Astenia otoñal: causas, síntomas y afrontamiento

13 Octubre, 2020
Este artículo ha sido escrito y verificado por la psicóloga Valeria Sabater
Cansancio, dolor de cabeza, desánimo, una tristeza sin explicación... Son muchas las personas que sufren los efectos del cambio de estación al llegar el otoño. El tener menos horas de luz y empezar a sentir frío puede impactarnos psicológicamente. 

Apatía, desánimo, agotamiento… Todos hemos oído hablar de esos cambios de humor, energía y motivación que se experimenta con la llegada de la primavera. Ahora bien, es interesante saber que la conocida como “astenia otoñal” suele tener un impacto más intenso. Supone, al fin y al cabo, pasar de la luminosidad y efervescencia del verano a unos días más fríos y teñidos de extraña melancolía

Bien es cierto que muchos disfrutan con la llegada de esta época del año. Sin embargo, es importante considerar que el trastorno afectivo estacional, con el que se integra esta tipo de astenia, tiene una alta prevalencia. No obstante, eso sí, en gran parte los casos, este decaimiento no va más allá de los 6 días o los 15 días como máximo. Tal y como viene, se va. Dura lo que le cuesta al cerebro adaptarse.

Es importante recordar que cada uno de nosotros estamos sintonizados con una serie de biorritmos que equilibran nuestro bienestar. Los ciclos de sueño-vigilia y de luz-oscuridad nos supeditan a una serie de cambios y procesos internos que pueden, en un momento dado, desajustarse. Cuando esto sucede, quien primero lo va sentir es el estado de ánimo.

Conozcamos más datos sobre este tema.

Chica con paraguas sufriendo la astenia primaveral

Astenia otoñal: síntomas, causas y claves de afrontamiento

Cuando se acerca el otoño los días se hacen más cortos. La luz estival se tiñe de ocres, grises, tardes frías y vientos que nos producen los primeros escalofríos de la temporada. Nada de esto sería un problema si, como hemos señalado, el cerebro no fuera tan sensible a estas variaciones. Así, algo que se aprecia a menudo en la práctica clínica es que las personas evidencian más problemas del estado de ánimo con la entrada al otoño.

En caso de no superar esta astenia otoñal, es más que probable llegar al invierno con este trastorno afectivo estacional de forma ya más abrumadora y trazando el relieve de una depresión más severa. Si desde el campo de la salud mental se incide en esta realidad es por un detalle. Estudios como los llevados a cabo en la Universidad de Groningen (Países Bajos) señalan que las personas que ya padecen o que tienen tendencia a padecer trastornos del estado de ánimo empeoran mucho más con el cambio de estación.

Es más, a veces, la llegada del otoño puede coincidir con una etapa personal más compleja. Los problemas del trabajo o de pareja, tener más preocupaciones de la cuenta… La percepción de esas dificultades pueden vivirse con mayor intensidad e indefensión en estas épocas del año.

La astenia otoñal puede ser un simple decaimiento de poco más de una semana o transformarse en algo más serio.

¿Cuáles son los síntomas de la astenia otoñal?

El trastorno estacional aparece tanto en niños como en adultos y también en ancianos. Cabe señalar que el efecto es más intenso en estos últimos y también en una buena parte de los más pequeños. No obstante, por término medio, es una alteración que suele desaparecer al cabo de una semana o diez días. Momento en el que la persona se habitúa a los nuevos ciclos, horarios y cambios en la luz solar.

La sintomatología más común es la siguiente:

  • Sentimientos de tristeza, irritabilidad y apatía.
  • Pérdida de interés o placer en actividades que antes disfrutaba
  • Alteración del sueño (necesidad de dormir más horas).
  • Cambios en el apetito (tendencia a comer un poco más).
  • Cambio de sueño; generalmente durmiendo demasiado
  • Bajada de la energía.
  • Dificultad para pensar, concentrarse o tomar decisiones.
  • Reducción de la motivación y una visión más negativa del presente y el futuro.

¿Cuál es el origen?

Fue Norman E. Rosenthal, psiquiatra sudafricano, quien describió por primera vez este trastorno en 1980. Habló de él como un tipo de depresión y, a día de hoy, ya aparece en el Manual Diagnóstico y Estadístico de los Trastornos Mentales DSM V, como trastorno afectivo estacional.

  • Sabemos que en el origen de esta condición psicológica intervienen múltiples factores: el clima, la latitud, los factores sociales y genéticos… Ahora bien,  el principal desencadenante sería la alteración del ritmo circadiano.
  • ¿En qué consiste esto último? En el cambio de la luz solar y el desajuste del organismo a esa variación. Muchas personas son más sensibles que otras a estas variaciones en el cambio de estación. Esa variabilidad en la luz altera el metabolismo de la melatonina disminuyendo su secreción. 
  • La menor disponibilidad de este neurotransmisor en el cerebro deriva en cansancio y en un estado de ánimo depresivo.
Chica con auriculares y hoja representando cómo afrontar la astenia otoñal

¿Cómo se pueden reducir los efectos de la astenia otoñal?

Lo más importante que debemos entender de la astenia otoñal es que, por lo general, los efectos desaparecen en poco tiempo. Entender por qué ocurre y saber que el desánimo, la fatiga y la somnolencia se reducirán a medida que el cerebro se habitúe a la nueva estación es lo primordial.

Así, y para ir adaptándonos poco a poco a ese nuevo contexto otoñal, nos pueden venir bien las siguientes estrategias:

  • Mantener unos mismos hábitos y horarios, como levantarnos y acostarnos a la misma hora.
  • La fototerapia es un mecanismo muy beneficioso en el caso de las astenias. Darnos pequeños “baños” de sol (con adecuada protección) de 15 o 20 minutos es positivo y reconfortante. No dudemos en disfrutar, por ejemplo, de un paseo diario para arroparnos de esa reconfortante luminosidad diurna.
  • El ejercicio físico y la buena alimentación también son otras estrategias adecuadas. Los productos ricos en triptófano (aminoácido esencial para la fabricación de serotonina y la generación de melatonina) nos serán de gran ayuda. Lo podemos encontrar en los lácteos, los huevos, la soja, los frutos secos, el plátano…

Para concluir, en caso de que percibamos que este decaimiento va más allá de las dos semanas y se extiende durante un mes o más, no dudemos en solicitar ayuda experta. El decaimiento que no se supera en otoño tiende a empeorar en invierno. Tengámoslo en cuenta.

  • Winthorst, W. H., Roest, A. M., Bos, E. H., Meesters, Y., Penninx, B. W. J. H., Nolen, W. A., & de Jonge, P. (2017). Seasonal affective disorder and non-seasonal affective disorders: Results from the NESDA study. BJPsych Open3(4), 196–203. https://doi.org/10.1192/bjpo.bp.116.004960