Ahora blanco, ahora negro (La inestabilidad emocional)

Alicia Escaño Hidalgo · 29 diciembre, 2014

¿A qué nos referimos cuando hablamos de inestabilidad emocional? Para empezar, que las personas estemos unos días más alegres y otros con el ánimo más decaído entra dentro de la normalidad. Asimismo, los enfados, los malestares puntuales y las tristezas pasajeras son también procesos más que normales. En definitiva, las emociones existen por algo, para conseguir nuestros objetivos, para comunicarnos y para sobrevivir.

El problema surge cuando estas emociones dejan de ser adaptativas. Entonces, las personas que las sienten se dejan llevar de manera excesiva por ellas, llegando a realizar conductas extremas, inadecuadas y que a la larga les traen más de un problema de convivencia.

Así, tal y como nos explica el doctor Matthew Broome, del departamento de Psiquiatría de la Universidad de Oxford en un estudio publicado en el The british Journal of Psychiatry, la inestabilidad emocional afecta a casi un 13% de la población. Es más común en mujeres y están a su vez detrás de un 60% de los trastornos depresivos. Veamos más datos a continuación.

“El cerebro emocional responde a un evento más rápidamente que el cerebro racional”.

-Daniel Goleman-

La inestabilidad emocional

Cambios rápidos de humor. Pasar épocas donde solo se experimentan emociones intensas: una alegría desbordante o una desesperación aterradora, sin términos medios, sin mesura o equilibrio. La inestabilidad emocional aparece de forma constante y sin una causa concreta que la pueda explicar. 

Así, algo que debemos saber en primer lugar sobre esta realidad psicológica es que es una disfunción psiquiátrica que genera malestar y que la persona no parece no poder controlar. Asimismo, tal y como nos explica un estudio de Instituto de Psiquiatría de la Universidad de Londres, detrás de estas condiciones suele estar una personalidad que entra dentro del espectro del neuroticismo. 

Chica triste con inestabilidad emocional

¿Cómo son las personas con inestabilidad emocional?

Las personas inestables emocionalmente no toleran las frustraciones. Es decir, si algo no va como a ellos despliegan una serie de respuestas emocionales y conductuales muy intensas y extremas como la ira, la agresividad (ya sea con uno mismo o con los demás), el consumo de drogas, la promiscuidad…

  • Son personas con baja autoestima, pensamiento dicotómico (o es blanco o es negro), problemas de comunicación y pocos recursos para afrontar situaciones difíciles. Son además personas muy impulsivas y viscerales, no piensan las consecuencias antes de actuar y luego se encuentran con más problemas de los que tenían que, a su vez, tampoco saben gestionar.
  • Por otro lado, cabe decir que son muy enamoradizos. Idealizan a las personas, lo que les lleva a ser muy dependientes emocionalmente, cambiando de pareja con relativa frecuencia por un razón muy concreta: les cuesta mucho estar solos. Comentan estar constantemente con un sentimiento de vacío interior. Todo esto les acarrea muchos problemas en el área social, laboral, familiar…
  • Asimismo, en los casos más extremos se puede perfilar lo que se conoce como labilidad afectiva. En este supuesto estaríamos ya en un espectro psicótico donde aparecen a su vez las alucinaciones.

La inestabilidad emocional tiene tratamiento, aunque es muy importante que la persona inestable esté muy motivada por cambiar y mejorar.

Un aspecto que debemos considerar sobre la inestabilidad emocional es que esta condición no surge de un día para otro. Hablamos de un estilo de personalidad. Un enfoque personal donde se tienen interiorizados y automatizados los comportamientos aquí reflejados. No obstante, en la actualidad y en la práctica clínica se disponen de múltiples enfoques y estrategias para dar respuesta a la inestabilidad emocional. 

Técnicas para superar la inestabilidad emocional

En terapia se utilizan diferentes técnicas para ayudar a luchar contra la inestabilidad emocional. Cabe señalar además que no todos los casos son iguales y no todos los pacientes responden a las mismas estrategias. Habrá casos que requieran también de una respuesta farmacológica, sobre todo con perfiles que presenten trastornos de personalidad, trastornos depresivos etc.

Veamos por tanto algunas estrategias.

Enfriar la mente

Las personas con inestabilidad emocional se acaloran y reaccionan de manera visceral y explosiva, sin pensar. Es necesario aprender a ver los problemas desde una cierta distancia emocional, eso permitirá poder analizarlos y gestionarlos mejor.

Una manera puede ser distanciándose de la situación, entreteniéndose con cualquier actividad que le produzca placer y que sea sana. Salir a pasear con el perro, montar en bici, escuchar música o ver una película a solas hacen que nos entretengamos. Así despejamos nuestra mente y nuestro nivel de ira o de malestar baja considerablemente pasado un tiempo.

Solución de problemas

Mujer inestable emocionalmente

Ausentarse de la situación y calmar la rabia está muy bien, hace que veamos las cosas desde otro prisma, pero no puede quedarse ahí. Un avance más es abordar la situación problemática. La técnica de solución de problemas es muy fácil de llevar a cabo y nos puede ayudar mucho.

Se trata de generar muchas alternativas de solución que no incluyan ni la autoagresión, ni la agresión con los demás, ni otras conductas desadaptativas. Hemos de dejar claro y entender que ninguna es ventajosa al 100%, pues todas tendrán ventajas e inconvenientes.

Una vez tengamos todas las alternativas que se nos han ocurrido, valoramos cada una de ellas con una puntuación y elegimos la que más ventajas tenga y menos inconvenientes y la llevamos a cabo. Al elegirla, creamos un plan para afrontar los inconvenientes que puedan surgir de la solución elegida, para que no nos pille fuera de juego y reaccionemos mal ante la frustración.

Lo importante es saber tomar una decisión y no aplazarla, aceptando aquello que no salga como nos gusta.

Diálogo socrático con nosotros mismos

El diálogo socrático es una técnica que consiste en cuestionar la propia forma de pensar. Esta estrategia, guiada por un buen profesional puede dar grandes resultados.

Para llevar a cabo esta técnica, primero tenemos que identificar la situación o problema que nos está produciendo emociones intensas y malestar. Una vez que la hemos identificamos, nos preguntamos qué estamos pensando sobre ella. Pensamientos típicos de estas personas son: “Si ella no me ha llamado es que seguro que se ha olvidado de mí, que no me quiere”.

Tras identificar estos pensamientos dañinos, comenzamos a cuestionarlos. Ayuda mucho escribir nuestras preguntas y respuestas en una libreta. Un ejemplo podría ser: ¿Cómo estoy tan seguro de que no me quiere? ¿Qué otras alternativas podrían haber aparte de la que yo pienso? ¿Estoy sacando conclusiones precipitadas?

Cuando las personas se cuestionan y se responden a sí mismas conforme a la realidad, sus emociones cambian por completo y son más adaptativas y calmadas.

Entrenamiento en asertividad

Las personas con inestabilidad emocional se caracterizan por carecer de adecuadas estrategias para expresar con asertividad pensamientos, emociones y necesidades. Es necesario por tanto un entrenamiento en esta competencia; de este modo,  podrán mejorar su autoestima y sus relaciones sociales.

Mujer y hombre acercándose

Así, una de las técnicas de asertividad  más valiosas es la que nos permite llegar a acuerdos. Esta estrategia se emplea cuando la persona ve violados sus derechos o está frustrada por algo y necesita expresar su malestar de forma adecuada.

Se siguen los siguientes pasos: en primer lugar, valoramos al otro como persona y nos ponemos en su lugar. “Entiendo que no ha sido tu intención”, expresamos la causa de nuestro malestar, pero sin juzgar a la persona. Las personas se equivocan y es necesario diferenciar a las personas de sus comportamientos “Yo me he sentido mal porque, aunque se que has actuado así sin querer….”

Tras expresar nuestro malestar, proponemos una solución para que no vuelva a ocurrir, teniendo en cuenta también las propuestas del otro o sus opiniones. De esta manera negociamos y llegamos a un acuerdo. No hace falta gritar, ni pelear, ni insultar…Esto generaría más problemas y no llegaríamos nunca a la solución.

Simple, pero difícil. Aquí la práctica juega un papel importantísimo si queremos salir de esa prisión emocional. Por último y no menos importante, cabe recordar la importancia de acudir a un buen profesional para recibir un buen diagnóstico y el mejor tratamiento. La inestabilidad emocional responde muy bien a enfoques basados en la reestructuración cognitiva, de ahí que las técnicas basadas en la terapia cognitivo-conductual nos pueden ser de gran ayuda.