¿Cómo controlar los pensamientos hipocondríacos?

18 Septiembre, 2020
Este artículo ha sido escrito y verificado por la psicóloga Valeria Sabater
Temor constante y obsesivo a contraer virus o enfermedades graves como el cáncer... ¿de qué manera podemos controlar el pensamiento hipocondríaco? Existen estrategias básicas que todos podemos poner en práctica. Las analizamos.

¿Es posible controlar los pensamientos hipocondríacos? ¿De qué manera puedo reducir esa obsesión continuada por estar pendiente de las sensaciones de mi cuerpo? Un dolor de garganta que puede ser síntoma de una infección más seria, ese dolor en el abdomen que podría convertirse en algo que me obligue a pasar por quirófano… Son muchas las personas que desearían poner calma en sus mentes ante estos estados.

El actual Manual Diagnóstico y Estadístico de los Trastornos Mentales (DSM V) eliminó en el 2013 el término hipocondría como trastorno, para reemplazarlo por dos nuevos: trastorno de síntomas somáticos y trastorno de ansiedad por enfermedad. Ahora bien, en nuestro día a día, se sigue definiendo como hipocondríaco a quien está convencido de que tiene una enfermedad grave no diagnosticada, a pesar de las reiteradas garantías médicas de que no es así.

Es importante incidir en este hecho: el impacto en la calidad de vida de quien padece este trastorno de ansiedad puede ser serio. Así, y en el peor de los casos, una parte de estos pacientes puede derivar en las profundidades de una depresión. Lo hacen al quedar atenazados por miedos irracionales difíciles de manejar, ocasionados por el autodiagnóstico y la angustia a lo desconocido.

Miedo a sufrir cáncer, miedo a contraer un virus, pánico a contraer esa enfermedad que sufrió en su día un familiar… El universo personal en el que uno queda atrapado con esta condición clínica puede ser muy angustiante. Disponer de estrategias para manejar este tipo de pensamientos puede sernos de gran ayuda.

Mente con un hilo enredado representando cómo controlar los pensamientos hipocondríacos

¿Cómo controlar los pensamientos hipocondríacos? Claves y estrategias

Cuando una persona acude a terapia y expone sus fobias, habla de su angustia por los gérmenes, por su miedo a salir de casa y contraer un virus o sufrir determinadas enfermedades incurables, suceden varias cosas.

La primera, es que son plenamente conscientes de que muchas de esas ideas son irracionales, pero aún así no pueden controlarlas. No pueden ejercer un control lógico sobre sus propios miedos.

Asimismo, aparece otra dimensión y es la vergüenza, además de una sensación de contradicción y rabia por no entender por qué hacen lo que hacen y sienten lo que sienten.

La ansiedad por enfermedad o el trastorno de síntomas somáticos genera un gran desgaste a todos los niveles. Experimentan malestar con ellos mismos, sufren problemas en sus relaciones sociales porque se sienten desentendidos y perciben a menudo que el sistema sanitario no les atiende como deberían. Todo ello despierta el desconsuelo y con ello se retroalimenta aún más la ansiedad de base.

Así, a la hora de entender cómo controlar los pensamientos hipocondríacos debemos entender un aspecto. Estudios como los llevados a cabo en la Universidad de Valencia por Gemma García y Amparo Benlloch inciden en la importancia de centrarnos en las ideas intrusivas y las creencias disfuncionales para tratar este trastorno.

Veamos por tanto algunas claves.

Comprende qué es la hipocondría: lo que sufres es ansiedad

La hipocondría no es una enfermedad, lo que hay detrás no es solo miedo a contraer determinadas enfermedades. Si queremos controlar los pensamientos hipocondríacos es necesario saber qué motiva esa condición. Por tanto, debemos tener en cuenta que lo que se sufre, en realidad, es un trastorno de ansiedad.

Delimita, entiende, racionaliza y recuerda que tu angustia es resultado de tus emociones y de una mente que anticipa cosas que no son verdad.

No son enfermedades: son sensaciones corporales resultado del estrés y la ansiedad

Es cierto que tu cuerpo experimenta un sinfín de sensaciones. Es verdad que padeces cefaleas, dolores de garganta, presión en el pecho… No te agobies, la ansiedad y el estrés presentan una sintomatología tan amplia como delimitante en ocasiones. Cada vez que sientas una nueva sensación o molestia no busques en Internet la posible causa.

Recuérdate a ti mismo cuál es la auténtica causa: tus pensamientos, tu ansiedad. No temas por tanto lo que siente tu cuerpo... Aprende a aceptarlos sin obsesionarte en ellos y descubrirás cómo se reduce el sufrimiento.

Lo que hay detrás de un pensamiento es una emoción: entiéndela y cálmala

“Me cuesta tragar, creo que tengo la garganta hinchada. ¿Tendré una infección? ¿Será cáncer?”. Para controlar pensamientos hipocondríacos es esencial que entiendas un aspecto. Detrás de esas creencias sobre lo que ocurre hay una serie de emociones que orquestan en que se tenga un tipo de pensamientos y no otros.

Miedo, inseguridad, angustia, tristeza, frustración… Muchas de esas realidades emocionales se adhieren a la mente alterando lo que pensamos. De este modo, cada vez que nos venga un pensamiento sobre lo que podemos estar sufriendo, lo mejor es detenernos. Después, intentaremos clarificar qué emoción habita en nuestro interior, le pondremos nombre y trabajaremos en ella.

¿Por qué siento esta inseguridad? ¿Qué puedo hacer para reducir su presencia?

Acepta el miedo pero no lo alimentes, no lo hagas más grande

¿Tienes miedo a contagiarte? ¿Temes desarrollar un cáncer? ¿Te produce angustia padecer una enfermedad crónica? Todo ello son miedos normales y comprensibles. Todos los tenemos. El miedo es una emoción normal que tiene una finalidad concreta: si algo te asusta, actúa, pero hazlo de manera racional: cuidándote, llevando una vida sana.

Ahora bien, lo último que debemos hacer es alimentarlo, hacerle un caso excesivo, dejar que esté presente en la cabeza. Añadir ideas atemorizantes no hará más que elevar la ansiedad y el miedo a enfermar.

Hombre pensando en cómo controlar los pensamientos hipocondríacos

Prémiate tras controlar pensamientos hipocondríacos

Te levantas por la mañana y te sientes mareado. ¿Estaré enfermo?  ¿A qué puede deberse este malestar?... Lo siguiente que hacemos es hacer una búsqueda en Internet. Bien, para controlar los pensamientos hipocondríacos debemos aplicar pequeñas estrategias cotidianas.

Por ejemplo, si me siento mareado puedo sentarme, esperar a que me pase y recordarme (de manera racional) que esto es síntoma de mi ansiedad. Voy a hacer algo que me permita sentirme mejor: dar un paseo, darme un baño, relajarme con un libro… Con ello, evito alimentar el miedo acudiendo a Internet. Eso por sí mismo, es algo muy bueno, un gran paso y, por tanto, debo recompensarme porque avanzo bien.

Para concluir, cabe señalar solo que, en ocasiones, aún poniendo en práctica estas estrategias no logramos resultados. A nuestro alcance tenemos la ayuda de los profesionales y las técnicas de reestructuración cognitiva tan adecuadas para lograr mejorías. Tengámoslo en cuenta.

  • Arnáez, S., García-Soriano, G., López-Santiago, J., & Belloch, A. (2019). Dysfunctional beliefs as mediators between illness-related intrusive thoughts and health anxiety symptoms. Behavioural and Cognitive Psychotherapy. https://doi.org/10.1017/S1352465819000535