Aristóteles y su influencia en la psicología positiva

Este artículo ha sido verificado y aprobado por Sergio De Dios González el 30 agosto, 2018
Raquel Lemos Rodríguez · 30 agosto, 2018

Muchos libros, en la actualidad, giran o hablan de un concepto que se “ha puesto de moda”: la psicología positiva. Sin embargo, en muchos casos este tipo de literatura se considera que “vende humo”, ya que algunos autores, en su defensa, no dudan en sobredimensionar su poder, proyectando la idea de que tras abrazar los axiomas de este tipo de psicología se abrirá un mundo de rosas a las que les habrán cortado las espinas.

Lo que se pretende con esta literatura es infundir positivismo y que los lectores se sientan más felices. No obstante, estos libros no sustituyen en ningún caso a la gran ayuda que ofrecen los psicólogos en sus consultas.

Aunque la psicología positiva se haya hecho un hueco en las estanterías, lo cierto es que la idea sobre la que gira tiene muy poco de “moderna”. Por ejemplo, hace siglos Aristóteles ya hablaba en sus obras de positivismo. A lo largo de este artículo, hoy descubriremos cómo influyó este importante filósofo en la psicología positiva, de qué forma la entendía y cómo ha evolucionado este concepto hasta la época actual.

Ética a Nicómaco

Ética a Nicómaco fue una obra que Aristóteles escribió en el siglo IV a. C. en la que ya podemos observar algunos vestigios de lo que hoy conocemos como psicología positiva. En esta obra, Aristóteles habla de la felicidad (eudaimonia), la virtud, la razón práctica y las emociones como los pilares de lo que él denominaba “buena vida”, algo que pensaba que todas las personas perseguimos. Para lograr llegar a esta buena vida indica que es necesario desarrollar virtudes (hábitos buenos) y contar con determinadas fortalezas.

Las fortalezas, para Aristóteles, serían aquellos rasgos de carácter que cada persona tiene de forma innata y que le permiten alcanzar el bienestar y la felicidad. Pero, no todo el mundo nace con esas fortalezas indispensables para conseguir la “buena vida”.

Por ejemplo, alguien inseguro lo tiene bastante más difícil que alguien que, por naturaleza, tiende a arriesgarse y salir de su zona de confort. No obstante, Aristóteles dice que mediante el autocontrol y la autorregulación se pueden adquirir esas fortalezas, aunque a cambio sea necesario un ejercicio de voluntad.

“Prueba el fin de las humanas acciones ser la felicidad, y que la verdadera felicidad consiste en hacer las cosas conforme a recta razón, en que consiste la virtud”.

-Aristóteles-

Estatua de Aristóteles para hablar de la la psicología positiva

La sabiduría práctica

Es importante considerar el concepto aristotélico de “sabiduría práctica”, más conocido como phronesis, en relación a lo que hoy conocemos como psicología positiva. Para Aristóteles este concepto era la virtud principal del ser humano: nos permitiría tomar mejores decisiones.

El psicólogo y escritor estadounidense Seligman y sus colaboradores en el artículo Positive Psychology Progress Empirical Validation of Interventions realizaron algunas propuestas sobre acciones que permitirían que las personas pudiesen alcanzar el bienestar a través de la “sabiduría práctica”. Estas son expuestas por Carnicer y Gómez en su artículo Aportaciones de la Psicología Positiva aplicadas a la formación del profesorado de la siguiente manera:

  • Escribir una vez al día durante una semana tres cosas por las que nos sintamos agradecidos.
  • Redactar una carta de agradecimiento a una persona que sea importante para nosotros. Podemos enviársela o dársela a nuestro destinatario, pero también podemos no hacerlo.
  • Escribir en una libreta todos aquellos recuerdos importantes que hayan sido muy positivos y emocionantes para nosotros. Este ejercicio puede durar más de un día ya que nos pueden venir nuevos recuerdos pasados unos días de los que no nos acordábamos.
  • Realizar el cuestionario de fortalezas, como el que está disponible en la página web www.viacharacter.org. Tan solo es necesario registrarse y escoger el idioma en el que se desea responder a las 120 preguntas. Es importante ser sincero para que el resultado “también lo sea”.

Este tipo de acciones nos acercan a esa sabiduría de la que hablaba Aristóteles: consideraba que la virtud debía aprenderse siempre mediante la experiencia. Un pensamiento que también comparten los psicólogos Schwartz o Sharpe.

“La vida inflige los mismos contratiempos y tragedias tanto en el optimista como en el pesimista, solo que el optimista los resiste mejor”.

-Seligman-

Mujer sentada escribiendo sobre la la psicología positiva

El ejercicio activo de la felicidad

Hay una idea que está presente en la psicología positiva y también en Aristóteles: solo con nuevos hábitos y cambiando determinadas actitudes se puede conseguir la “buena vida”. Además, en la práctica y la perseverancia se encontraría el verdadero éxito: alcanzar ese bienestar tan anhelado.

Ahora que ya sabemos algo más sobre este concepto, es importante conocer algunos libros interesantes con los que nos podemos empezar a empapar de esta idea. Además, llegados a este punto, una llamada de atención. La psicología positiva no debe ser utilizada para tapar el malestar o camuflar los problemas haciendo ver que todo es fantástico y maravilloso. Podemos utilizarla a nuestro favor siempre y cuando huyamos de las mentiras que, muchas veces, rondan a esta rama.