Cuando la enfermedad mental alcanza a la élite (Trastorno Bipolar)

Este artículo ha sido verificado y aprobado por Gema Sánchez Cuevas el 28 noviembre, 2014
Carlos Rodríguez López · 28 noviembre, 2014

Fue hace poco más de cinco años; el diez de noviembre de 2009, para ser exactos. A las 18.15 de la tarde, como de costumbre, pasó el  ferrocarril por la estación de Hannover. Robert Enke lo sabía. Lo tenía más que estudiado. El guardameta internacional alemán, y entonces militante del club de fútbol de la capital, se arrojó a la vía. Murió en el acto. Tenía treinta y un años.

El caso de Robert Enke conmocionó a todo el mundo del deporte. Su trayectoria profesional le había llevado a defender la portería de algunos de los clubs más laureados de Europa, como el F.C. Barcelona y Benfica, y había sido internacional con la selección absoluta. Pero pocos sabían por el infierno que había estado pasando. Según el libro “Una vida demasiado corta”, escrito por el periodista y amigo del jugador, Roland Reng, Henk llevaba varios años luchando contra el Trastorno Bipolar (también llamada Psicosis Maniaco-depresiva).

Según Reng, Enke no era el típico jugador profesional despiadado que se preocupa sólo por los méritos deportivos individuales. Era vulnerable y se preocupaba por los demás, lo que solía volverse en su contra en ese mundo tan competitivo. La primera crisis fuerte la pasó mientras estaba a las órdenes de Van Gaal, entrenador del equipo de la Ciudad Condal. En Barcelona no consiguió ser titular por la aparición de Valdés, pero lo que más le dolió de aquella etapa, según le contó al propio Reng, era que no tenía ningún amigo. La presión a la que estaba somtido no hizo sino empeorar la situación. A todo esto se les sumaron los reproches, tanto de los técnicos, como los que se hacía a sí mismo, que empezaron a ser cada vez más constantes. El cancerbero alemán, con el tiempo, asimiló que todo y todos estaban en su contra. El sentimiento de culpa  es uno de los síntomas del Trastorno Bipolar, aunque suele pasar inadvertido. Este caso no fue una excepción.

Enke, como muchos de los que padecen esta enfermedad, no estaba diagnosticado. Según los especialistas, es crucial atajar este trastorno lo antes posible, ya que, de esta manera, su tratamiento es más efectivo. Pero la realidad es que el porcentaje de la población que acude a los profesionales cualificados es muy bajo. Muchos reúsan solicitar la ayuda de psicólogos y psiquiatras, bien por desconocimiento, bien por vergüenza. Pero  deberíamos tener presente que en España el 1´3 por ciento de la población padece de Trastorno Bipolar (también denominado con las siglas P.M.D.), por lo que es mucho más común de lo que nos imaginamos.

También es importante el papel de la familia. Los afectados por el P.M.D. no suelen percatarse de los síntomas por sí mismos, por lo que el testimonio de familiares y amigos pueden acelerar el inicio del tratamiento. Se estima que los pacientes suelen acudir a cuatro médicos distintos antes de que se consiga un diagnóstico certero,  el cual suele tardar unos ocho años en llegar.

El caso de Enke, deportista de élite que tuvo a profesionales de la medicina a su servicio, debe servir de ejemplo para concienciarnos de que tenemos que prestar atención (sin caer en el alarmismo) de los indicios que puedan mostrar las personas que nos rodean, y de que se trata de una enfermedad, por lo que debemos darle tanta importancia como a la diabetes o la hipertensión, por ejemplo.

Foto cortesía de Andrea Dal Max