Al final, todo irá bien

30 Marzo, 2020
Este artículo ha sido escrito y verificado por la psicóloga Valeria Sabater
Confío, miro al horizonte con esperanza y sé que al final todo va a ir bien. Sé que en mi vulnerabilidad está mi fuerza, entiendo que hay momentos en los que debo detenerme y simplemente ser paciente. Al final, y aunque lleguen cambios, hallaré la paz y la felicidad.

Al final, todo irá bien. Sea cual sea la realidad que estás viviendo, confía. En algún momento, llegará la calma y cada cosa hallará ese adecuado equilibrio en el que pensamientos, cuerpo y corazón encuentren el bienestar. Es muy posible que ahora mismo te cueste creerlo, pero las personas tenemos fortalezas dormidas que actúan como verdaderas aliadas cuando más lo necesitamos.

¿Es quizá hacer uso de una excesiva confianza cuando nos repetimos una y otra vez aquello de que todo «irá bien»? La respuesta es no.

Como decía la escritora y activista sordociega Hellen Keller, sin optimismo no hay capacidad de logro. Sin esas pequeñas dosis de positividad interna no se enciende la confianza ni aún menos esperanza. Es esencial, por tanto, alimentar una actitud receptiva hacia la idea de que mañana será mejor que hoy.

La psicología positiva, por ejemplo, vive ahora una segunda ola en la que enfatiza algo más que esas clásicas habilidades y comportamientos que nos permiten ser felices. En la actualidad, psicólogos como Itai Ivtzan y Tim Lomas encabezan este movimiento; ponen énfasis una serie competencias que deberían acompañarnos en periodos de crisis. 

Como bien decía Viktor Frankl, cuando no podemos cambiar una situación, la única salida que nos queda es cambiarnos a nosotros mismos. Ese proceso de transformación es el que nos permite ir añadiendo baldosas a ese puente que nos permitirá alcanzar un futuro donde todo esté bien.

Hombre pensando que todo irá bien

Aunque no siempre ocurra lo que deseo, al final todo estará bien

Uno de los razonamientos más comunes que expresa un paciente cuando acude a terapia psicológica es que nada en su vida va bien. En ocasiones, las personas llegamos a un punto donde no atisbamos la mínima luz en el túnel.

Son situaciones donde el filtro de la depresión, por ejemplo, tamiza cada área de existencial. No es sencillo acompañarles en ese tránsito donde descubrir fortalezas, donde hallar en uno la capacidad de hacer cambios para dejar que la luz entre de nuevo a su realidad.

Las cosas, las personas, nuestras experiencias o el propio mundo nunca es blanco o negro. No todo es malo ni todo es exquisitamente perfecto. La mayoría de las veces nos movemos en una escala de grises. Es decir, nuestros sueños a menudo se cumplen a medias. El amor no es perfecto, pero vale la pena. Un trabajo casi nunca es como esperábamos, pero nos recompensa.

Así, y aunque nunca llegue a pesar aquello que tanto deseamos, al final todo está bien. Solo es cuestión de actitud, de aceptar lo malo y apreciar lo bueno, de navegar con audacia entre el color gris asumiendo cada cosa que llega, pero batallando a su vez por aquello que queremos y merecemos.

Todo irá bien porque no voy a rendirme

Todo irá bien porque la vida no te permite rendirte. Así de simple. A veces, pueden llamarte héroe por estar afrontando una situación complicada; la verdad es que en esas circunstancias no queda más opción que hacerlo, que apretar los dientes y afrontar.

Unos lo harán mejor y otros peor, pero todos hemos pasado por momentos para los cuales, no estábamos preparados. Y, aun así, lo logras: te superas.

Señala Martin Seligman, exponente de la psicología positiva, que una de las fortalezas psicológicas más importantes que debemos atender es la persistencia. Es, al fin y al cabo, aplicar una actitud optimista y rica en autoconfianza para manejar un poco mejor las complicaciones que nos trae la vida. Por eso, decirnos en algún momento que «todo irá bien» no es más que un modo de focalizarnos en la superación, en alimentar nuestro coraje y voluntad.

Pareja hablando en el salón y pensando que todo irá bien

Cambian las circunstancias, pero siempre hay personas en las que apoyarse

A veces, el destino nos trae cambios. Unos pueden ser más livianos y otros más desafiantes, duros incluso. Sin embargo, un modo de saber que todo irá bien al final de esos caminos es contar con la ayuda de personas valiosas. Tener a alguien en quien apoyarnos es vital, es un modo de encontrar abrigo para los miedos y energía cuando fallan las fuerzas y la motivación.

Porque a veces nosotros solos no podemos. Por muy solventes y todoterreno que nos consideremos, todos nos venimos abajo en algún momento de nuestras vidas. Saber que podemos hablar con alguien capaz de escucharnos sin juzgar y tener claro que hay personas que nos quieren y que están dispuestas a hacer lo que sea por nosotros, reconforta y nos reinicia el corazón.

Asimismo, hay algo que debemos admitir, nos gusta que nos digan que todo irá bien. Que nos convenzan a través de las palabras y el afecto de que pase lo que pase estaremos acompañados. Es así como acabamos dando lo mejor de nosotros mismos en cada circunstancia.

Porque juntos somos más grandes, actuamos con mayor seguridad atisbando un mañana donde las cosas mejoran, donde por fin, llega la calma y el ansiado bienestar. Confiemos en nuestros recursos y cuidemos de ese enfoque personal donde no puede faltar el optimismo: tarde o temprano, todo irá bien.