Día Mundial del VIH: prevención, concienciación y compromiso

1 diciembre, 2019
Este artículo fue redactado y avalado por la psicóloga Valeria Sabater
En el día del VIH es importante tomar conciencia de un aspecto clave: en la actualidad son muchas las personas que son portadoras del virus y no lo saben. El diagnóstico precoz y el tratamiento con antirretrovirales garantiza una mejor calidad de vida

El día mundial del VIH nos permite realizar un ejercicio que va más allá de la simple concienciación de esta enfermedad. Cada 1 de diciembre se celebra esta efeméride con el fin de apoyar los esfuerzos globales por evitar nuevos contagios y también, para ofrecer respeto, cercanía y apoyo a aquellas personas que hacen vida siendo seropositivas.

Algo que se intenta transmitir desde los ministerios de salud, las agencias de Naciones Unidas y los gobiernos de cada país es la necesidad de asumir una mayor responsabilidad en esta materia. Una responsabilidad que es doble, porque por un lado, sabemos que el número de infectados sigue siendo alarmante. Según datos de la OMS, se estima que casi 38 millones de personas viven con VIH.

Ahora bien, por otro lado existe un elemento no menos llamativo: cerca de 8 millones de personas están infectadas y no lo saben. Porque el VIH no suele presentar sintomatología, porque, a menudo, nos decimos a nosotros mismos que esto solo les pasa a los demás y porque de algún modo, seguimos sin tomar unas medidas adecuadas en materia de salud sexual.

De este modo, uno de los objetivos que se han marcado instituciones sanitarias de todo el mundo es llegar al 2020 con la meta del «90-90-90». Es decir, elevar al 90% la detección precoz de la enfermedad, incrementar al 90% el tratamiento con antirretrovirales y que el 90% de esos pacientes presente una carga viral suprimida.

¿Lo alcanzaremos? Queda solo un año y esta meta necesita de dos factores indispensables: una inversión económica y nuestra concienciación. ONUSIDA, el Programa Conjunto de las Naciones Unidas sobre el VIH/sida opina que lamentablemente, no lo conseguiremos.

VIH en sangre representando el día mundial del VIH

Día Mundial del VIH: la importancia de no bajar la guardia

Hace dos años, en una declaración política adoptada por los estados miembros de Naciones Unidas, establecieron algo que debe invitarnos a una profunda reflexión: o adoptamos medidas más firmes o el VIH y el Sida serán ya en el 2030 un gran problema de salud pública.

Estamos ante un virus que tiene no solo un gran impacto en el África subsahariana, también Latinoamérica, el Caribe, Europa oriental y Asia Central han experimentado en los últimos un aumento notable de población infectada.

Los datos del último informe de vigilancia epidemiológica, nos señalan, por ejemplo, que España es precisamente uno de los países de Europa occidental donde más han aumentado los contagios. Aún más, se sabe que cerca del 18% de las personas infectadas no saben aún que son portadores del VIH y, el 48 por ciento son diagnosticados tardíamente.

El día Mundial del VIH nos debe invitar a dar forma a un compromiso muy claro; el primero, el de no bajar la guardia. El virus del VIH sigue teniendo su principal vía de infección a través de las prácticas sexuales de riesgo.

El segundo, la necesidad de impulsar mejores políticas públicas para prevenir y detectar la enfermedad en la primera fase. El tercer aspecto de relevancia es sin duda transmitir respeto y apoyo a las personas infectadas.

Conozcamos por tanto esos aspectos básicos que vertebran todo lo relativo al VIH.

tubo de sangre representando el día mundial del VIH

En el día mundial del VIH debemos recordar que VIH y SIDA no son lo mismo

El VIH es el virus que causa el SIDA. El VIH responde a las siglas de virus de inmunodeficiencia humana y define a un tipo de retrovirus con un mecanismo de acción muy concreto: ataca a nuestro sistema inmunitario. Algo así genera que la persona padezca todo tipo de infecciones, sumado al riesgo de desarrollar cánceres mortales.

VIH y SIDA no son lo mismo porque esta última condición surge cuando aparece ya el síndrome de inmunodeficiencia adquirida, es decir, el paciente presenta un número muy bajo de células CD4 o células T, las cuales, nos protegen de las infecciones. Lo más peligroso es derivar en esta fase, es más, si una persona presenta el VIH y no recibe tratamiento, desarrollará el SIDA en unos 10 años.

¿Cómo se contrae el VIH?

Este tipo de retrovirus tiene tres vías muy concretas de transmisión. Son las siguientes:

  • Parenteral. Se trata de un tipo de transmisión que surge por la exposición a la sangre u otros tejidos. En este caso, estamos ante situaciones como recibir una transfusión de sangre infectada, compartir agujas, pincharse accidentalmente con ellas mientras se manipula utensilios médicos, etc.
  • Sexual. Es la causa más común de transmisión del VIH. Surge como resultado de las prácticas sexuales sin protección donde nos exponemos al semen o las secreciones vaginales de una persona infectada.
  • Infección perinatal. En este caso, la infección pasa de una madre infectada a su hijo, ya sea durante el propio embarazo, el parto e incluso también en la lactancia.

Por otro lado, es importante destacar cómo NO se transmite el virus:

  • Con los besos.
  • Compartiendo vasos otros utensilios de comida.
  • A través de los abrazos o caricias.
  • Usando servicios públicos.
  • Con el sudor o las lágrimas.
  • La picadura de insectos.
  • Acariciar un animal tampoco nos transmite el virus.

¿Cómo se trata el VIH?

En la actualidad no existe ningún tratamiento que cure esta enfermedad. No obstante, una persona puede tener una esperanza de vida normal gracias a los antirretrovirales. Este tipo de tratamiento implica la administración diaria de diversos fármacos que cumplen los siguientes fines:

  • Reducir la concentración de VIH en el organismo.
  • Evitar que el VIH derive en SIDA.
  • Reducir el riesgo de transmisión de la enfermedad.
  • Proteger el sistema inmunitario.

La importancia de hacernos la prueba del VIH

Dentro del día del VIH es esencial que nos concienciemos no solo de seguir adecuadas medidas de protección frente a la infección. Realizarnos una prueba es algo imprescindible, algo que debería formar parte de nuestra atención médica rutinaria. Es más, las instituciones médicas recomiendan que las personas de entre 13 y 64 años se la hagan al menos una vez, y más aún si se ha vivido alguna situación de riesgo.

Basta solo con hablar con nuestro médico y realizarnos una simple extracción de sangre. Los resultados pueden saberse a la media hora. Por tanto, no dejemos de lado algo tan importante. Una detección temprana nos garantiza una mejor calidad de vida y también, evitar infectar a otras personas en caso de que el resultado fuera positivo.