Cinco sencillas ideas para cultivar la alegría y la felicidad

Este artículo ha sido verificado y aprobado por Gema Sánchez Cuevas el 25 diciembre, 2013
Eva Maria Rodríguez · 25 diciembre, 2013


La felicidad no es algo que aparezca por arte de magia. La felicidad hay que salir a buscarla. Las decisiones, los pensamientos y las acciones de cada persona pueden influir en su nivel de felicidad, así como su actitud ante las cosas que le ocurren.

Según las investigaciones y la conclusiones de los expertos, la felicidad depende principalmente de la personalidad y, sobre todo, de los pensamientos y los comportamientos que se pueden cambiar.

Eso quiere decir que, básicamente, todo el mundo puede ser feliz porque todo el mundo puede aprender a ser feliz simplemente adoptando unos comportamientos determinados, entre otras cosas.

El problema es que muchas veces las personas no estamos contentos con lo que tenemos, y anhelamos lo que tienen otros pensando que por ello son más felices.

Para ser feliz sólo hay un secreto: la práctica

Muchas personas se quejan de que no son felices, pero tampoco hacen nada para que eso cambie. Sin embargo, es más fácil de lo que parece, porque, en principio, es una cuestión de actitud y de práctica. Por ejemplo, podemos elegir entre tomarnos las cosas siempre por el lado más negativo o intentar ver lo positivo o sacar una conclusión optimista; podemos pensar siempre lo peor de los demás o simplemente darle una oportunidad sin ir más allá de lo evidente; podemos avergonzarnos por algo que hemos hecho o que nos ha pasado o reirnos de nosotros mismos, sin darle mayor importancia.

Aunque para todo hay matices, en cualquier caso siempre podemos aumentar nuestro nivel de optimismo riéndonos un poco de las cosas más sencillas. Para algunos puede resultar complicado, pero es cuestión de práctica.

Cómo se toman la vida las personas que son felices

Las personas que son realmente felices parecen saber intuitivamente que su felicidad es la suma de sus opciones de vida. La vida de estas personas se basa en los siguientes pilares:

    -Dedican tiempo a la familia y a los amigos
    -Aprecian lo que tienen
    -Se mantienen optimistas ante las dificultades
    -Sienten que tienen un propósito en la vida
    -Viven el momento

Según esto, para poner en práctica esta manera de vivir  estar más alegres y ser más felices habría que hacer lo siguiente:

#1 – Invierte en las relaciones personales

Aunque los amigos y la familia te ayudan a celebrar los éxitos de la vida y te apoyan en los momentos difíciles, estas relaciones necesitan cuidados.

Dedica tiempo de calidad a las personas que quieres, cultivando una relación placentera y agradable, preocupándote por ellos y disfrutando con su compañía. Es importante ser amable con los demás, no excederse con la crítica (ni siquiera bajo el disfraz de “crítica constructiva”) y mostrarse sinceramente interesado.

#2 – Agradece lo que tienes y muestra gratitud

La gratitud es más que decir gracias. Es un sentimiento de admiración, aprecio, es el agradecimiento por la vida. Es difícil reconocer la buena suerte cuando sólo se piensa en lo que se quiere y no se tiene. A menudo se necesita una grave enfermedad u otro acontecimiento trágico para darse cuenta de lo que se ha perdido y apreciar las cosas buenas.

Practicar la gratitud cada día tratando de identificar por lo menos una cosa que enriquece tu vida ayuda valorar y a disfrutar lo que se tiene en vez de lamentarse por otras cosas.

#3 – Cultiva el optimismo

Desarrolla el hábito de ver el lado positivo de las cosas. Las cosas malas suceden, no tiene sentido negarlo. Pero eso no significa todo tenga que ponerse negro.

Para empezar a pensar de forma más optimista hay que empezar por reconocer los pensamientos negativos a medida que surjan y preguntarse sobre lo que ocurre:

    – ¿La situación es realmente tan mala como yo creo?
    – ¿Hay otra manera de enfocar la situación?
    – ¿Qué puedo aprender de esta experiencia y qué aplicar en el futuro?

#4 – Encuentra tu propósito en la vida

Las personas que se esfuerzan por cumplir un objetivo o cumplir una misión son más felices que los que no tienen ninguna aspiración en la vida.

Tener un objetivo proporciona un sentido, un propósito; refuerza la autoestima y une a las personas. Lo que importa no es tanto la meta como el proceso, el trabajo que hay que hacer para conseguirlo.

Trata de compatibilizar tus actividades diarias con algo que tenga significado para ti a largo plazo y le de un propósito de su vida. Los estudios de investigación sugieren que es el cultivo de relaciones personales significativas lo que proporciona el sentido más fuerte a la vida.

Piensa en lo que te entusiasma y te llena de energía, reflexiona sobre el modo en que te gustaría que recordasen los demás y encontrarás algo por lo que realmente te merezca la pena vivir.

# 5 – Vive el momento

Busca oportunidades para saborear los pequeños placeres de la vida cotidiana, centrándote en los aspectos positivos en ese momento, sin que las sombras del pasado o los malos pensamientos te estropeen el momento. Los segundos que le dediques a un abrazo o a disfrutar del juego de tus hijos o a admirar la belleza del campo no van empeorar las cosas. Sin embargo, sí que pueden ayudarte a cambiar de perspectiva, incluso a plantear alguna solución.

Tan sencilla es la verdadera felicidad, que la mayor parte de las gentes no reparan en ella. Es hija de lo más humilde, tranquilo y modesto que en el mundo existe.
Orison Swett Marden
 
Imagen – Peyri Herrera