Amantes del frío y la lluvia: ¿es una rareza?

22 Octubre, 2020
Este artículo ha sido escrito y verificado por la psicóloga Cristina Roda Rivera
¿Qué sabemos del clima y nuestro estado de ánimo? ¿El calor hace que haya más violencia? Hoy queremos hablar del tiempo y el estado emocional. ¿Te apuntas?

Asociar el invierno con la depresión ha sido siempre una constante; por eso, podemos plantearnos el hecho de que los amantes del frío y de la lluvia sean los “raros”. A los amantes de los días profundos de invierno se les podría imaginar como huraños o poco sociables.

La verdad es que podríamos adornar el perfil a nuestro gusto, porque no hay apenas resultados científicos sobre la asociación entre el clima y la personalidad. Los que hay, se deben interpretar tomando otras variables como más relevantes, caso es el estudio del clima cálido y la delincuencia.

Tomando este como punto de partida, podemos decir que amar el frío y la lluvia no es ninguna rareza, simplemente es una preferencia poco común. Asociamos el clima con experiencias y es ahí donde van surgiendo nuestras preferencias por el calor o el frío, por ejemplo. Eso sí, el cambio climático parece estar engordando la lista de los amantes del frío.

Mujer sonriendo mientras llueve

Amantes del frío y la lluvia: ¿amantes de la tranquilidad y soledad?

En la película de 1989 de Spike Lee, Do the Right Thing, los ánimos se elevan a medida que sube la temperatura. La película muestra un día en una ola de calor en Brooklyn, cuando el calor del día culmina en un motín provocado aparentemente por el clima.

Varios estudios han encontrado una relación entre la temperatura elevada y los comportamientos agresivos. En los Estados Unidos, los delitos de todo tipo aumentan en los días calurosos, particularmente los delitos violentos (asesinato, asalto, robo y violación).

De acuerdo con este hallazgo, el crimen violento es más común en los estados cálidos del sur; en contraste, el crimen no violento es menos común más al sur. Se ha encontrado un patrón similar en Francia, España e Italia, países en los que también es posible identificar grandes fluctuaciones entre norte y sur.

El clima: un factor circunstancial

No está claro cuál es la verdadera razón de esta relación entre calor y violencia. Probablemente hay varias. Cuando hace frío, es menos probable que la gente salga y se involucre en interacciones sociales en las calles. En la película, el problema comienza cuando la multitud se congrega.

Por otro lado, el calor aumenta la sed y sabemos que el exceso de alcohol puede alimentar la violencia. Las condiciones desagradables aumentan la incomodidad y la irritabilidad. El calor nos excita más y nos hace más propensos a actuar. Sin embargo, la relación entre la temperatura y la tendencia a la violencia no es una simple línea recta, sino lo que llamamos curvilínea, en forma de U invertida.

Un estudio que estudió el número de agresiones agravadas en Dallas, una ciudad del sur con abundancia de días calurosos, mostró que los asaltos aumentan a medida que la temperatura sube a aproximadamente 30˚C; más allá, la cantidad de violencia vuelve a bajar. Es como si por encima de cierta temperatura se terminara nuestra propensión a la actividad.

Amantes del frío y de la lluvia, ¿una rareza que nos ayuda en capacidad cognitiva?

En general, el clima sombrío baja el estado de ánimo, lo que nos ayuda a concentrarnos. Algunos estudios han encontrado que la memoria es mejor en días nublados y lluviosos que en días soleados.

Un estudio típico evaluó la capacidad de los compradores australianos para recordar la identidad y ubicación de varios artículos pequeños colocados en lugares aleatorios en una pequeña tienda. La selección de la muestra fue incidental: los participantes seleccionados al azar fueron detenidos al salir de la tienda, en diferentes momentos y, por lo tanto, con diferentes condiciones climáticas.

Los investigadores encontraron que los compradores podían recordar, en promedio, el triple de artículos en días nublados que en días soleados.

En general, los efectos son complejos y es muy probable que sucedan varias cosas. Las variables meteorológicas que tienen mayor efecto sobre el estado de ánimo y la memoria son las horas de sol, la temperatura y la humedad. Los altos niveles de humedad redujeron las puntuaciones en las tareas de concentración y aumentaron los informes de somnolencia.

El clima agradable parece que favorece un mejor estado de ánimo, lo que hace que las personas sean más abiertas y creativas. Sin embargo, estos efectos se encuentran solo durante la primavera y dependen de la cantidad de tiempo al aire libre.

Persona viendo llover desde la ventana

Amantes del frío y de la lluvia: simplemente, una cuestión de gustos y experiencias

Los estudios acerca del clima y el comportamiento han arrojado datos, como hemos visto, poco reveladores. Sin embargo, sí podemos sacar una conclusión: no nos gustan las temperaturas extremas. También podemos extraer de sus resultados que dependiendo de la actividad que busquemos, vamos a preferir una cosa u otra.

Por tanto, podemos decir que los amantes del frío y de la lluvia son reacios a aglomeraciones calurosas quizás porque estas les restan capacidad para controlar su ambiente e intimidad.

Cuando aparece el frío, no es que estemos desando estar en casa, sino que sabemos que puede ser una actividad placentera, al igual que estar en la calle, pero controlando mi temperatura con capas de ropa y las aglomeraciones. Quizás el clima frío reduzca las aglomeraciones, pero promueva las interacciones más íntimas, algo que aman los introvertidos.

Con frecuencia, los amantes del frío y la lluvia son también amantes de los paisajes grises y melancólicos, del sol con frío que calienta -pero no quema-, de saborear el café ardiendo en contraste con el frío que se asoma por la ventana. Quizás sean amantes de los contrastes.

La risa explosiva en la negra noche, de la ligereza de ir con varias capas, del sonido relajante de los truenos. Rareza o no, es un placer que no hace daño a nadie. Toca disfrutarlo.

Buchwald (Eds.), Stress and Anxiety: Applications to Social and Environmental Threats, Psychological Well-Being, Occupational Challenges, and Developmental Psychology (pp. 33-42). Germany: Logos Verlag
Harley, TA (2003). Buen tiempo para la época del año: la obsesión británica por el tiempo. En S. Strauss y B. Orlove (Eds.), Tiempo, clima, cultura (págs. 103-118). Oxford: Editorial