Ámate tanto como deseas ser amado

Este artículo ha sido verificado y aprobado por Gema Sánchez Cuevas el 6 julio, 2013
Okairy Zuñiga · 6 julio, 2013


Sentirnos amados es una de las necesidades más grandes del ser humano ya que esto nos reafirma como personas y seres sociales. De hecho se puede decir que gran parte de nuestra vida gira alrededor de este sentimiento y gran parte de las actividades que llevamos a cabo tienen esta finalidad. Desde el maquillaje que usamos las mujeres hasta rodearnos de personas que nos hacen sentir bien con nosotros mismos.
 

Sin embargo, por mucho que hagamos para que los demás nos acepten y den el amor que deseamos, puede no ser suficiente si falta el amor más importante: el que nos damos a nosotros mismos. Generalmente olvidado y dejado en segundo plano, el amor propio es mucho más importante que el que nos dan los demás. Este amor es el que nos permite salir adelante cuando enfrentamos el rechazo social y continuar cuando los sentimientos negativos aparecen.

Aprende a amarte

Vivimos en una sociedad en la que los cánones de belleza son extremos, se alienta la competencia entre compañeros y nos enseñan que nunca es suficiente. Todo esto provoca que cada día nos exijamos más, generando frustración en todos o en gran parte de los ámbitos de nuestra vida. Por todo esto, al final no nos valoramos ni nos amamos tanto como deberíamos.

Para aprender a amarnos es necesario:

Reconocer que tenemos cualidades, además de defectos. Es muy común compararnos con los cánones establecidos por la sociedad. Aunque esta situación se presenta principalmente en el aspecto físico, se puede dar en cualquier otro aspecto. Una excelente actividad es hacer un listado de las cualidades y defectos que se tienen y luego pedirle a alguien más que la revise y nos de su opinión. Esta actividad nos suele ayudar a ver cualidades que ni siquiera habíamos tomado como tal.

Respetarnos como seres únicos e individuales. Las personas que se aman y que tienen la suficiente autoestima suelen respetarse, lo que implica que no desean parecerse a nadie porque saben que cada una de sus características los hace especiales. Desde las características más especiales a las más comunes, todas nos hacen únicos.

Ubicarnos a nosotros mismos como el foco central de nuestra vida. Aunque parezca extraño este punto, es importante recordarlo ya que muchas personas suelen poner como el centro de su vida a otros: hijos, familia, trabajo, pareja, deporte, etc. Aunque se tienen responsabilidades o metas que cumplir, nunca debemos olvidar que el centro de nuestra vida somos nosotros mismos y que si no hacemos lo necesario para sentirnos plenos y felices, nadie más lo hará.

Estos tres consejos son la base del amor a nosotros mismos y debemos olvidar la culpa o las creencias de que debemos estar en segundo plano, ya que cada persona debe ser responsable de vivir su vida y amarse a sí mismo. Cuando alguien lleva esto a cabo, invariablemente comenzará a sentir una mayor aprobación y una mayor amor por parte de los demás.