Así resuelven los conflictos las personas asertivas

Desde hablar en primera persona, hasta información y solicitudes claras y precisas. Conoce cuáles son los elementos característicos de alguien asertivo.
Así resuelven los conflictos las personas asertivas
Valeria Sabater

Escrito y verificado por la psicóloga Valeria Sabater.

Última actualización: 04 junio, 2024

Las personas asertivas no son sumisas ni serviles, ni tampoco hacen uso de la arrogancia narcisista o irrespetuosa. Un hecho que sin duda les caracteriza es su solvencia a la hora de resolver conflictos y diferencias. Son perfiles hábiles para defender sus derechos, originales a la hora de aliviar tensiones y resolver malentendidos con la serenidad de quien controla bien sus emociones.

Todos sabemos que la asertividad es al fin y al cabo, ese ingrediente esencial capaz de mejorar nuestro estilo de comunicación y la calidad de nuestras relaciones. Lo tenemos claro, sin embargo, a menudo nos falta agilidad, energía y solvencia en esta estrategia que lo queramos o no, no nos viene de fábrica.

“Ni sumisión ni agresión, solo asertividad”.

-Walter Riso-

A muchos de nosotros nos cuesta un poco ser coherentes entre lo que pensamos y aquello que hacemos. Poco a poco vamos almacenando tanta frustración y malestar que en un momento dado, acabamos reaccionando del peor modo posible. La asertividad es ante todo un ejercicio de dignidad personal que debe actuar siempre como engranaje en cualquier escenario de nuestras vidas.

Uno de ellos, quizá uno de los más importantes, es el campo de los conflictos relacionales. Ya sea a nivel laboral o personal, siempre hay algún momento del día, de la semana o del mes en el que nos vemos obligados a defender territorios, opiniones e incluso nuestra propia identidad. Saber manejar estos instantes sin caer en el servilismo o en la agresión verbal es algo prioritario.

Compañeros que discuten a la hora de trabajar representando a las las personas asertivas

5 claves que usan las personas asertivas para resolver los conflictos

Miedo a herir a los demás, a no saber expresar nuestro enfado o desacuerdo sin caer en la ofensa o el reproche afilado, temor a no tener recursos para deshacernos de los hilos de la manipulación… Podríamos dar más ejemplos de toda esa arquitectura desgastante que erosiona nuestra autoestima cuando no logramos ser asertivos, ágiles a la hora de reaccionar y de defender nuestros derechos.

Cabe decir que no es fácil lograrlo de un día para otro, sin embargo, lo que sí debemos tener claro es que estos recursos se aprenden, se entrenan y se aplican con efectividad a medida que los vamos comprendiendo. Veamos a continuación qué estrategias utilizan las personas asertivas para afrontar los conflictos cotidianos.

1. Las personas asertivas tienen una razón de ser

Podríamos llamarlo dignidad, autoestima o amor propio. Todos nosotros debemos tener muy claro qué es aquello que nos es imprescindible, eso que debemos proteger a viento y marea, lo que nos define, lo que es nuestra razón de ser y que nadie debe vulnerar.

Tenemos nuestros valores, esos que nadie debe pisotear. Disponemos de una historia, un tejido personal que ninguna otra persona debe atacar o ridiculizar. Tenemos derecho a tener opiniones, pasiones, a defender ideas, a ser libres, a actuar de acuerdo a nuestra identidad sin hacer daño a nadie... Cada una de estas dimensiones son nuestros motivos, nuestras razones de ser.

Cabezas en forma de árboles representando a las personas asertivas

2. Hablar en primera persona sin miedo

A menudo, tenemos cierto temor a ese pronombre personal que recoge nuestra esencia, razón de ser y voluntad. “Yo pienso, yo creo, yo opino, yo necesito”….

  • Cuando las personas asertivas resuelven sus conflictos no temen hacer uso de ese pronombre, no lo esconden ni lo diluyen. Por ello, y como ejemplo, no dudan en empezar sus frases del siguiente modo: “Yo me siento dolido, y aunque entiendo tu posición, debes entender que a mí me ofenda tu actitud porque no has respetado mis derechos, porque pienso que las cosas pueden arreglarse entre tú y yo hablándonos con más sinceridad y respeto…”

3. No se van por las ramas, describen el comportamiento dañino o el problema central

A la hora de resolver discrepancias, de gestionar conflictos o malentendidos, lo último que debemos hacer es irnos por las ramas haciendo acusaciones, utilizando reproches o enfatizando en exclusiva lo mal que nos sentimos.

Hay que ser directos, concisos y constructivos como las personas asertivas. Para ello debemos centrarnos en el nudo del problema: “yo me siento decepcionado porque no has tenido en cuenta mi opinión. Pienso que si somos un equipo es necesario que me comuniques las cosas”.

4. Las personas asertivas hacen solicitudes claras y directas

La comunicación efectiva, esa que hace uso de la asertividad, sabe que para resolver conflictos es necesario hacer solicitudes, esas que propician una buena resolución y que nos guían hacia un acuerdo.

Así, algo que debemos tener claro sobre la asertividad es que no basta solo con decir cómo nos sentimos. Es necesario también que orientemos el diálogo o la discusión hacia un fin constructivo. Por ejemplo:

  • “No me gusta que me griten, me hace sentir mal. La próxima vez utiliza un tono menos agresivo, una voz normal con la que comunicarme las cosas”.
  • “Me siento decepcionado porque no me has informado de tu idea. Te pido que en próximas ocasiones me tengas en cuenta para que entre todos, lleguemos a alcanzar mejores proyectos”.

5. Aceptar que en ocasiones puede no existir acuerdo

Las personas asertivas saben y entienden que en materia de conflictos o malentendidos , no siempre se llega a un fin o a un acuerdo entre ambas partes. A menudo, las diferencias se quedan ahí, separando dos posiciones, dos actitudes, dos comportamientos.

Que esto sea así no debe desesperarnos, ni enfadarnos aún más. La buena gestión emocional de las personas asertivas en estos casos les permite aceptar este tipo de situaciones. Al fin y al cabo, las personas no estamos obligadas a estar de acuerdo en todo, a ver las cosas desde la misma óptica. La clave está en saber respetar las perspectivas ajenas.

Si un conflicto no termina bien y la persona que tenemos delante no argumenta, ni atiende, ni propone y se limita a ofender y a intensificar aún más las emociones negativas, lo mejor es poner distancia. Esto es algo que tienen claro las personas asertivas y por ello, lejos de caer en una dinámica sin sentido, lo ideal es mantener la calma y alejarnos.

Figuras comunicándose

A menudo suele decirse eso de que la asertividad es el punto intermedio entre quien se arrodilla y entre quien aplasta a su interlocutor. Las personas asertivas se mueven en esa esfera de quien día a día se conoce un poco mejor y es más hábil para defenderse sin agredir y quien además, gana en ingenio para resolver de manera efectiva los problemas cotidianos.


Este texto se ofrece únicamente con propósitos informativos y no reemplaza la consulta con un profesional. Ante dudas, consulta a tu especialista.