Mi bondad tiene más peso que mi orgullo

Este artículo ha sido verificado y aprobado por Sergio De Dios González el 29 julio, 2016
Rafa Aragón · 29 julio, 2016

La bondad es una de las cualidades que nos hace ser más humanos, ya que que nos une a los demás con respeto, de forma amorosa. Se dice muchas veces de las personas buenas que son inocentes y que pueden llegar a dejarse pisotear, sin embargo, es el propio orgullo el que nos arrastra a estar en la defensiva.

“Nuestro carácter nos hace meternos en problemas, pero es nuestro orgullo el que nos mantiene en ellos”

-Esopo-

Nuestro orgullo suele ser un obstáculo que nos impide mostrarnos tal y cómo somos. Nuestra interacción y comunicación se vuelve fría y distante, el ego se manifiesta para intentar protegernos donde creemos que solo hay peligros, algo que nos hace mantenernos alerta, sin posibilidad de poder relajarnos.

Mantenemos oculta nuestra bondad cuando decidimos optar por el orgullo. Nos dejamos dominar por él y es así cuando se convierte un problema, puesto que nos hace desconfiar en los demás, con la sensación que debemos protegernos ante todo lo que nos rodea.

Aprendiendo la bondad

Nuestra esencia es la bondad es la inocencia, la seguridad y la confianza la que nos permite manifestar esta actitud. Esta cualidad humana tiene su reflejo desde que somos niños en los actos de amabilidad, respeto y gratitud. El amor es uno de los frutos de la bondad, por eso es tan importante cultivarla.

En muchas ocasiones se confunde el ser bondadoso con el hecho de ser sumiso, demasiado inocente y con poco carácter. Se llega a ver incluso como algo que nos hace ser más débiles e indefensos. Nada más lejos de la realidad, las personas buenas lo son precisamente porque se ven con suficiente fortaleza para no tener la necesidad de estar protegiéndose constantemente.

Mujer repartiendo bondad

Una persona bondadosa es aquella que ha elegido el camino del rechazo hacia el orgullo que tanto limita nuestros buenos actos, y nuestro acercamiento cálido con quienes interactuamos. Decide estar en paz para encontrarse mejor a sí misma y estar en armonía.

“El único símbolo de superioridad que conozco es la bondad”

-Ludwig van Beethoven-

 

El significado de nuestro orgullo

El orgullo es una actitud que nos impide crecer y desarrollar nuestras potencialidades. Dejamos de asumir nuestros errores y por ende no aprendemos de ellos. Hacemos a los demás responsables de lo que nos ocurre –echando la culpa- es así como alimentamos nuestro ego bajo el lema de la irresponsabilidad.

“Aquel que es demasiado pequeño tiene un orgullo grande”

Voltaire

Al sentirnos pequeños tenemos la necesidad de compensarlo mediante nuestro orgullo, aparentando que estamos por encima de los demás. Esta actitud llega a resultar ridícula y enturbia nuestras relaciones personales; a nadie le gusta que le hagan sentir una persona inferior ¿verdad? Es así como surge fácilmente el conflicto.

Al presentar esta actitud enmascaramos nuestras debilidades, nuestras emociones y sentimientos. Mostramos un aspecto de que podemos con todo, cuando en realidad estamos a expensas del reconocimiento de los demás. La verdadera fortaleza surge de lo que internamente deseamos y queremos, sin estar pretendiendo constantemente que esto sea aceptado externamente.

Mujer saliendo a la libertad

La bondad nos hace más felices

Al fin y al cabo la manifestación de nuestro orgullo es una compensación de que algo no funciona bien. Creencias bien arraigadas que no queremos tan siquiera ver de nosotros mismos, acerca de lo débiles que nos sentimos. Inferiores e incompetentes. La angustia de lo que no podemos admitir acerca de lo que creemos de nosotros mismos nos hace volvernos altivos y arrogantes; poniendo capas de superficialidad.

Una actitud bondadosa permite que tengamos actos de bondad, y por lo tanto que podamos ir desprendiéndonos de esa máscara innecesaria de tener que estar por encima de los demás. Al dar una mayor importancia a valores como la amabilidad, el agradecimiento y el respeto somos capaces de romper con el hecho de sentirnos menos que los demás.

Mujer con pompas de jabón

Cultivar una actitud bondadosa para lograr ser más felices supone cercanía, espontaneidad, gratitud y la calidez de la confianza y la cooperación. Son sencillas claves que aplicándolas en nuestra vida obtenemos un trato más humano, relaciones personales más sanas y nos desprendemos así de la necesidad de buscar gratificaciones o recompensas para poder sentirnos bien.

“La gente buena, si se piensa un poco en ello, ha sido siempre gente alegre”

-Ernest Hemingway-