mentales y sus síntomas, y sobre cómo actúan las drogas sobre ellos, junto con la desestigmatización de las enfermedades mentales, podrían lograr que se prestara más atención a los síntomas y se buscara ayuda para solucionarlos.

De esta manera, recibiendo un tratamiento adecuado, se podría prevenir o reducir el consumo de sustancias para tratar los síntomas.

En caso de coexistir un trastorno mental y una adicción, es importante tratar primero la adicción, aunque en la medida de lo posible, lo ideal será un tratamiento integrado. Ya que hemos visto que, si tratamos la adicción, pero no el trastorno mental, es muy probable que se vuelva a reinstaurar la adicción.

De la misma manera, tratar solo el trastorno mental, pero no intervenir sobre el trastorno de consumo, solo terminaría con la mitad del problema, ya que una vez instaurada la adicción, no va a desaparecer por si sola al solucionar el trastorno mental.