Amor y responsabilidad: la importancia de cuidar lo que se ama

29 Noviembre, 2020
Este artículo ha sido escrito y verificado por la psicóloga Valeria Sabater
Si amas, cuidas, atiendes y te preocupas. Si quieres a alguien te haces responsable de tus actos, palabras y comportamientos para garantizar el bienestar de quien aprecias. En caso de descuidar este aspecto, puedes perderlo todo.

Amor y responsabilidad son dos caras de una misma moneda. Pareja, hijos, familia, amigos e incluso uno mismo. El afecto por quienes forman parte de nuestras vidas y también por nosotros mismos implica actuar con responsabilidad cuidando de nuestras acciones y atendiendo el bienestar de quien se quiere. Algo tan básico es, sin embargo, un detalle que descuidamos con frecuencia.

Lo hacemos, por ejemplo, cuando culpamos al otro de determinados problemas o situaciones. A menudo, cargamos sobre hombros ajenos cada circunstancia sin ser capaces de ver que también nosotros somos partícipes a veces de muchas dinámicas. Una relación, sea cual sea la vinculación (de pareja, de amistad, etc), es una interacción entre dos personas que se retroalimentan.

En ese pequeño planeta todo cuenta: las palabras, los actos, lo que se dice y también lo que no se dice. Para que ese mundo preciado siga girando con la misma luminosidad debemos aprender a ser responsables. Seamos capaces de ejercitar este músculo psicológico con inteligencia y sensibilidad.

“En los sueños comienzan las responsabilidades”.

-W. B. Yeats-

Pareja mirándose enamorada

Amor y responsabilidad: pilares que lo sustentan

Algo que solía señalar el psicoterapeuta Albert Ellis es que son muchas las personas que prefieren eludir sus responsabilidades. Siempre es más fácil escabullirse o dejar que sean otros quienes asuman en piel propia cada circunstancia. Por ello, si deseamos de verdad tener un papel activo en el teatro de la vida, del amor y de la felicidad, recae sobre nosotros la obligación de ser responsables.

En los últimos años este es un nuevo campo de estudio que aglutina cada vez más trabajos de investigación. Así, trabajos como el realizado por la Universidad de Missouri nos recuerdan que si somos libres para tomar nuestras decisiones, para ser autónomos, crear relaciones de amistad, de pareja o de familia, estamos obligados a desarrollar esta competencia. Es más, responsabilidad y felicidad son dos dimensiones que siempre van juntas.

Veamos ahora qué pilares sustentan esta relación.

Lo que dices y haces le importa al otro: sé responsable de tus actos

Nada de lo que hagamos (o no hagamos) pasa inadvertido para la persona que nos quiere. Y esto a veces lo pasamos por alto. Descuidamos la perspectiva del otro al focalizarnos en exclusiva en nosotros mismos. No calibramos el efecto de nuestros comportamientos o palabras pensando que quien nos quiere no tendrá en cuenta esto o lo otro. Sin embargo, todo se procesa y se filtra en el plano de las emociones.

Amor y responsabilidad van juntas porque nos obliga a medir mucho más los propios comportamientos para promover el bienestar de quien es importante para nosotros.

La responsabilidad de asumir los propios errores

La persona madura y con adecuada competencia emocional es aquella capaz de asumir los propios errores y enmendarlos. Rara vez se le pasará por la cabeza responsabilizar al otro de lo sucedido. En ningún momento buscará tampoco proyectar sobre los demás sentimientos de culpa.

Si ha pasado algo y uno mismo es el responsable directa o indirectamente de ese sufrimiento, debe darse un paso al frente y buscar la manera de afrontar esa situación.

Tener conciencia, saber lo que está bien y lo que está mal

Responsabilidad y conciencia son dos engranajes básicos en las relaciones felices. Esa capacidad para vislumbrar la realidad de cada situación, reconocer lo que ocurre, saber lo que está bien, lo que está mal y actuar en consonancia es un acto de salud afectiva.

A menudo, nos quejamos de esas personas “que no tienen conciencia de ciertas cosas”, que actúan sin pensar en las consecuencias y nos avasallan con sus egoísmos y comportamientos infantiles. Pocas cosas son más necesarias que desarrollar una buena toma de conciencia con la que saber actuar en cada situación.

Tú eres mi responsabilidad (y yo soy la tuya)

Amor y responsabilidad son un hilo que se engarza con la complicidad cotidiana, con el deseo auténtico de cuidar y proteger a quien se quiere. Entender que el otro es responsabilidad nuestra (y a la inversa) significa, por encima de todo, que cada uno debe esforzarse por promover el bienestar ajeno, por ser una ayuda y no un obstáculo, por ser ese impulso que da alas y no alguien que impone resistencias ni cadenas.

pareja feliz por ejercitar el amor y responsabilidad

Saber lo que necesitas, decirte lo que necesito

Otro principio de responsabilidad en los vínculos afectivos es ofrecer al otro lo que necesita. En gran parte de las ocasiones, sabemos cómo se articula esa dimensión: todos necesitamos sentirnos queridos, respetados, valorados y apoyados en cada circunstancia.

Asimismo, también es importante saber expresar al otro lo que queremos, lo que no queremos y lo que nos hace falta. Tenemos la responsabilidad de saber expresar y reclamar sin esperar a que los demás adivinen qué nos ocurre.

Amor y responsabilidad

Una relación, ya sea de amistad, de pareja o el lazo que establecemos con un hermano, una madre o una hijo nos da sentido y también propósito. Esto es algo que debemos considerar y tener presente en cada momento. Algo así nos obliga a responsabilizarnos de muchos aspectos, y no solo de esos que se focalizan en exclusiva en el otro.

Ser responsable significa también invertir en el amor porque nada resulta más enriquecedor. Al hacerlo, siempre nos llega algo de vuelta, siempre nos nutre, nos da un significado vital y trascendencia. Cuidar de lo que se quiere es atender de aquello que nos da sentido y felicidad.

  • Sheldon, K. M., Gordeeva, T., Leontiev, D., Lynch, M., Osin, E., Rasskazova, E., & Dementiy, L. (2018). Freedom and responsibility go together: Personality, experimental, and cultural demonstrations. Journal of Research in Personality73, 63–74. https://doi.org/10.1016/j.jrp.2017.11.007