Ataxia: síntomas, causas y tratamiento

Este artículo ha sido verificado y aprobado por Sergio De Dios González el 28 diciembre, 2018
María Alejandra Castro · 30 diciembre, 2018
La ataxia lleva a un gran sufrimiento de quien la padece. Este signo clínico interfiere en el desarrollo normal de las actividades cotidianas.

Son muchos los agentes que pueden condicionar nuestra salud y, por extensión, nuestra calidad de vida. ¿Alguna vez has pensado que el movimiento también se puede ver afectado? Hay un signo clínico muy característico en este sentido: la ataxia. En la ataxia se da un trastorno en el movimiento. Entonces, falla la coordinación, la postura y el control voluntario de este, entre otros déficits que se adquieren.

Hablamos de una afección que consiste en la falta de control muscular para realizar movimientos. Puede darse por diversos motivos. A continuación, te contamos de qué se trata, cuáles son sus causas, el diagnóstico y el tratamiento.

¿En qué consiste la ataxia?

La palabra ataxia proviene del griego antiguo y significa “sin orden”. Consiste en una alteración de la coordinación de todo tipo de movimiento. Y, en ausencia de parálisis. La ataxia puede afectar la marcha, el tronco, los miembros o cualquier combinación de estos. Además, se puede evidenciar en los siguientes síntomas:

  • Nistagmo. Movimiento incontrolable involuntario de los ojos.
  • Disartria. Dificultad para articular sonidos y palabras.
  • Hipotonía. Disminución de la tensión o del tono muscular.
  • Dismetría. Afectación que impide al sujeto realizar un acto motor que se ajuste a la distancia demandada.
  • Disdiadocoscinecia. Incapacidad de realizar rápidamente movimientos alternantes.
  • Disfagia. Problemas para tragar.
  • Dificultad en la marcha. E incluso pérdida total de la capacidad de andar.
  • Falta de coordinación. Y, dificultad para la precisión.
  • Alteraciones cognitivas. Es decir, a nivel de pensamiento.
  • Alteraciones emocionales. Causa inestabilidad emocional, debido a la dificultad a la hora de asumir la enfermedad y por las áreas afectadas.

Puede darse ataxia dentro de otra enfermedad, como por ejemplo en la esclerosis múltiple, o puede darse de forma aislada, aunque esto sucede con poca frecuencia. Ahora bien, la ataxia no es exclusiva de la edad adulta. De hecho según estudios epidemiológicos sugeridos por Salman (2007) en la revista The Cerebellum, se estima una prevalencia de ataxias cerebelosas de 26/100000 en niños en Europa.

Cerebelo

¿Cuáles son las causas de la ataxia?

Los orígenes de la ataxia pueden ser diversos, pues como comentábamos anteriormente no es en sí una enfermedad, si no un signo clínico. Observa algunas de sus posibles causas:

  • Ataxias Adquiridas. Se produce debido a alguna patología que posee el paciente. Pueden ser de diversas raíces:
    • Tóxico. Como por ejemplo debido al monóxido de carbono o a la degeneración cerebelosa alcohólica.
    • Autoinmune. Aquí entra la ataxia por gluten, y la relativa a la degeneración cerebelosa subaguda paraneoplásica.
    • Déficits nutricionales. Como el déficit de vitamina E, el síndrome de Wernicke y la degeneración combinada subaguda.
    • Enfermedades neurodegenerativas. Por ejemplo, la esclerosis múltiple, la ataxia espinocerebelosa y las debidas a enfermedades cerebrovasculares.
    • Tumores. Pueden ocasionar ataxias tumores como el meduloblastoma, el astrocitoma, y el hemangioblastoma.
  • Ataxias Genéticas. Suelen ser de inicio precoz, puesto a que se trata de ataxias heredadas Pueden ser autosómicas recesivas o dominantes.
    • Recesivas. La más común es la de Friedrich, en la que se da una neurodegeneración en las células ganglionares de la raíz dorsal, los tractos espinocerebelosos y corticoespinales, y el núcleo dentado.
    • Dominantes. Según el curso de la enfermedad pueden ser episódicas o progresivas. Dentro de las ataxias dominantes encontramos: las ataxias espinocerebelosas, la ataxia cerebelosa congénita y el síndrome de aplasia cerebelosa verminiana, entre otras.

Como puedes observar hay diversos tipos de ataxias, lo que no existe son curas, pero sí tratamientos que ayudan a que la persona esté mejor en el contexto en el que se encuentra.

Psicóloga con anciano

Diagnóstico de la ataxia

Existen diferentes pruebas que ayudan al diagnóstico de la ataxia:

  • Dedo-nariz. Se le solicita al paciente que con el miembro superior toque su nariz con la punta del dedo índice. Después se le pide que toque el índice del examinador.
  • Talón-rodilla. El paciente debe estar en posición decúbito-supino. Se le pide que después de colocar el talón sobre la rodilla de la otra extremidad, lo haga resbalar hacia abajo sobre la cresta tibial. Esto se hace con los ojos abiertos y cerrados, y con ambas extremidades.
  • Ejercicios alternantes rápidos. Se le pide al paciente que haga girar simultáneamente ambas manos, en un sentido y en otro.
  • Electromiograma. Es un estudio de conducción nerviosa.
  • Psicodiagnóstico. Estudios neuropsicológicos para evaluar las funciones ejecutivas del paciente.

Estas son algunas de las pruebas que se realizan en la evaluación de la ataxia. Su administración facilita la evaluación por parte del profesional, capacitado para interpretar los resultados que estas pruebas arrojan.

Tratamientos de la ataxia

Los tratamientos de la ataxia son limitados y no son específicos para la enfermedad. Aun así hay tratamientos que pueden ir dirigidos a la causa, como los tumores y los accidentes cerebrovasculares. Entonces, los tratamientos suelen ir más encaminados a la rehabilitación. Así, la persona podrá adaptarse con mayor facilidad a su entorno con este signo clínico.

Además, es importante la intervención psicológica para lograr un objetivo esencial: que el paciente comprenda en qué consiste lo que le sucede y aprenda a gestionar las emociones y pensamientos que genera en torno a su afección. Además, hablamos de una intervención que también tiene que estar encaminada a que sus cuidadores también sepan cómo hacerlo.

  • Marquer, A., Barbieri, G. & Pérennou, D. (2014). The assessment and treatment of postural disorders in cerebellar ataxia: a systematic review. Annals of physical and rehabilitation medicine, 57 (2), pp. 67-78.
  • Navarro, H. A., Hernández, J.A.B., Piudo, R.L., & Jiménez, F.J.J. (2007). Síndromes atáxicos. Ataxias heredodegenerativas y adquiridas. Medicine: Programa de Formación Médica Continuada, 9 (74), pp. 4764-4775.
  • Ruggieri, V. L & Arberas, C.L. (2000). Ataxias hereditarias. Revista de neurología, 32 (3), pp. 288-296.
  • Salman, M. S. (2017). Epidemiology of cerebellar diseases and therapeutc approaches. The Cerebellum, pp. 1-8.