Coger el toro por los cuernos: solucionar incertidumbres

Coger el toro por los cuernos: solucionar incertidumbres

Cristina Pérez 7 febrero, 2013 en Relaciones 3249 compartidos
Pareja besándose coger el toro por los cuernos

Hay una frase, coger el toro por los cuernos, que significa solucionar de un plumazo una incertidumbre. ¿Cuántas personas viven ilusionadas con algo y no saben si podrían conseguirlo? ¿Cuántos, por miedo a enfrentar situaciones, se quedan sin avanzar en la misma zona de siempre?

Por ejemplo, conozco a mucha gente que lleva años gustándole alguna persona, pero como no se atreven a decirle nada porque piensan que no les corresponderán, siguen contactando con la persona sufriendo en silencio.

Casos de estos he conocido muchísimos, y les he preguntado, ¿por qué os aferráis al dolor?, si una persona te gusta y no haces nada para saber si el gusto es mutuo, no sabrás nunca la respuesta, y no podrás cambiar de aires y buscar a otras personas que sí estén interesadas en ti.

Mujer con cárcel con pájaro en la barriga

El caso más extremo que conozco, es una chica que lleva 10 años ilusionada con un amigo, el cual no le corresponde de la manera que ella quiere, aunque amistosamente sí. Esta chica está perdiendo nuevas oportunidades, me dice a menudo “no me gusta nadie más” y yo le digo ”pero, ¿cómo vas a tener ojos para alguien más si sigues siendo amiga de quien más te gusta?”.

Cómo coger el toro por los cuernos

Para abrir nuevas puertas es necesario cerrar otras. Por ello, coger el toro por los cuernos es un acto de valentía que tiene su recompensa, porque no pierdes mucho tiempo con cosas que no tienen futuro. Puede ser doloroso, ya que no es plato de buen gusto para nadie arriesgar y luego perder, pero es la única manera de avanzar.

Si no se busca lo que se quiere, si no se corre el riesgo de recibir “noes”, tampoco llegarán los “síes”. Refuerza tu autoestima y atrévete a enfrentar las situaciones, a coger el toro por los cuernos. Un rechazo no es más que un desacuerdo, no todos somos iguales, a unos nos gusta una cosa y a otros otra.

La metáfora del baloncesto

Le tememos tanto al rechazo que no somos capaces de tomar la iniciativa. Cuando seas capaz de asumir los rechazos como algo normal de la vida se te abrirán más puertas porque te atreverás a arriesgar más.

Para mí un rechazo es como tirar a una canasta y fallar el tiro. ¿Dejarías de jugar al baloncesto porque fallas al tirar? Supongo que no ¿verdad? Porque sabemos que en todo juego se acierta y se falla y cuanto más se practique a tirar, más se encestará.

En la vida pasa igual, cuando te enfrentas a diferentes situaciones, puedes obtener una victoria o un fracaso. Es normal, y no debería dañar nuestra seguridad que no podamos conseguir todo lo que queremos. Lo que está claro, es que cuanto más te atrevas a intentarlo, más posibilidades tendrás de conseguir cosas.

Mujer en un balcón con cuervos

Para mí es mucho peor no intentar cosas por miedo a fallar, que intentarlo y no conseguirlo. Uno de los mayores miedos de la gente, es declararse a alguien. Es un miedo que exageramos más de la cuenta, porque al fin y al cabo, no sucede nada, te pueden pasar dos cosas:

  • Que te correspondan y puedas ser feliz con esa persona que te gusta.
  • Que no te correspondan y, aunque sea doloroso en un principio, podrás pasar página y conocer a otras personas para empezar de nuevo. Si no te han correspondido, tu vida va a seguir igual, nada cambiará en el ambiente. Habrás ganado porque sabrás a qué atenerte y no estarás tiempo imaginando lo que podía haber sido.

El juego de las suposiciones

No hay juego más cruel que el de las suposiciones amorosas. Seguro que todos habéis conocido a alguien ilusionado porque ve señales de que le gusta a alguien. Suponer no es más que una imaginación que podría ser irreal, por ello, muchas personas creen que alguien les corresponde y luego cuando se lanzan a decirles algo se llevan un buen chasco al recibir una negativa.

Esto pasa porque cuando alguien nos gusta, tenemos tantas ganas de ser correspondidos, que cualquier cosa que haga, la vemos como una señal que podría indicar que también le gustamos. Inconscientemente estamos en una búsqueda de algún signo que nos afirme que somos correspondidos.

Cualquier canción que escuche la persona que te gusta te hará pensar que la letra tiene cosas que coinciden contigo. Una sonrisa hacia ti te hará sentir que tiene interés. Una determinada mirada te nublará para que pienses que definitivamente siente lo mismo, etc…

Por ello, no hay nada más fiable que decidirse a coger el toro por los cuernos porque así solucionarás las dudas y no perderás tiempo suponiendo cosas que podrían no ser ciertas.

Imágenes: Benjamin Lacombe

Cristina Pérez

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