Carta a mi yo del pasado

7 julio, 2019
Este artículo fue redactado y avalado por la psicóloga Laura Rodríguez
Dedicarle una carta a la persona que fuiste en un momento delicado, es decir, a una versión de ti mismo durante una mala época de tu vida puede resultar reconfortante y producir un efecto sanador.

«Mi yo del pasado», la persona que fui, te dedico estas líneas. Me doy la oportunidad de escribirte, ya que desde hace bastante tiempo he querido hacerlo y no he encontrado el momento.

En este sentido, quizás un gran número de personas desearían volver al pasado y hablar con esa niña que fueron, con ese adolescente que dejamos de ser, con esa joven adulta que pasaba por una mala época. Es probable que quien esté leyendo estas líneas se le ocurra algún momento concreto de su vida, una versión de sí mismo a quién le dedicaría unas palabras.

Las versiones de uno mismo se forman en las distintas etapas que vamos viviendo a lo largo de nuestro crecimiento evolutivo. Son etapas de las cuales no se puede retroceder, no podemos volver a ser aquella niña que fuimos ni esa chica adolescente, es decir, no podemos modificar el pasado, volver atrás en el tiempo no es una posibilidad. No obstante, el pasado es una forma de aprender, de adquirir cierta sabiduría que nos ayudará en el presente.

Cabe destacar que todas las versiones de uno mismo forman parte de nosotros, de nuestra identidad, de quienes somos actualmente.

«Mi yo del pasado» forma parte de mi «yo del presente» y de «mi yo del futuro». Tal y como afirmó el escritor Carlos Fuentes, “el pasado está escrito en la memoria», por lo que el pasado está integrado en lo que somos en el presente.

Soy quien soy gracias a la niña, a la adolescente y a la joven que algún día fui.

Mujer en una ventana pensando en cuando todo nos da igual

Querida yo del pasado

Querida yo del pasado, sé que no es buena época para ti, que sientes que todo te queda grande, que no serías capaz de conseguir ninguna meta, ningún objetivo y que no puedes con todo. Te ves pequeña, incapaz, inútil, pero no lo eres. Aunque no lo creas, es cierto. Lo que ocurre es que aún no te has descubierto, no has conseguido verte.

En efecto, en este preciso instante piensas que no puedes confiar en ti, en todo aquello que eres capaz de conseguir. Pero no te preocupes, llegará ese momento, ese instante en el que empieces a percibir el potencial que tienes. Tranquila, llegará tu momento, solo tienes que darle tiempo al tiempo.

Quiero decirte que tengas en cuenta que potencial no consiste en ser la mejor ni en tener enormes metas cumplidas, sino en ser la mejor versión de ti misma, en disfrutar de lo que hagas; confiando en ti, en que puedes, que tú también tienes cualidades, también puedes alcanzar tu propio bienestar personal.

No podemos mirar el presente y el futuro obviando el pasado, pues ambos están formados y condicionados por el mismo.

Exprime cada momento

Ni te imaginas aún cómo va a cambiar tu historia y las cosas tan geniales que tienen que pasarte. No quiero adelantarte nada, quiero que vivas cada día y disfrutes de cada sensación que cada momento pueda darte, incluso de todo aquello que traiga a relucir lo peor de ti.

Tal y como afirma Eckhart Tolle, escritor, «debemos concentrarnos en el presente, en lo que estamos realizando en este momento. Eso hará que nuestros pensamientos no gobiernen nuestra vida y que todo fluya con suavidad». Por lo tanto, vive, experimenta, equivócate, pues aquello que experimentas, aunque erres, te aportará una valiosa enseñanza.

«Aprende a disfrutar cada minuto de tu vida. Sé feliz ahora».

-Earl Nightingale-

Mujer mirándose al espejo

Solo es una mala época

A «mi yo del pasado» a día de hoy te diría: tranquila, toma aire, respira. Estás pasando por una mala época, lo sé, soy consciente de la angustia que estás sintiendo. Recuerda que es una mala época, no es una mala vida y que saldrás de esta, te lo aseguro. Puedes y podrás con todo aquello que te parece un mundo en este momento.

Para terminar, quiero darte las gracias. Gracias porque a través de ti he aprendido a ser la mejor versión de mí misma, a quererme y a valorar lo realmente importante. Me has enseñado todo lo que necesitaba saber, me has allanado el camino.

«De ti he aprendido grandes lecciones. Y me he hecho mayor contigo. Por todo esto y mucho más, «mi yo del pasado», gracias».

-Tu yo futuro-