Tres pasos para alcanzar el éxito

Este artículo ha sido verificado y aprobado por Gema Sánchez Cuevas el 16 junio, 2015
Eva Maria Rodríguez · 14 julio, 2014


No todas las personas definen el éxito de la misma manera. Para algunos, el éxito significa haber alcanzado la seguridad financiera o el grado máximo en su carrera. Otras personas juzgan su éxito por el impacto positivo que han causado en los demás. También hay personas de éxito que se consideran así porque han adquirido un nivel de experiencia que es reconocido y respetado por sus compañeros.


¿Qué tienen en común las personas exitosas?

A pesar de estas definiciones diferentes de lo que constituye el éxito, en general, las propias personas exitosas tienen características similares.

En primer lugar, las personas de éxito se sienten seguras de sí mismas y no se muestran arrogantes. Esto se debea que conocen sus propias fortalezas y debilidades, tienen establecidas sus propias metas y se mantienen fiel a los propios valores y capacidades.

En segundo lugar, las personas exitosas están dispuestas a crecer desafiando sus propios límites de conocimiento y experiencia.

La tercera características que tienen en común las personas exitosas es que están dispuestos a reflexionar y aprender de su experiencia.

Pasos para convertirse en una persona exitosa

Convertirse en una persona de éxito implica someterse a un proceso de auto-desarrollo a lo largo de la vida. Este proceso puede empezar en cualquier momento. Como suele decirse, más vale tarde que nunca.

Las personas con responsabilidades educativas, como padres, educadores y otros, deberían tenerlo también en cuenta para que los niños y jóvenes a su cargo puedan empezar a desarrollar estas capacidades cuanto antes.

#1 – Conocerse a uno mismo

Conocerse a uno mismo es básico para mejorar, y es fundamental para desarrollar la inteligencia emocional.

Para llegar a conocerse mejor se pueden utilizar algunas de las siguientes estrategias y procesos:

   – Pedir opinión a los demás sobre cómo nos ven para intentar comprender cómo nos perciben.

   – Reflexionar sobre el propio rendimiento

   – Conocer y explorar las propias fortalezas y debilidades con el fin de potenciar los puntos de fuertes y conocer las propias limitaciones.

  – Conocer nuestras auténticas pasiones para estar en sintonía con nuestras emociones.

#2 – Aprender de la propia experiencia

Las sociedades antiguas lo han sabido desde siempre: los más sabios eran los que habían tenido experiencias más ricas y habían aprendido de ellas.

Aprender de la propia experiencia es posible teniendo en cuenta los siguientes consejos:

   – El desarrollo personal ocurre en su propio contexto, laboral o personal. Leer, estudias, informarse… todo eso está muy bien para saber más, pero el desarrollo real solo ocurrirá cuando se tenga una oportunidad real de poner en práctica lo aprendido y de interactúe con la realidad.

   – El crecimiento real se produce cuando nos enfrentamos a un desafío que nos hace salir de nuestra zona de comfort y nos obliga a “estirar” nuestras capacidades en base a nuestras experiencias y conocimientos.

   – Es fundamental tener diversidad de experiencias y vivirlas en profundidad, mucho más allá de lo establecido formalmente en lo que se refiere a conocimientos o competencias asociadas a una carrera profesional o a una vida personal. Todas las experiencias aportan valores y conocimientos útiles en cualquier aspecto dela vida a todos los niveles.

   – Aplicar lo que se ha aprendido de las experiencias vividas es fundamental. De todo en la vida se pueden extraer lecciones extrapolables si se viven profundamente.

#3 – Aprender de los demás

Las experiencias de otras personas pueden ser muy útiles para uno mismo, y ayudan a ir más rápido y a superar o evitar problemas que otros ya han tenido. Sus conclusiones y consejos pueden aliviar y facilitar el camino al éxito si se saben escuchar, valorar y aplicar. Para ello es importante tener en cuenta lo siguiente:

   – Buscar diversidad en las perspectivas, buscando experiencias de otros que puedan ayudar a expandir las propias habilidades, fuera del ámbito de las personas que son iguales que nosotros, sino en otras que tienen una manera diferente de ver y vivir la vida.

   – Observar a los demás siendo conscientes de cómo interactúan con otros, evaluando lo que funciona y lo que no. Tanto de los que son eficaces como de lo que no lo son se pueden aprender importantes lecciones de vida.

   – Solicitar feedback y pedir apoyo es una buena estrategia para que otras personas puedan aconsejarnos y aprender de ellos. La retroalimentación ayuda a ajustar el comportamiento y a experimentar nuevas formas de actuar. Es importante pedir este consejo a personas que valoramos como personas de éxito si no queremos correr el riesgo de que nos aconsejen en función de sus frustraciones y limitaciones.

   – Crear y mantener una red de contacto con personas de éxito nos ayudará a estar conectados y bajo la influencia de personas que han alcanzado lo que nosotros queremos alcanzar.