¿Cómo actuar cuando un niño golpea a su hermano?

10 Junio, 2020
Este artículo ha sido escrito y verificado por la psicóloga Elena Sanz
La agresividad es, a veces, la única herramienta que encuentran los niños para manejar su frustración, su tristeza o su miedo. Comprenderlos será imprescindible para poder ayudarlos.

Para un padre siempre es duro observar cómo su hijo agrede a otras personas. Pero el impacto es mayor cuando esta agresividad se dirige hacia el miembro más vulnerable de la familia. Si un niño golpea a su hermano pequeño, los adultos han de actuar al respecto, indudablemente. Pero, antes de hacerlo, han de comprender qué se esconde tras este comportamiento.

Ante la confusión es posible que reaccionen de forma impulsiva. No obstante, los gritos, los castigos o los reproches no son la mejor estrategia de acercamiento. Es más, resulta imprescindible mantener la calma y actuar desde la empatía.

Padre enfadado con su hija

¿Por qué un niño golpea a su hermano?

Es común que los más pequeños recurran a veces a la agresión y esto no indica necesariamente un problema mayor. Los niños pueden pegar a otros infantes o a los adultos cuando se enfadan o se frustran.

Sin embargo, lo que más asusta a los progenitores es ver cómo su hijo golpea a su hermano pequeño sin motivo aparente. No encuentran en su rostro indicios de enojo e incluso puede que unos segundos antes estuvieran acariciando al bebé. Si esta actitud se repite, pueden llegar a pensar que su hijo carece de empatía, pero en realidad únicamente está pidiendo ayuda.

Hemos de saber que cuando un niño golpea a su hermano están confluyendo dos importantes factores. Por un lado, está experimentando sentimientos intensos y negativos ante la presencia del bebé. Y, por otro lado, carece de la madurez y los recursos personales para afrontar y gestionar esas emociones.

El resultado es que se encuentra desbordado por su propio estado emocional. No comprende qué le ocurre e incluso es probable que sienta culpa o vergüenza. En su interior se estará librando una batalla entre su inseguridad y el amor por su hermano, que sin duda está también presente.

¿Cómo actuar cuando un niño golpea a su hermano?

Nuestra reacción inicial puede ser gritar, zarandear o incluso propinar algún castigo físico al niño. Sin embargo, es sencillo comprender por qué no es apropiado reprobar la violencia a través de más violencia. El mensaje que le mandaríamos al niño sería incoherente y contradictorio.

Por otro lado, el castigo tampoco es una alternativa adecuada pues este genera resentimiento y deseos de venganza en el niño. Daña el vínculo entre padres e hijos y no ayuda al niño a sentirse comprendido ni a comprender por qué está mal su conducta. ¿Qué podemos hacer entonces?

Amor incondicional

Lo primordial es que el niño tenga claro que posee amor incondicional por parte de sus padres. Se ha de recordar que lo inadecuado son las acciones del niño, pero no él como persona. Por ello es importante evitar decirle que “es malo” y procurar recalcar solo lo negativo de esa conducta concreta. No le grites, castigues o humilles en público, mejor llévalo a un lugar apartado y habla con él a solas y con calma.

Identificar los sentimientos

Es necesario ayudar al niño a identificar sus emociones. Así, trata de fomentar la comunicación poniéndote a su altura, mirándole a los ojos y preguntándole qué siente. Intenta que se sienta libre para compartir contigo sus sentimientos.

Si no habla, podéis leer juntos libros que hablen sobre la llegada de un nuevo hermano, esto facilitará el abordaje del asunto. También puedes tomar la iniciativa mostrándole ejemplos de lo que puede estar sintiendo: “seguro que para ti no ha sido fácil la llegada del bebé”, “me pregunto si sientes que papá y mamá ya no te prestan tanta atención”.

Ante todo, valida sus sentimientos. Aligera su carga por sentir celos, envidia, temor o resentimiento. Explícale que es normal y que estás ahí para ayudarle a sentirse mejor.

madre-comunicacion-hija

Fomentar la conexión

Por último, puede resultar muy beneficioso prestar una especial atención al niño en este momento vulnerable. Así, trata de pasar al menos media hora cada día con él, dedicándole toda tu atención. Muéstrale que disfrutas de esos momentos y de su compañía.

Pero, por otro lado, es necesario también fomentar la conexión y el vínculo fraternal. Así, refuerza cada acercamiento positivo que el niño tenga hacia su hermano e implícale en las actividades relacionadas con él.

En definitiva, se trata de que el pequeño perciba a su hermano como un aliado y no un contrincante. Una vez que sus emociones hayan sido identificadas, expresadas y validadas, se resolverán.

  • Train, A. (2001). Agresividad en niños y niñas: ayudas, tratamiento, apoyos en la familia y en la escuela (Vol. 158). Narcea Ediciones.
  • Elias, M. J., Tobias, S. E., & Friedlander, B. S. (2011). Emotionally intelligent parenting: How to raise a self-disciplined, responsible, socially skilled child. Harmony.