Así te condiciona facebook

Este artículo ha sido verificado y aprobado por Gema Sánchez Cuevas el 15 agosto, 2014
Edith Sánchez · 15 agosto, 2014

El objetivo último de todas las redes sociales es comercial. Facebook, por ejemplo, no pone en marcha su plataforma monumental para que tú la uses gratuitamente, solo porque quiere que los seres humanos estemos conectados sin importar la distancia geográfica. En el mundo virtual no hay NADA gratuito.

Las redes sociales son un poderoso mecanismo para rastrear tus gustos, tus preferencias, tu forma de pensar y de sentir. Además del uso político que se le da a esa información, en últimas lo que ellos buscan es hacer un perfil de ti como cliente. Quieren saber qué pueden ofrecerte, cómo y cuándo. Sin saberlo, formas parte de un estudio de mercado planetario.

Por eso no es raro que cuando has estado buscando información sobre viajes, por ejemplo, de pronto notas que alrededor de tu muro, o en tu correo personal, comienzan a aparecer ofertas de turismo para tentarte a comprar.


El condicionamiento operante

Los experimentos de Pavlov y Skinner dieron origen a la tesis del condicionamiento operante. Sin entrar en detalles, podemos decir que se trata de un moldeamiento de la conducta en los individuos, mediante estímulos y respuestas. Algunas conductas se premian, mientras que otras se castigan y cada persona tenderá a buscar lo que le gratifica.

El proceso para instalar esos comportamientos incluye la instalación de la conducta como tal y una serie de refuerzos para fijarla definitivamente en los individuos. En principio, los comportamientos que se moldean siempre están asociados a la supervivencia como individuo o como especie. Una persona siempre buscará evitar aquello que lo ponga en peligro y estará abierta a los contenidos sexuales, pues suponen su prevalencia biológica.

Pertenecer a un grupo, a una comunidad, es por sí solo una manera de buscar el gran premio de la adaptación y evitar los peligros del castigo que supone el aislamiento. Las redes sociales son, en primera instancia, una respuesta tecnológica a esa necesidad adaptativa de los seres humanos. Obtener un lugar en ellas es gratificante. Genera la sensación de pertenecer. Otorgan seguridad.

El comportamiento en Facebook

Las actualizaciones de “estado” en Facebook son un auténtico catálogo de instintos básicos sublimados. Dicen que si los perros usaran esta red social, probablemente enviarían muchos mensajes destinados a encontrar con quien aparearse. Y si los gorilas lo hicieran, emprenderían combates para lograr convertirse en el macho alfa del grupo y harían exhibición de todo su poder sin ningún pudor.

Los seres humanos no hacemos algo demasiado diferente a lo que teóricamente harían esas especies. El sexo y el poder dominan los terrenos del Facebook. Sus creadores lo saben; los usuarios, no siempre.

¿Te has preguntado por qué en el Face hay lugar para decir “Me gusta”, pero no para decir “No me gusta? Simplemente los desarrolladores del espacio buscan alentar la participación y lo hacen prometiendo un premio (“Me gusta”), con la certeza de que no habrá un castigo evidente (“No me gusta”).

Todos quieren ese “Me gusta” y por eso se esfuerzan en lograrlo. Publican sus mejores fotos, hacen sus mejores esfuerzos por decir algo ingenioso, o por mostrar cuán dominantes son. El simple pulgar arriba mantiene a muchas personas horas y horas diseñando tácticas y medios para ganar aprobación.

La vida real es muy distinta. No siempre estamos tan bien compuestos como en la foto del Facebook. Tampoco somos tan ocurrentes, ni llevamos encima un letrero en el que se anuncia cuántos “amigos” tenemos, o qué tantos “nos siguen”. No andamos por ahí diciendo cuál es nuestro estado emocional. En la vida real se necesita más que un pulgar arriba para diseñar la fantasía de estar triunfando.

Imagen cortesía de ansik.