La educación sexual no es salud sexual

Raquel Lemos Rodríguez · 4 febrero, 2017

Estamos muy orgullosos de que en los institutos se realicen charlas sobre “educación sexual”. En ellas se habla a los más jóvenes de preservativos, de enfermedades de transmisión sexual (ETS), de la píldora del día después y de muchas más cuestiones que, quien más o quien menos, ya conoce. En algunos casos incluso se reparten preservativos. A los adolescentes no les están diciendo ni mostrando nada nuevo. No obstante, ¿no se nos escapa algo?

Es curioso que a un tema tan importante solo se le dedique una hora, como mucho, en todo un curso escolar. Sin embargo, no lo es tanto cuando nos damos cuenta de que esa educación sexual que los jóvenes creen recibir es, en realidad, salud sexual. No es necesario mucho tiempo para explicarla. A veces, en media hora o incluso menos se puede impartir. Pero, ¿por qué nos hacen creer que es educación sexual cuando estamos hablando de salud sexual?

Quizás esto sea así porque la denominación de la charla no tiene nada que ver con el Ministerio que la imparte. Estos pequeños encuentros informativos dependen del Ministerio de Sanidad cuando deberían depender del Ministerio de Educación Nacional.

“La educación sexual tiene que ver con lo que está en la cabeza de la gente”

-Donna Shalala-

Educación sexual: claves para un buen punto de partida

Las conductas responsables con respecto al sexo no solo parten de la conciencia sobre la salud sexual, sino también de una buena educación sexual. Pero, a menos que existiese una asignatura sobre ella, es imposible abordarla por completo.

Por eso, el papel de la familia cobrará una gran importancia. Es en el ámbito familiar en el que la instrucción se tiñe de aquellos valores éticos y morales que los padres desean inculcar en sus hijos. Para esto, es necesario contar con algunas claves que pueden ser un buen punto de partida para tratar, ahora sí, este tipo de educación tan olvidada.

La primera de ellas hace referencia al disfrute de la sexualidad respetándonos, y respetando también a la otra persona. Aunque parezca algo obvio es un punto importante que hace referencia al cuerpo y a la integridad de las persona.

Pareja adolescente triste

La segunda hace especial mención a los sentimientos. Hablar del rechazo, de cómo expresar lo que sentimos, de la vorágine de sensaciones que nos envuelve cuando nos sumergimos en una relación… Esto es muy importante, sobre todo en la etapa de la adolescencia donde las emociones están a flor de piel.

La tercera recoge todos aquellos mitos que rodean al sexo, pero también al amor. Sin darnos cuenta actuamos conforme a aquello que creemos cierto cuando en realidad no es así. Algunos de los mitos más conocidos son que los hombres están más interesados en la actividad sexual que las mujeres o que cuando estás en pareja no pueden atraerte otras personas, por ejemplo.

“La razón, el deseo sexual y la emoción no son cuestiones separadas”

-Antonio Damasio-

Educar en sexualidad es educar para la vida

La educación sexual no abarca solo las claves que ya hemos expuesto. Sin embargo estas son relevantes porque servirán para iniciar una conversación sobre este tema con los más jóvenes y romper el silencio. Además nos indicaran qué aspectos atender y nos ayudarán a ir más allá de lo relacionado estrictamente con la salud física.

En la educación sexual se deben incluir los elementos que hay que temer, pero también hay que hablar de los que contribuyen a que sea una experiencia placentera.

mujer con flor educación sexual

Por ejemplo, gracias a la educación sexual se puede generar un debate en torno al género y la cultura, la presión social, la violencia sexual o la sexualidad en las diferentes etapas de la vida. Hay muchas preguntas que seguro le surgirán a los adolescentes sobre todo esto, lo que puede aprovecharse para poder mostrar algunos de los derechos sexuales que se tienen que conocer:

  • Como ser humano, tienes derecho a decidir de manera libre sobre tu cuerpo y sexualidad.
  • No tienes por qué avergonzarte o reprimirte por manifestar públicamente tus afectos como un abrazo, un beso, una caricia…
  • Tienes el derecho de disfrutar de forma plena de tu vida sexual.
  • Tu intimidad y tu vida privada debe ser respetada.
  • Tú eliges con quién compartir tu vida.
  • Tienes derecho a vivir libre de violencia sexual.
  • No mereces ser discriminado por nadie.

“La educación sexual sirve para saber decidir”

Sin duda, es muy recomendable tratar la educación sexual con una importancia proporcional a la que tiene en nuestras vidas, incidiendo en los aspectos físicos pero sin dejar de lado los emocionales. Porque para disfrutar de una buena sexualidad es importante conocer nuestro cuerpo, pero también haber aprendido a comunicarnos con el otro, a saber expresar nuestras emociones y sentimientos, a lidiar con nuestros complejos y respetarnos, ante todo. Siempre sin olvidarnos de los derechos de los que nadie nos habla, pero que tenemos que conocer.

Imágenes cortesía de D. Cambria