Belenofobia o miedo a las agujas

Este artículo fue redactado y avalado por la psicóloga Cristina Roda Rivera
27 julio, 2019
En contraste con otros miedos o fobias, el miedo a las agujas no se caracteriza por nerviosismo o las ganas de huir, sino una disminución de la circulación sanguínea y una disminución de la frecuencia cardíaca. En los casos más graves, el simple hecho de considerar la confrontación con el objeto de su miedo provoca sudores fríos y temblores.

La belonefobia se trata de un miedo a las agujas y no debe confundirse con la hematofobia. El que padece hematofobia o fobia a la sangre no tiene por qué temer a las agujas. Sin embargo, según la literatura científica, la respuesta del miedo a las agujas es la misma que aquellos que sufren hematofobia. Por ello, los tratamientos de una fobia se están aplicando a la otra.

En el caso de la belonefobia, a pesar de ser un miedo bastante extendido, la literatura todavía es escasa. El miedo a las agujas también suele ir acompañado por el miedo a los objetos punzantes o afilados, lo que se conoce por aicmofobia.

Patrón fisiológico que se presenta en alguien con miedo a las agujas

Aquellos que sufren fobia a la sangre o a las agujas pueden llegar a presentar mareos e incluso desmayos, lo que se conoce como síncope vasovagal.

En primer lugar, se produce un aumento de la presión sanguínea. A consecuencia de este aumento, se produce una hiperreacción de un mecanismo llamado arco barorreflejo sinoaórtico. Este mecanismo compensa el aumento brusco de la presión sanguínea y hace que disminuya.

En otras palabras, una respuesta inicial del sistema nervioso simpático va seguida de una respuesta inmediata del sistema nervioso parasimpático. Esta doble respuesta es la causante de los mareos y los desmayos.

La complejidad de esta fobia implica un tratamiento diferente al que suele aplicarse a otro tipo de fobias más comunes. Las investigaciones apuntan que la tendencia de sobrecompensación podría tratarse de un componente hereditario.

Mujer con belenofobia

¿Quiénes pueden padecer miedo a la agujas y cómo se puede evitar?

Este miedo a las agujas irracional se da desde niños hasta adultos y ocurre en un plano tanto conductual, cognitivo como físico. La mayor sensibilidad al dolor inducido experimentalmente, el dolor clínico y la angustia relacionada con el dolor es mayor en las mujeres que en los hombres.

En contraste con otros miedos o fobias, no causa nerviosismo ni ganas de huir, sino una disminución de la circulación sanguínea y una disminución de la frecuencia cardíaca. En los casos más graves, el simple hecho de considerar la confrontación con el objeto de su miedo provoca sudores fríos y temblores.

Por ejemplo, este miedo a las agujas representa un obstáculo importante para las mujeres que desean tener un hijo. Antes de la concepción y luego durante el embarazo deben someterse a varias pruebas biológicas que requieren análisis de sangre. Por supuesto, el miedo a las agujas también es incapacitante en el caso de las pruebas de detección o para la vacunación.

Tratamiento para el miedo a las agujas

Los tratamientos para los casos de belenofobia o miedo a las agujas, hasta la fecha, son prácticamente los mismos que para la hematofobia.

Aun así, se va a exponer el tratamiento que llevaron a cabo en el artículo «Tensión aplicada y exposición gradual en un caso de fobia a las inyecciones» (2003) de Pedro Espada, Xavier Méndez y Mireia Orgilés.

1. Control de la ansiedad anticipatoria

Conocer la respuesta de ansiedad, sus componentes, los mecanismos de adquisición y el mantenimiento de las conductas fóbicas, proporcionan a la paciente una información muy importante que pueden ayudarle a saber qué está ocurriendo. También se le informa sobre la respuesta bifásica y la razón por la que se producen los desmayos.

Para ello, es importante el control de la ansiedad anticipatoria. Muchos de estos pacientes no solo tienen ansiedad en el momento de entrar en contacto con las agujas, sino que las horas o días previos ya pueden manifestarla de manera parcial.

Se le dan instrucciones a la paciente para que practique la respiración abdominal cada vez que sienta ansiedad. Se le indica que la lleve a cabo hasta que se sienta más calmada. Al mismo tiempo, se le expone el modelo A-B-C. Se le explica que la ansiedad (C) no es producida por la aguja (A), sino por los pensamientos (B).

De esta forma, poco a poco, se van eliminando los pensamientos ansiógenos y se van sustituyendo por pensamientos más funcionales. Por ejemplo: “no va a pasar nada”, “soy capaz de controlar mis pulsaciones”, “esto va bien”…

2. Exposición gradual

El objetivo de la exposición gradual es habituar a la paciente al estímulo fóbico. Al mismo tiempo, se intenta mantener la tasa cardíaca dentro de parámetros normales. Se comienza por una aproximación al estímulo fóbico en imaginación. En la última fase se pasa a la exposición en vivo.

Se le explica a la paciente que huir de las situaciones temidas solo refuerza el miedo. Por lo que se le expone a los estímulos que le generan ansiedad hasta lograr el proceso de habituación. Reforzar la conducta de escape solo perpetuaría más la fobia.

3. Entrenamiento en tensión aplicada

Se trata de un entrenamiento para facilitar el control de la activación vasovagal. Como describen Espada, Méndez y Orgilés, este entrenamiento se lleva a cabo “intercalando periodos de tensión de 20-25 segundos y de distensión sin relajación de 15-20 segundos”.

El objetivo es aumentar el número de pulsaciones. De esta forma, cuando el paciente perciba que puede desmayarse, a través de esta técnica puede recobrar la normalidad.

4. Exposición gradual enriquecida y tensión aplicada

En esta fase se practica la exposición en imaginación apoyada con estímulos concretos como pueden ser el olor a alcohol.

La diferencia entre esta fase y las anteriores es que se le pide a la paciente que cuando comience a notar su cuerpo flojo, ponga en práctica los ejercicios de tensión aplicada.

5. Exposición en vivo

Se acude a un laboratorio de análisis clínicos. La paciente utiliza las autoinstrucciones previamente aprendidas para darse ánimo y hace uso de la respiración profunda.

El terapeuta que la acompaña también la calma y va explicando todo lo que ocurre en caso necesario. Una vez extraída la sangre, se elogia a la paciente para reforzar su conducta.

Mujer con pánico a las agujas

Conclusión

La psicología es una disciplina científica que avanza día a día en busca de las mejores soluciones. En el caso de la belonefobia, a pesar de ser un miedo bastante extendido, la literatura todavía es escasa. Sin embargo, el mismo tratamiento aplicado para la hematofobia parece dar buenos resultados.

Con el tiempo, iremos observando grandes avances tanto en este tema como en otros que tengan que ver con el bienestar de la persona. La psicología nunca se detiene y con todos los avances tecnológicos y de investigación a disposición de los profesionales, se conseguirán técnicas cada vez más precisas y efectivas.

  • Cano-Vindel, A. y Miguel-Tobal, J.J. (1999). Evaluación de la ansiedad desde un enfoque interactivo y multidimensional: El inventario de Situaciones y Respuestas de Ansiedad (ISRA). En Psicología Contemporánea, 6 (1), 14-21.
  • Capafons Bonet, J.I. (2001). Tratamientos psicológicos eficaces para las fobias específicas. En Psicothema, 13 (3), 447-452.