Biodanza, la danza de la vida - La Mente es Maravillosa

Biodanza, la danza de la vida

María Alejandra Castro 7 julio, 2018 en Desarrollo personal 0 compartidos
Mujer bailando

La biodanza es una técnica, una práctica de desarrollo personal, en la que se combinan movimientos suaves y sencillos con el objetivo de encontrar el equilibrio interior. En general, se realiza de forma grupal a través de actividades de canto, música y movimiento.

Gracias a esta práctica podemos conectar con nuestro interior y reconocer nuestros deseos más íntimos, ya que facilita la expresión de lo que llevamos dentro. Además, cualquier persona puede practicarla, independientemente de la edad o el estado físico. La biodanza es una oportunidad maravillosa de vivenciar y mejorar el autoconocimiento y el crecimiento personal.

Por otro lado, en biodanza el movimiento es libre. Esto quiere decir que el ejercicio se muestra y se explica para qué sirve, pero luego cada persona lo realiza dependiendo de cómo lo sienta.

Así, ampliar la consciencia mediante el movimiento nos ayuda a desarrollar nuestro potencial armónicamente, experimentar con intensidad el momento presente y estar en sintonía con nosotros mismos, los demás y el mundo. Esto implica aprender a vivir el aquí y el ahora, dentro y fuera de la práctica, teniendo en cuenta la forma en la que nos relacionamos.

La biodanza hace posible expandir nuestra conciencia, celebrando la vida y el amor, aprendiendo y explorando. A través de ella, podemos tener experiencias auténticas de las que aprender, además de vivir momentos inigualables. Profundicemos.

Mujer bailando en el campo

¿Cómo surge la biodanza y cómo es hoy en día?

La biodanza apareció en los años 60 gracias a Rolando Toro, antropólogo y psicólogo chileno. A partir de su experiencia y durante las terapias que realizaba se preguntó cómo podía encontrar un lenguaje universal transformador. Entonces, comenzó a explorar un método para promover este lenguaje y creó la biodanza de la vida.

Rolando Toro comenzó a realizar un sistema de ejercicios acompañado de música. En principio llamó a su método psicodanza y después biodanza. Además, aplicó este sistema a personas con enfermedades mentales en el hospital psiquiátrico en el que trabajaba. Su objetivo era mejorar su calidad de vida y humanizar sus relaciones.

Poco a poco fue extendiendo su método a otros campos diferentes al de la salud, como la educación. En este caso, la biodanza se enfocaba para mejorar la gestión emocional y las relaciones. De este modo, nació una nueva forma de aprender sin ser competitivo, fomentando la empatía y el cuidado a través del contacto con el grupo, la naturaleza y con uno mismo.

La biodanza es utilizada alrededor del mundo, tanto en ambientes terapéuticos como educativos. Por ejemplo, en Latinoamérica se realiza en algunos hospitales de salud mental. También se ha comenzado a expandir su estudio en Universidades, como la de Brasil, Oxford y Buenos Aires.

Además, existen grupos que se dedican a realizar biodanza especializada. Por ejemplo, para niños, adolescentes, adultos y personas con enfermedades mentales. Incluso hay biodanza para terapeutas.

Cómo profundizar en la conciencia a través de la biodanza

La biodanza hace énfasis en la vitalidad, porque propone ver cuál es la conexión que tenemos con la vida, según el ambiente en el que nos desenvolvemos. De esta forma, promueve una relación más sana con todo lo que nos rodea. Además, nos ayuda a valorar lo que la vida nos trae y lo que podemos aprender de cada experiencia.

En la biodanza se realizan diferentes ejercicios a partir de relatos de vivencias. La experiencia se divide en varios fases o etapas: bienvenida, calentamiento, celebración y despedida. A través de cada una de ellas se lleva a cabo un proceso de aprendizaje sensible en el que se valora todo lo que nos rodea.

Otra forma de profundización es a través del vínculo con la creatividad y la afectividad. Así se mejora la relación que tenemos con el placer de vivir, la capacidad que tenemos para generar nuevas ideas y para expresar amor hacia la naturaleza, otros seres humanos y por supuesto, a nosotros mismos.

Mujer bailando frente al mar

Beneficios de la biodanza

Mediante una práctica persistente, la biodanza proporciona los siguientes beneficios:

  • Reducción del estrés.
  • Fortalecimiento del sistema inmunológico.
  • Mejora de la flexibilidad y la coordinación.
  • Integración de pensamiento, emociones y acciones, en el momento presente.
  • Facilitación de la conexión con la esencia de la vida.
  • Fortalecimiento de la salud mental.
  • Mejora de la comunicación y de la forma de relacionarse con el entorno.
  • Apertura de conciencia.
  • Aumento de la creatividad.

Por lo tanto, a través de la biodanza podemos aumentar nuestro bienestar. Esto se consigue conectando con nuestra esencia, ya que es una práctica que favorece el crecimiento personal y el equilibrio. También, reaprendiendo en las dinámicas grupales, a través de las experiencias de los demás y en conexión con la música y el movimiento.

El baile acompañado de una conexión profunda con la vida puede ser una forma de encuentro con la vitalidad inigualable. Con esta práctica, nos vinculamos con lo más profundo de nosotros mismos y favorecemos la relación con los demás y con el mundo.

María Alejandra Castro

Psicóloga y psicoterapeuta enamorada de la neurociencia, el arte y la escritura.

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