Si alguien te pone puntos suspensivos, puedes elegir borrar dos

Este artículo ha sido verificado y aprobado por Gema Sánchez Cuevas el 2 septiembre, 2016
Raquel Aldana · 2 septiembre, 2016

Las relaciones no se posponen y los sentimientos tampoco. Por eso si alguien intenta moldear nuestra voluntad no deberíamos permitírselo.  No es sano mendigar amor ya que realmente y como todos sabemos el afecto y el aprecio no tiene valor si debe solicitarse o esperarse. Así que si alguien te pone puntos suspensivos, puedes elegir borrar dos y dejar el punto final.

¿Por qué? Porque el amor es inmediato, no algo que pueda posponerse. Si nos entregamos a la idea de que el egoísmo ajeno se torne en agradecimiento y en cariño, perdemos el tiempo.

Cuando queremos, queremos al día, no hoy sí y mañana no. Sin embargo, muchas veces hipotecamos nuestro bienestar emocional en una suerte de desventura que nos hace esperar y esperar donde los demás dejaron escritos unos puntos suspensivos.

Otra situación diferente es aquella en la que uno o ambos miembros de una relación tienen la necesidad de tomarse un tiempo para manejar prioridades y esclarecer sentimientos encontrados o enturbiados por algún conflicto concreto.

Ansiedad-miedo

Elegir ser prioridad, elegir ser feliz

Asumir que uno es su prioridad es una cuestión de elección. Cuando ves que tu mundo interior se convierte en una batalla entre los deseos propios y las expectativas de los demás nos hace caer en un profundo hoyo emocional.

Merecemos atendernos, escucharnos y ser los protagonistas de nuestra película, una película en la cual hay un telón de fondo que debe permanecer siempre: el amor propio. Este tiene como base la consideración de uno mismo alejada de los sometimientos ajenos.

Si queremos decir NO, estamos en nuestro pleno derecho. Si queremos decir BASTA, también. Si queremos no negociar los términos de una relación porque vemos perjudicados nuestros anhelos, también.

Tenemos que procurar ponernos a salvo de nosotros mismos y no engañarnos con falsas promesas escritas en puntos suspensivos. Cuando de los anhelos y los derechos de uno mismo están en juego, no todo vale. Por eso hemos de dejar a un lado esa falsa idea de que en el amor y en la guerra cualquier cosa puede ser válida. Sentirnos bien no es una elección ajena, sino que lo es propia.

Ojos de mujer

La mayor aventura que podemos vivir es la de quererse a uno mismo

Decidir y elegir por nosotros es la elección que mayores garantías de felicidad nos ofrece. Por eso el proceso se articula en distintos puntos que siempre debemos tener en cuenta. Veamos algunos puntos clave…

Rodearnos de gente que suma, no que resta

La gente que nos aporta luz, que nos conmueve y nos considera es la gente que merece la pena y la alegría. Dejar a un lado aquellas relacionas que nos sumen en el sufrimiento es un principio de salud emocional que TODOS debemos tener muy claro.

Las personas auténticas son sinónimo de relaciones auténticas

Tendemos a realizar un copia y pega en nuestras relaciones. Solemos conformarnos con relaciones que son monótonas por el miedo a la incertidumbre y al vacío emocional. Las personas no siempre encajan con lo que somos o necesitamos, al igual que nosotros tampoco lo hacemos. Perder ese miedo y decirle adiós a la influencia del temor nos ayuda a liberar nuestros derechos de búsqueda de relaciones significativas.

Mujer con los labios rojos

Cultivar nuestras fortalezas nos ayuda a atender a nuestro YO interno

Para ser felices debemos realizar un viaje interior por medio del cual trabajemos nuestras características fundamentales. Si alguien o algo nos controla y no nos ofrece un apoyo que permita el crecimiento, estamos hipotecando nuestros puntos fuertes y cavando una profunda fosa para debilitarnos a través de nuestras necesidades.

Si equilibramos estos puntos, los cambios se acercarán a nosotros de una manera más natural y saludable. Por eso conviene que hagamos uso de nuestro amor propio en cada momento y desde YA, no solo cuando conviene o nos vemos atrapados. Abrir los ojos y hacernos valer es un punto clave para conseguirlo.