Las barreras más comunes con las que se encuentran los terapeutas

Pocos casos son los que se ajustan a lo que pone en los manuales. Una de las características que los hace únicos son los obstáculos que existen para el éxito de la intervención. En este artículo hablamos de los más comunes y de las implicaciones que tienen en el curso de la terapia.
Las barreras más comunes con las que se encuentran los terapeutas
José Padilla

Escrito y verificado por el psicólogo José Padilla.

Última actualización: 20 septiembre, 2022

La labor cotidiana de los terapeutas lleva asociado un alto contenido emocional que puede manifestarse en los momentos más inesperados. Dependiendo de la gestión que hagan de determinadas situaciones, los disgustos o las satisfacciones les calarán hasta un determinado punto.

Se estima que entre un 1 % y un 3 % de los clientes/pacientes que acuden a consulta son considerados difíciles. Es preciso resaltar que, aunque un paciente difícil puede dificultar la evaluación, la intervención o el seguimiento, los obstáculos que se presentan en estas fases pueden tener distintos orígenes. Las características individuales del profesional también influyen en que determinadas situaciones complicadas se den (Agreda y Yanguas, 2001).

Así, en este artículo nos centraremos en las barreras del terapeuta alrededor de su trabajo con pacientes difíciles. Los obstáculos que analizaremos, basándonos en la investigación de Fischer et al. (2019), serán las características del paciente, la actitud del paciente hacia la intervención, los efectos que estos tienen sobre el terapeuta y el contexto de la intervención.

Paciente en terapia
Un paciente poco comprometido o con prejuicios hacia la terapia también es una barrera para el profesional de la salud mental.

Las características del paciente

Esta dimensión alude a las características del consultante que operan como una barrera para el terapeuta en su trabajo de intervención.

Diagnóstico de salud mental

Una de las barreras del terapeuta es no tener la formación para trabajar con personas con trastornos de personalidad. Estos trastornos conducen, con mucha frecuencia, a que los terapeutas perciban al paciente como difícil.

En el estudio de Fischer et al (2019), muchos terapeutas aludieron a que la comorbilidad, los trastornos del estado de ánimo y el abuso de sustancia son diagnósticos que llevan a percibir al paciente como difícil. Aunque, no solo el trabajo con una población específica de pacientes puede ser una barrera para el terapeuta, sino también la percepción que este se forma de ellos.

Contexto de vida

Otra barrera del terapeuta es atender a pacientes que no están dispuestos a cambiar. Además de esto, las experiencias negativas que estos han acumulado a lo largo de su vida (traumas, abusos, abandono, falta de apoyo social) se construyen como factores que hacen de él una persona complicada de acompañar.

Funcionamiento social

Los terapeutas que participaron en el estudio de Fisher et al. (2019) reportaron que los problemas interpersonales de los consultantes, la agresividad y las relaciones tóxicas son claves para que su comportamiento sea difícil de lidiar dentro del trabajo psicoterapéutico.

También señalaron que los pacientes son percibidos como complicados cuando incurren en conductas autodestructivas y permanecen emocionalmente inestables, lo que es una barrera para el terapeuta.

La actitud del paciente hacia la intervención

Las barreras del terapeuta se observan también  cuando trabajan con pacientes que asumen actitudes negativas ante la intervención.

Actitud hacia la intervención

La poca adherencia y la resistencia a la intervención son obstáculos para que una intervención tenga éxito. La actitud negativa hacia la intervención se observa en la falta de compromiso con las citas o en usar la intervención solo cuando aparecen las crisis emocionales. Estos pacientes suelen asistir desesperanzados y sin ánimos a las sesiones.

Actitud hacia el terapeuta

Una barrera del terapeuta es no saber lidiar con las presiones de los consultantes, los cuales tienen expectativas poco realistas sobre el tratamiento en muchas ocasiones. Estos pacientes pueden exigir al profesional de la salud mental que actué como un experto que le dé las respuestas que quiere escuchar. También pueden presionarlo a extender el tiempo de las sesiones sin ser necesario.

Los efectos en los terapeutas

Los efectos que las actitudes del paciente tienen sobre el terapeuta también  pueden ser una barrera para él.

Sentimientos negativos

Sentimientos como frustración, desesperanza, ira o rechazo son barreras del terapeuta que pueden afectar a la intervención. En la investigación de Fisher et al. (2019), muchos profesionales de la salud mental mencionaron experimentar ansiedad o miedo.

Para nadie es un secreto que las emociones pueden afectar nuestro desempeño en las actividades que realizamos. Pueden sesgarnos y hacernos actuar de maneras contraproducentes.

Efectos en el cuerpo

Otra de las barreras del terapeuta es el agotamiento emocional y la tensión que acumula como consecuencia del trato con pacientes difíciles. Asimismo, muchos terapeutas pueden llegar a sentirse somnolientos y aburridos durante las sesiones de terapia con estos pacientes. A la larga, estas consecuencias afectan a la intervención y el seguimiento.

Mujer estresada
El agotamiento emocional por el número de pacientes tratados, así como por la sobrecarga emocional, puede ejercer como una barrera.

El contexto de tratamiento

El contexto donde trabaja el terapeuta también puede ser un obstáculo para su labor. Además, puede influir sobre la percepción que él tiene de sus pacientes.

Sobrecarga de trabajo

Un obstáculo con el que puede toparse el terapeuta es la sobrecarga laboral. La necesidad de tratar un número elevado de pacientes al día, la gravedad de sus psicopatologías y la cantidad de pacientes que solicitan atención profesional pueden hacer que genere un volumen tan alto de malestar emocional que no sea capaz de gestionarlo.

Inadecuación del contrato ofrecido

La estructura o el contenido de la intervención también pueden levantar barreras. Los terapeutas del estudio de Fisher mencionaban la baja frecuencia de las sesiones y el tiempo insuficiente asignado a cada sesión (p. ej., alrededor de 30 a 40 minutos, incluido el tiempo para escribir notas de progreso en el cuadro).

Desvalorización

Otra característica contextual relevante mencionada por algunos terapeutas es la experiencia de sentirse devaluados por otros profesionales de la salud que trabajan en las mismas instituciones. Este ambiente laboral puede afectar el rendimiento que tiene el terapeuta dentro de las sesiones de consulta, lo cual se convierte en una barrera para él.

Para cerrar, las barreras del terapeuta varían dependiendo de los factores en los que nos concentremos: las características de los pacientes, el contexto de trabajo, los efectos emocionales que tiene la actitud del paciente sobre la estabilidad del terapeuta… Estos obstáculos pueden dificultar el desarrollo de las sesiones de tratamiento y afectar la percepción que tiene de sí mismo el terapeuta como profesional de la salud mental.

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  • Agreda, J., & Yanguas, E. (2001). El paciente difícil: quién es y cómo manejarlo. Anales del Sistema Sanitario de Navarra(Vol. 24, pp. 65-72).
  • Currie, J., & Spatz Widom, C. (2010). Long-term consequences of child abuse and neglect on adult economic well-being. Child maltreatment15(2), 111-120.
  • Fischer, C., Cottin, M., Behn, A., Errázuriz, P., & Díaz, R. (2019). What makes a difficult patient so difficult? Examining the therapist's experience beyond patient characteristics. Journal of clinical psychology75(5), 898-911.
  • New Directions in Child Abuse and Neglect Research. Consequences of child abuse and neglect. https://www.ncbi.nlm.nih.gov/books/NBK195987/
  • Sekhon, S., & Gupta, V. (2020). Mood disorder. https://www.ncbi.nlm.nih.gov/books/NBK558911/