Cómo ayudar a un familiar o amigo con depresión

Este artículo ha sido verificado y aprobado por Sergio De Dios González el 8 mayo, 2018
Gema Sánchez Cuevas · 13 abril, 2013

Quizás algunos de nosotros tengamos un familiar o un amigo con depresión y, aunque sea especialmente doloroso para la persona que lo sufre, también resulta ser una situación difícil para el resto.

Es algo que a veces resulta difícil de entender, generando mucha incertidumbre para las personas del entorno que no la padecen y porque resulta difícil saber qué hacer o cómo actuar.

¿Qué podemos hacer ante un familiar o amigo con depresión?

Las personas que se encuentran próximas a aquellas que padecen depresión tienen un papel esencial en el apoyo que le pueden ofrecer y dar. Por lo tanto, podemos proporcionales:

Entendimiento sobre cómo es su enfermedad y cuáles son sus síntomas

La depresión es una enfermedad como cualquier otra, dependiendo su aparición de diversos factores y no de la persona que la padece, como afirman muchas creencias populares incorrectas. Requiere, por lo tanto, de un diagnóstico y de un tratamiento específico.

Los profesionales sanitarios son solo los que diagnostican con precisión si una persona padece depresión, en base a unos criterios bien definidos. Aunque podemos leer libros e información segura, y consultar a los diferentes profesionales para mejorar nuestro entendimiento sobre la depresión y así ayudar a nuestros seres queridos.

Ayuda para seguir con el tratamiento adecuado

Amiga consolando a otra
Existen multitud de tratamientos para tratar la depresión. Peros a pesar de ello, hay muchas personas que no buscan ayuda. Por ello, hay que buscar tratamiento para la depresión porque:

  • Es tratable.
  • El tratamiento reduce con el paso del tiempo el dolor y el sufrimiento.
  • Cuanto más se prolongue en el tiempo la enfermedad, habrá más complicaciones a la hora de tratar.
  • Puede prevenir algunas consecuencias graves de la depresión, como el intento de suicidio.

Nosotros, como familiar o amigo, podemos ayudarle con el seguimiento del tratamiento, además de intentar que nuestro ser querido lleve un estilo de vida saludable (buena alimentación, ejercicio regular, etc.).

Apoyo, sin llegar a agobiar ni a sobreproteger

El apoyo, para que sea eficaz, debe ofrecerse con cierta distancia, sin agobiar a la persona, dándole afecto y mostrando comprensión y paciencia. Resulta inútil cargar a ese familiar o amigo con depresión de buenos consejos u órdenes, pues estos tan solo aumentaran sus sentimientos de culpa e impotencia.

La depresión es una enfermedad, de nada vale decirle “si yo fuera tú…”, o “te entiendo perfectamente, sé cómo te sientes”. Por tanto, hay que recordarlo, o ¿le pedirías a alguien que tuviese gripe que dejara de tener fiebre?

Para tranquilizar a la persona con depresión podemos decirle que entendemos sus dificultades, que para nada está loco y que es una enfermedad que afecta a un gran número de personas.

La persona que padece depresión suele ser muy sensible a los ofrecimientos de ayuda, por tanto, no tenemos que resultar ser ni demasiado maternales ni demasiado pasotas. Ya que la persona si se siente infrautilizada, al realizar este tipo de conductas reforzará su sentimiento de inutilidad con expresiones como “no sirvo para nada”.

Es conveniente saber que las personas deprimidas se cansan rápido porque luchan de manera continua contra su fatiga y pensamientos negativos, por ello no hay que exigirles demasiados esfuerzos ni hacer cosas en contra de su voluntad. Pero sí podemos motivarles con cariño y comprensión. Por ello, cuando se esfuercen es bueno que se lo reconozcamos.

Por último, es importante mantener una actitud abierta, y no desacreditar los sentimientos y emociones que nuestro amigo o familiar muestren, señalando la realidad y ofreciéndole esperanza ante la situación.

Autocuidado para dar apoyo a la persona que padece depresión

Mujer mirando el atardecer pensando en ayudar a un amigo con depresión
La depresión puede resultar ser un largo proceso en el que compartiremos el sufrimiento de nuestro ser querido, y encontraremos la fuerza para ofrecerle todo nuestro apoyo y cariño. Por lo tanto, es esencial evitar el desgaste y el desaliento.

La predominancia de pensamientos negativos en la depresión, tanto de uno mismo, como de los demás y del mundo, puede generar en las personas que se encuentran alrededor sentimientos de irritabilidad y a veces, rechazo. A continuación, ofrecemos una serie de consejos para este tipo de situaciones:

  • No te sientas culpable por tener un familiar o amigo con depresión. No hay culpables, sino que esta enfermedad puede estar originada por la convergencia de múltiples factores (biológicos, psicológicos, etc.)
  • Cuando te sientas impotente, o desbordado, puedes recurrir también a profesionales que pueden ayudarte, y guiar en el desarrollo de todo el proceso de la enfermedad.
  • Si tiendes al aislamiento, es conveniente que recuerdes, que no es bueno permanecer encerrado en una burbuja todo el tiempo.  Adaptase a la situación, sin aparcar todos los proyectos.

Recuerda que para cuidar a otra persona, debemos estar saludables, por lo tanto, no olvides cuidarte a ti mismo.