Así intentan controlar tu mente cuando compras

Edith Sánchez · 10 mayo, 2014

Gran parte de las estrategias de marketing están dirigidas a manejar el comportamiento del consumidor. Muchos de los estudios en esta área se centran en investigar cómo reaccionamos ante las ofertas, qué nos induce a comprar y cómo lo hacemos. Buscan inducir el consumo no tanto de los artículos básicos, que se venden por sí solos, sino de todos aquellos productos que no son de primera necesidad.

Aquí te contamos algunas de las tácticas que se emplean en los supermercados para lograr que tu carrito salga más cargado de artículos, de lo que tenías previsto.

Ubicación de lo más necesario

Los productos de primera necesidad generalmente están ubicados en el fondo del supermercado. Artículos como leche, huevos y carne, entre otros, se instalan al final del local. Así tienes que recorrer un largo trayecto antes de llegar a ellos. A lo largo de tu recorrido te encontrarás con multitud de ofertas, que obligatoriamente se te cruzan en el camino. Si no tienes claro lo que vas a comprar, puedes sucumbir a las promociones antes de comprar lo que necesitas.

El carrito de compras

Los carros del supermercado muchas veces son pesados y difíciles de manipular. Generalmente las ruedas están diseñadas con una especie de freno, que dificulta el avance. El propósito es que no logres avanzar con demasiada rapidez. Así te veras obligado a observar varios de los productos que no estás buscando. También se ha establecido que los carritos suelen estar ligeramente inclinados hacia la izquierda; por eso a veces vas en línea recta y sientes como si el carro tomara otra dirección.

La altura

Los productos de marca, que generalmente son más caros, siempre se ubican en las góndolas de modo que queden al nivel de los ojos de una persona promedio. Este tipo de disposición los hace más visibles. Además, si no puedes demorarte mucho en el supermercado, siempre tenderás a tomar el primer producto que encuentres a mano; en este caso, será el más caro. Si te tomas un poco más de tiempo, notarás que en la parte de abajo, y probablemente en las esquinas, están los mismos artículos, pero con diferente marca y menor precio.

El manejo de los colores

Las fachadas de los supermercados suelen diseñarse en colores vistosos, con el propósito de hacerlos más atrayentes. Generalmente se utilizan tonos cálidos porque alimentan el impulso de entrar en el lugar. Adentro, en cambio, normalmente se utilizan colores neutros (casi siempre blanco), pues de esa manera el cliente se concentra en los productos y no en la decoración del sitio.

La música

En muchos supermercados utilizan una música de fondo que generalmente es suave y relajante, con un toque de modernidad. Se busca que los clientes permanezcan tranquilos y, por lo tanto, no tengan prisa en abandonar el lugar. Este tipo de melodías también reducen las defensas racionales. Así que una persona relajada y despojada de actitudes defensivas, es más propensa a comprar. La música clásica tiene efectos similares.

El último momento

Cerca de las cajas siempre se ubican estantes que contienen productos de bajo costo y alto consumo, como dulces, cigarrillos y revistas. Los supermercados buscan que el cliente sienta impulsos de último momento y compre este tipo de artículos. Al fin y al cabo ya hizo el gasto “grande” y un pequeño gasto adicional no modifica mucho el presupuesto; al menos eso quieren hacerle creer al comprador.

Imagen cortesía de Monica Arellano Ongpin.