Claves para saber si tu relación de pareja está a punto de romperse

Valeria Sabater · 28 agosto, 2014

Es posible que te haya ocurrido, algo en ti te dice que la relación no está funcionando. Dentro de tu ser tienes ese faro que intuye la tormenta y el desastre. Pero vuelves la mirada y te aferras a ese madero con el que sujetarte para sobrellevar las olas, diariamente. Porque no quieres perder lo que tienes, porque piensas, que si dejas ir esa relación… la soledad y el dolor acabará por hundirte.

Cuesta, sin duda. Pero hay que ser objetivos e intuir la realidad de las cosas para no sufrir más costes indeseados. Porque alargar una relación donde ya no existe el compromiso, es engañarnos a nosotros mismos. Te indicamos pues qué claves debes tener en cuenta.

1. METAS Y COMPROMISO DE FUTURO

Puede que hayáis llegado a un momento en que dejen de hacerse planes para el día de mañana. Es posible que seáis los dos o uno solo, ahí donde ya no existe esa ilusión por el día de mañana, por esos planes que nos llenan de ilusión y motivación: una casa que compartir, hijos que tener, viajes que iniciar…

Un proyecto de futuro es un pilar al compromiso. Vivir el día a día con amor es razonable, pero cuando dejamos de poner la mirada al día de mañana, es por algo. Si es por miedo, la inseguridad no es buena compañera de las relaciones. Si es por dudas es que no hay verdadero amor. Y si es por simple negativa, se trata de un indicador claro de que no existe voluntad por mantener dicha relación. Hay que tenerlo en cuenta.

2. ¿CÓMO ES VUESTRA COMUNICACIÓN?

En el pasado, cada vez que hablabais os mirabais a los ojos y todo era fácil. Existía la sinceridad y la complicidad, y sobre todo el respeto, las ansias por saber del otro, por entenderlo, comprenderlo… escucharlo.

Si ahora vuestra comunicación está llena de altibajos, ahí donde uno de los dos vuelve el rostro, donde no se desarrolla una escucha activa, donde hay malentendidos y disputas, el coste emocional empieza a hacernos daño. Si no es posible la comunicación, llegará el aislamiento y ante todo la frustración por no ser entendidos ni apoyados por la persona que queremos. Levantar la voz y encontrarte con un muro y no con una persona, es algo que nos desgasta y nos duele. Analiza entonces cómo es ahora la comunicación con tu pareja.

Es posible que sigas queriendo a esa persona, pero el amor no lo justifica todo. El amor es compromiso, empatía, respeto, cariño y ante todo…comunicación. La intimidad de las palabras compartidas entre dos personas que se escuchan.

3. ¿SIGUE EXISTIENDO LA COMPLICIDAD?

La complicidad se traduce en muchas dimensiones. La complicidad del día a día donde buscar la cercanía del otro, donde regalarse palabras amables, caricias y afectos. La complicidad es esa unión que no tienes con otras personas, y que por lo tanto define tu relación de pareja.

Es con él/ella con quien dispones de esa intimidad para compartir tus cosas, para notar como a veces no te hace falta poner una palabra en voz alta para ser entendido. Porque te conocen y saben qué te gusta, qué te duele y qué te hace soñar. La complicidad se inscribe en las grandes cosas y en las cosas pequeñas. Son actos cotidianos donde se redacta siempre la palabra confianza y admiración, respeto y voluntad.

Si estos aspectos se van desgastando poco a poco vas a notar sus vacíos. Y cuando intuimos los vacíos empieza la preocupación.  Hay gente que prefiere no verlos y seguir manteniendo una relación que hace aguas, y que, seguramente  le provocará gran sufrimiento si se niega a ver la realidad.

En ocasiones mantenemos relaciones sin futuro por egoísmo. Por temor a hacer daño al  otro. Por miedo a quedarnos solos. Pero es un gran auto-engaño que solo nos va a traer dolor y la sensación de estar perdiendo una parte importante de nuestra vida. En el momento en que hay dudas, ya hay distancias. En el instante en que intuimos la distancia y la pérdida de la complicidad… deberíamos reaccionar.

No es fácil, pero llegados esos momentos, deberíamos saber proteger nuestra salud emocional y, simplemente, si ya nada es posible… dejar ir.