Autoestima y VIH: más allá del estigma

06 Julio, 2020
Este artículo ha sido escrito y verificado por la psicóloga Cristina Girod de la Malla
¿Sabes qué relación existe entre la autoestima y el VIH? En este artículo hablamos de ello.

La autoestima se ha considerado un factor clave para el bienestar psicológico y la salud. Sin embargo, hay determinados grupos que, por una determinada condición, se ven estigmatizados, rechazados y desplazados, lo que afecta de manera negativa a la autoestima de sus miembros. Esto es lo que ocurre – aunque cada vez menos- con las personas con VIH. Os invito a reflexionar: ¿os sentiríais cómodos trabajando con una persona con VIH? ¿O si vuestro hijo o hija tuviera que compartir aula con un niño con VIH?

Conociendo la enfermedad es más que probable que estas cuestiones no te preocupen. Sin embargo, los resultados de encuestas recientes en nuestro país indican que más de la mitad de la población estaría dispuesta a cambiar de trabajo o a su hijo de colegio por el motivo mencionado.

¿Qué efectos pueden tener el estigma y los prejuicios en la autoestima de las personas con VIH? ¿Puede la autoestima prevenir conductas de riesgo relacionadas con el VIH? Veámoslo.

Mujer triste y cabizbaja

Autoestima y estigma

El estigma y el prejuicio pueden ser tanto reales, por la percepción de amenaza a la salud, como simbólicos. Simbólicos en el sentido de que el VIH ha estado asociado, desde sus orígenes, a conductas contrarias a ciertas ideologías o a conductas que se han considerado tradicionalmente inmorales.

Gran parte del miedo y el rechazo viene derivado del desconocimiento. Sin embargo, esta no es la única explicación. Como el contagio por VIH está asociado a conductas prevenibles, hay personas que se toman la libertad de culpar a las personas con VIH y a considerar que tienen lo que se merecen.

¿Qué es más inmoral: considerar que una persona se merece una determinada enfermedad o la propia conducta que algunas personas califican como inmoral? No olvidemos que, en los orígenes de la enfermedad, esta se asociaba a homosexuales y drogadictos…

Las encuestas hablan

Los resultados de un estudio realizado por la Sociedad Española Interdisciplinaria del SIDA indican que más de la mitad de la población se siente incomoda ante la presencia de una persona con VIH e intentaría evitar el contacto con ella. Esto se traduce en conductas y actitudes discriminatorias, como estar a favor de que los nombres de las personas con VIH sea de acceso público para poder evitar a esas personas.

Probablemente este miedo venga derivado de la falta de información sobre esta enfermedad. El 17 % de la población creía que podía contagiarse de VIH por compartir  baños públicos y hasta un 34 % por la picadura de un mosquito. Qué importante es la información… Esto hace que se tengan ideas equivocadas sobre la facilidad de transmisión del virus, lo que fomenta el prejuicio, el estigma y la discriminación.

Consecuencias asociadas

El prejuicio y el estigma ponen en riesgo a muchas personas, sobre todo impidiéndoles contar con apoyos sociales. Esto puede conducir a que las personas con VIH se avergüencen de su condición, se culpen y se autoestigmaticen.

La autoestima de estas personas puede llegar a estar en límites muy bajos. Esto conduce a niveles de ansiedad y estrés bastante altos. Si no se detecta tempranamente un descenso del autoestima, podría llegar a desarrollarse un trastorno depresivo. Y en los casos más graves, una persona podría llegar a considerar que la única forma de terminar con el sufrimiento es el suicidio. Este es 66 veces más frecuente en población con VIH que en población general.

Otro de las graves y peligrosas consecuencias que puede acarrear el tener un nivel de autoestima bajo, así como otros trastornos emocionales, es la interferencia con la adherencia al tratamiento antirretroviral, muy deteriorada en estos pacientes. De hecho, con ellos se lleva a cabo una intervención psicológica destinada a aumentar la adherencia al tratamiento, ya que para que este sea efectivo, se necesita un 95-100% de adherencia.

Hombre triste con baja autoestima

Autoestima y conductas de riesgo

Por un lado, los estudios indican que un nivel bajo de autoestima se asocia con relaciones sexuales precoces, mayor número de parejas sexuales, dificultades para la asertividad sexual y mayor frecuencia de prácticas sexuales de riesgo.

Por otro lado, mayores puntuaciones en autoestima se relacionaban con actitudes positivas hacia el preservativo y mayor percepción de eficacia en la negociación de su uso. Y una tercera corriente sugiere que los jóvenes con alta autoestima pueden realizar conductas sexuales de riesgo por su baja percepción de vulnerabilidad al riesgo.

Conociendo la importancia que tiene el autoestima en el desarrollo de la sexualidad, y más en concreto en la prevención de conductas de riesgo asociadas -en este caso- a la prevención del contagio de VIH, además de ofrecer a los jóvenes una adecuada educación sexual, se debe incluir en estos programas un módulo para el trabajo de la autoestima.

Con respecto a cómo nuestra actitud puede afectar al autoestima de las personas con VIH es necesario ofrecer información veraz sobre la enfermedad, aumentar la conciencia socialfomentar la tolerancia y comprensión. El objetivo: acabar con el estigma y la discriminación que tanto daño hace.

https://www.infosida.es/vivir-con-vih https://www.seisida.net Ruiz-Palomino, E., Ballester-Arnal, R., Gil-Llario, M. D., & Giménez-García, C. (2017). El papel de la autoestima en la prevención del VIH de jóvenes españoles. International Journal of Developmental and Educational Psychology2(1), 15-21.