Carta de una mujer madura

Paula Díaz · 4 abril, 2016

Madurar implica aceptarnos, amarnos y sobre todo hacer las paces con nuestro “ser mujer”, ya que siempre existe la posibilidad de atravesar un momento complicado donde la oscuridad de los problemas nos puedan impedir ver la salida y necesitemos partir de este encuentro con nosotros mismos, como punto de partida, para revertir la situación. De esta forma evitaremos quedarnos parados, anclados y superarnos a nosotros mismos. Esto es lo que intenta trasmitir esta carta de una mujer madura dirigida a ti.

Como mujer entiendes que socialmente nos invitan constantemente a poner en entredicho qué significa la madurez en nuestro corazón. Estar bella eternamente, emplear cosméticos para no envejecer y burlar el tiempo son los puntos fundamentales de una estructura social que no nos permite madurar en plenitud.

Para una mujer que se acerca a al madurez, es necesario encontrar un punto emocional desde le que pueda conectar con su alma, a su esencia y recuerdos. Hoy te invitamos a compartir una preciosa carta de una mujer madura realizada en dicho momento, con infinidad de sentimientos por compartir y de lo que podemos siempre aprender.

“La madurez del hombre es haber vuelto a encontrar la seriedad con la que jugaba cuando era niño”

-Friedrich Wilhelm Nietzsche-

Mujer valiente para defender lo que crees

Mujer bonita por fuera, bonita por dentro, con una piel tan maravillosa como tú. Valiente para defender lo que crees pero abierta y respetuosa a otras opciones. Así me he sentido yo en las charlas interminables y profundas en las que nos hemos embarcado. Defensora de los niños… me has escuchado con el corazón, hemos hablado con el alma…

Mujer con los ojos cerrados

Siempre dispuesta a ayudar. Exigente contigo misma. Alegre, divertida, sonrisa preciosa donde las haya, cariñosa, a mi me tienes ganada. Meticulosa, perfeccionista, atenta, que no falte de “na”. Comprometida con los tuyos hasta el final. Madre por encima de todo, también esposa, hermana, tía, hija.

Con esta carta de una mujer madura para otra te señalo que ames lo infinito, valorando las cosas pequeñas, viendo el corazón de las personas. Así te lo recomiendo en esta carta de una mujer para otra mujer.

Responsabilízate de lo que puedas

Mujer de carácter, emocional que ama y sufre a la vez. ¿Recuerdas? Responsabilízate de lo que puedas, más no puedes dar y si no te cuidas y te mimas.. enfermarás y así no puedes ayudar. Cada uno tenemos que asumir nuestra persona y tirar para adelante.

Piernas de una mujer que anda sobre un camino de tierra

¿Los apoyos? La familia casi siempre, económicamente, emocionalmente, queriéndonos mucho sin juzgar, pero el que camina es uno, siempre. Culpando a los demás, echamos balones fuera evitando mirarnos. ¡Qué mala es la envidia! Dicen. ¡Sí!

Si dejamos que se extienda, sino se quedará sólo para los que la tengan, y yo no quiero de eso, gracias. Sin embargo adoro tu alegría, tus ganas de vivir, tu fuerza aunque te encuentres débil.. y de eso me he empapado, eso sí permito que entre en mí.

Vales por lo que eres, no por lo que trabajes

Lo disfruto, lo saboreo y lo convierto en una sonrisa cuando pienso en ti. Eres tan deliciosa y exquisita como tus tartas, en textura, suavidad, presentación, trabajo y ¡sabor!. Sigue tu camino y no te desanimes. No vales solo por lo que trabajas sino por lo que eres, porque si no fueras así, no lo harías tan bien.

Mujer con flores rojas

Recordaré con cariño y emoción la historia del árbol. Un árbol plantado recordando la vida. El cuerpo se va pero el alma no se olvida. Puedes verla en un hoja, en un fruto, en la raíz, en una semilla, en una estrella. Mientras quede uno que lo recuerde ese árbol no morirá. Se reinventará siempre y solo crecerá.

Bueno, que más decirte corazón. Que me alegro muchísimo que nuestros caminos se hayan encontrado. Siempre hay buena gente caminando.. sólo hay que estar bien para poder verlas y tú eres una de ellas. Muchos, muchísimos abrazos con toda mi energía positiva que se funda con la tuya y no te abandone nunca. Te doy todo mi amor y comprensión tuyo es, tuya es.

Espero que esta carta de una mujer para otra, te haya permitido ver lo que hasta ahora quizás ignorabas. Darte el valor que te mereces, respetándote, mimándote, creciendo…

Hasta siempre.

 

“En realidad, las personas auto realizadas, las que han llegado a un alto nivel de madurez, salud y autosatisfacción, tienen tanto que enseñarnos que, a veces, casi parecen pertenecer a una especia diferente de seres humanos”

-Abraham Maslow-