Amor y adicción: características conductuales

23 marzo, 2019
Este artículo fue redactado y avalado por la psicóloga Paula Villasante
Podrá parecerte extraño, pero el caso es que el amor y la adicción, al menos a la cocaína, comparten este síndrome de abstinencia. En el caso de romper una relación, se produce un síndrome de abstinencia en relación a la persona amada.

Todos, de alguna manera, estamos familiarizadas con el amor. Dependiendo de la cultura, este se entiende de una manera o de otra. El sistema neural del placer es fundamental para dicha experiencia. Sin embargo, al contrario de lo que se piensa, el amor está ligado más con el sistema motivacional que con las emociones (1). Así, ¿qué tienen en común amor y adicción?

Las conductas que se llevan a cabo en el amor y la adicción pueden ser explicadas por la neuroquímica del cerebro. Así, el amor está relacionado con ciertas funciones del sistema nervioso central, con núcleos y neurotransmisores determinados. Estos poseen como única finalidad el apego a la pareja para la reproducción y el cuidado de las crías (2).

Amor y adicción: Comunes en el cerebro

La química del amor romántico

Cuando nos atrae una persona, en muchos casos lo primero que ocurre en nuestro cerebro es una especie de necesidad de ser gratificados sexualmente. En este proceso influyen las hormonas (claro), siendo concretamente los estrógenos y los andrógenos los que se ocupan de ello.

Pareja besándose experimentando deseo sexual

Después se da paso al amor romántico. Este proceso puede definirse como el proceso de atención a una pareja en particular para el apareamiento. A ello se suma también la necesidad de unión sentimental con dicha pareja (1). En esta etapa ocurre:

Por último, existe una etapa de apego de pareja con el fin de cuidar las crías. En esta etapa ocurre una unión sentimental importante, así como un sentimiento de comodidad. Influyen en esta conducta los siguientes neuropéptidos:

  • Oxitocina.
  • Vasopresina.

Conductas durante el enamoramiento

Algunas de las conductas que se pueden observar en el enamoramiento son las siguientes (1):

  • Dependencia emocional.
  • Temor al rechazo.
  • Ansiedad por separación.
  • Empatía.
  • Reordenación de prioridades diarias para estar disponible para esa persona.
  • Deseo sexual por esa persona.
  • Deseo de unión emocional.
  • Pasión.

Todas estas conductas pueden ser explicadas por la neuroquímica. Veamos qué ocurre:

  • Cuando aumenta la dopamina, aumenta la atención y con ello la tendencia a considerar única a la persona amada. Ello puede provocar:
    • Euforia.
    • Pérdida del apetito y sueño.
    • Temblor.
    • Palpitaciones.
    • Aumento de la frecuencia respiratoria.
    • Ansiedad.
    • Pánico.
    • Temor.
    • Cambios de humor.
    • Desesperación si se rompe la relación.

Pues bien, al parecer todas esas conductas pueden darse también en la dependencia a las drogas, como la cocaína o las anfetaminas.

  • Cuando aumenta la norepinefrina, se produce una fijación en las cualidades positivas de la persona amada. Con ello, se desestiman las cualidades negativas.
  • La disminución de la serotonina genera pensamientos obsesivos hacia la persona que queremos. Así, casualmente, esto también ocurre en los trastornos obsesivos.

El común entre amor y adicción: síndrome de abstinencia a la cocaína y enamoramiento

El síndrome de abstinencia está dado por dos tipos de dependencias (1):

  • Una dependencia física, esta se genera por un estado de adaptación del organismo que se traduce en la presencia de alteraciones físicas cuando se suprime la administración de cocaína.
  • Una dependencia psíquica, generada por un estado de satisfacción y bienestar motivado por el consumo de cocaína y que induce al individuo a repetir su administración para continuar en ese estado o evitar la aparición de los síntomas de abstinencia.

Los autores Glawin y Kleber (1986) establecieron tres fases en el síndrome de abstinencia por cocaína:

  • Fase 1. Crash. De nueve horas a cuatro días. Se trata de un estado de gran abatimiento que cursa con depresión, anhedonia, insomnio, irritabilidad, ansiedad y deseo imperioso de volver a consumir.
  • Fase 2. Abstinencia. De una a diez semanas. Se inicia a partir del 5º día después del último consumo de cocaína. Cursa con anhedonia, disforia, ansiedad, irritabilidad, sensación de intenso aburrimiento y craving.
  • Fase 3. Extinción. De duración indeterminada. Se recupera el estado afectivo de base con una respuesta anhedónica normalizada.

Pareja abrazada en la cama

Podría parecerte extraño, pero el caso es que el amor y la adicción, al menos a la cocaína, comparten este síndrome de abstinencia. En el caso de romper una relación, se produce un síndrome de abstinencia en relación a la persona amada.

Así, parece que las etapas del amor pueden compararse con las etapas en una adicción. Ocurre que nuestras conductas en las adicciones y en el amor son bastante similares, hasta el punto de presentar unas mismas bases neuroquímicas y mismas conductas. El síndrome de abstinencia a la cocaína es el que más se parece a la pérdida de una pareja. Así, existe una base científica que respalda la hipótesis de que el amor se asemeja a una adicción.

  1. Maureira, F. (2009). Amor y adicción: comparación de las características neurales y conductuales. Revista Chilena de Neuropsicología, 4(2), 84-90.
  2. Fisher, H.; Aron, A.; Mashek, D.; Li, H. and Brown, L. (2002) The neural mechanisms of mate choice: a hypothesis. Neuroendocrinology Letters, 23: 92-97.
  3. Gawin, F. H., & Kleber, H. D. (1986). Abstinence symptomatology and psychiatric diagnosis in cocaine abusers: clinical observations. Archives of general psychiatry, 43(2), 107-113.