Ser bueno no es lo mismo que ser tonto

Este artículo ha sido verificado y aprobado por Sergio De Dios González el 31 mayo, 2018
Fátima Servián Franco · 13 abril, 2017

Ser bueno no es para nada sinónimo de ser tonto. Según un estudio de la Sociedad Asturiana de Psiquiatría, ser bueno es rentable porque nos proporciona bienestar emocional. Los valores humanos actúan en este caso como factores de protección.

Existen diez valores aplicables a todas las culturas que son considerados como buenos. Son la bondad, el universalismo, la independencia del pensamiento, llevar una vida excitante, hedonismo, logro o éxito personal, el poder y valores más tradicionales como la seguridad, la conformidad y la tradición.

Llevar una vida acorde a valores bondadosos nos proporciona protección frente a una sociedad que muestra cada vez más un umbral de tolerancia más bajo hacia los problemas. Cada vez hay más problemas adaptativos que acaban generando patología, como son las depresiones, los cuadros de ansiedad, el estrés, etc.

“Cuando todos los días resultan iguales es porque el hombre ha dejado de percibir las cosas buenas que surgen en su vida cada vez que el sol cruza el cielo”

-Paulo Coelho-

Buscando el bien de nuestros semejantes encontramos el nuestro

Todo aquello que lanzamos hacia los demás es un boomerang que recibiremos en gran medida según obremos. Cuando buscamos el bien para nuestros semejantes, ya sea a través de un pensamiento, un sentimiento o una acción, potenciamos conexiones con los demás. Conexiones que nos reportan emociones confortables, protagonistas de nuestro bienestar emocional.

Muñecos ayudándose simbolizando ser bueno
La mayoría de lo que damos se nos devuelve en algún momento o circunstancia de la vida, muchas veces multiplicado. Así que si se trata de ayudar, a través del amor debemos saber que, al darlo, automáticamente estamos abriéndonos para que se cumpla en nosotros esa ley natural mediante la cual se vuelve a reciclar el sentimiento.

La construcción del bien común es una labor de todos. En el momento actual hay una sensación de indiferencia en la sociedad, la gente está harta y se ha instaurado la desconfianza. Todos tenemos la sensación de que en muchos aspectos la vida nos han engañado. Más allá del diagnóstico de la situación, la cuestión fundamental es cómo salir de ella.

La sociedad necesita comportamientos ejemplares de cada uno de los individuos que la componen: con independencia de juzgar a las personas que lo hicieron mal en el pasado, esta es la única forma honesta de asegurarnos un futuro mejor.

Lo que das, te lo das. Lo que no das, te lo quitas

El único símbolo de superioridad es ser bueno

Todo acto de bondad es una demostración de poder. Ser bueno no implica aumentar la tolerancia frente a lo ruin, o tener conformidad hacia lo inepto, sino más bien tener la voluntad de hacer el bien. Recuerda que eres tan bueno como lo mejor que hayas hecho en tu vida.

Para Buda Gautama, por encima de todo está la bondad afectuosa. Así como la luz de la luna ilumina sesenta veces más que la de las estrellas, la bondad afectuosa libera al corazón de una forma sesenta veces más efectiva que todos los demás logros juntos. Si nos alimentamos de bondad, los miedos y los pesares morirán rápidamente de hambre.

La paciencia es la virtud que mejor describe a las buenas personas. Enmarca la capacidad de dar libertad y margen de error a las personas que queremos. El arte de la bondad parece que es un bien escaso, pero quizás es más común de lo que creemos.

La mejor forma en que la vida recompensa a las buenas persona es a través de la gratitud. Un halago significa que reconocen nuestra labor. El cariño significa que nuestra compañía es grata para otros. El agradecimiento significa que somos capaces de ser útiles para otras personas, ya sea con nuestras palabras, actitudes o conductas.

Los tres elementos a la vez (halagos, cariño y gratitud) nos permiten tener relaciones más estrechas y cercanas.

“La gente buena es sabia porque, de forma consciente o inconsciente, entiende de lo que se trata; lo que hacemos por los demás lo hacemos por nosotros mismos”