Amusia: la incapacidad de reconocer la música

31 Octubre, 2020
Este artículo ha sido escrito y verificado por la psicóloga María Paula Rojas
¿Te imaginas no poder entender o disfrutar la música? Esto es lo que les pasa a las personas que sufren de amusia. ¿Por qué pasa esto? Te invitamos a que sigas leyendo para que conozcas mejor este déficit.

La música es uno de esos intangibles que condicionan, disfrutan o sufren muchas personas. Puede acompañarnos mientras trabajamos, estudiamos o disfrutamos de nuestras relaciones sociales. Asimismo, nos puede ayudar a expresar sentimiento y pensamientos. Pero, ¿te imaginas no poder percibir o disfrutar de la música? Este es el caso de las personas que sufren de amusia.

Uno de los personajes famosos que presentó amusia fue el neurólogo Sigmund Freud; para él, la música era inentendible. Por medio de avances tecnológicos, se ha encontrado que las personas con amusia tienen algunas características cerebrales que les impiden percibir correctamente la música.

¿Qué es la amusia?

El término amusia se compone del prefijo “a” que indica privación o carencia y “musia” que hace referencia a la música. Por lo tanto, la podemos definirla como un déficit específico en el que se encuentran afectados algunos componentes básicos de la percepción musical. También se le llama agnosia musical. Además, es importante aclarar que puede aparecer con o sin dificultades en la compresión, escucha o producción del lenguaje.

Entre los aspectos que pueden estar afectados están el tono, el ritmo, la melodía, escritura y lectura de música, la conexión emocional y la capacidad de tocar un instrumento.

Debido a sus características, muchas de las personas que sufren de este déficit pueden no notarlo. Sin embargo, las personas que se dedican a la música pueden identificar más fácilmente la presencia del déficit. Además, puede afectar de manera mucho más marcada el desarrollo de sus actividades laborales o de ocio.

Hombre agarrándose la oreja

Tipos de amusia

La principal clasificación de la amusia se basa en el origen del déficit, ya que este factor condiciona algunas características o afectaciones específicas asociadas que deben ser identificadas en una valoración médica y neuropsicológica.

Amusia adquirida

El primer tipo de amusia es la adquirida. Aquí, la alteración se da debido a un accidente o daño cerebral. La causa principal son los accidentes cerebrovasculares, aunque también se puede dar por traumas craneocefálicos o por demencias.

En el caso de este tipo de amusia, las dificultades se pueden dar tanto en la producción, como en la percepción, la lectura y la escritura musical. Es por esto que se puede subdividir en diferentes tipos de amusias, como las siguientes:

  • Oral expresiva: en este caso, la persona no puede silbar, cantar o tararear un tono.
  • Instrumental: se ve inhabilitada la facultad para tocar un instrumento.
  • Agrafía musical: es la imposibilidad para escribir música.
  • Sensorial o receptiva: se ve afectada la capacidad para discriminar entre tonos.
  • Amnésica: interfiere con la habilidad para distinguir canciones familiares.
  • Alexia musical: la persona tiene alterada la capacidad para leer correctamente la música.

En resumen, podemos entender que las afectaciones pueden implicar diferentes habilidades que la persona ha desarrollado respecto a la música. Aun así, es importante recalcar que los principales afectados con la amusia adquirida son los que dedican su vida, trabajo u ocio a la música, como pueden ser cantantes o DJs.

Amusia congénita

Por otro lado, tenemos la amusia congénita, que afecta específicamente la capacidad para reconocer el tono. En este caso, las personas desde su nacimiento presentan dificultades en la percepción de melodías y en la producción de estas que no se pueden explicar por daño cerebral, pérdida de oído, déficit intelectual o carencia de exposición a la música.

Se ha encontrado que, al parecer, este tipo de amusia es un trastorno del neurodesarrollo en el que hay un fallo de comunicación en diferentes áreas del cerebro. Por lo tanto, presentan dificultades para:

  • Discriminar la direccionalidad de un sonido. Es decir, le cuesta identificar la ubicación de donde proviene el sonido.
  • Reconocer melodías familiares.
  • Afinar al cantar. Suelen desafinar y no reconocen cuando otras personas también lo hacen.

Para ellos, todas las melodías les parecen conocidas y les cuesta encontrarle un sentido a la música. Así, los espectáculos musicales, en lugar de ser algo motivante, se convierten en espectáculos donde hay ruido y suele ser estrepitoso, llegando a ser incómodo para ellos.

Un ejemplo de este tipo de amusia es la que sufría Sigmund Freud.

¿Qué partes del cerebro se encuentran afectadas?

Para comenzar, es importante aclarar que los correlatos neurológicos para percibir la música se encuentran en los dos hemisferios. Aun así, toma protagonismo especialmente el hemisferio derecho.

Específicamente, dos partes específicas: la corteza auditiva derecha primaria y la secundaria, encargadas de la percepción musical. Un daño en alguna de estas áreas genera una importante alteración musical.

De igual manera, investigaciones realizadas con ayuda de neuroimagen han encontrado que las personas con amusia, especialmente congénita, tienen una reducción de la sustancia blanca en la corteza frontal. Esto afecta a las vías de conexión, en particular con el lóbulo temporal, donde se ubican las cortezas auditivas.

Hombre intentando escuchar música

Evaluación y rehabilitación

Al ser un déficit difícil de investigar y en general poco estudiado, existe pocas pruebas para su valoración. Una de las más usadas es la evaluación de la amusia de Montreal (MBEA). Esta se compone de 6 subtest, que permite evaluar los componentes principales de la amusia:

  • Contorno melódico.
  • Intervalos.
  • Tipos de escala.
  • Ritmo.
  • Métrica.
  • Memoria musical.

De igual manera, los programas de rehabilitación de la amusia son muy recientes y escasos. Los pioneros en este proceso son Weill-Chounlamountry y colaboradores, los cuales en 2018 desarrollaron un programa para el manejo de este déficit.

Este proyecto es selectivo y está dirigido especialmente a la discriminación de melodías por medio de un software. Utiliza el paradigma de aprendizaje sin errores, en el que apoyan al paciente con algunas pistas visuales. A medida que va mejorando el rendimiento, van desapareciendo las ayudas y se van reforzando las respuestas correctas.

En resumen, la amusia es un déficit que, a pesar de estar presente en diferentes personas, es difícil de identificar. Debido a su naturaleza, los músicos son los primero en notar las dificultades y a los que más les afecta en su vida diaria.

Por lo tanto, es importarte seguir las investigaciones para identificar todas las partes cerebrales implicadas y encontrar mejores herramientas para su valoración. Asimismo, es importante generar nuevas herramientas de rehabilitación en las que se incluyan los múltiples aspectos afectados en la amusia.

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