Cómo dejar de compararte con los demás

Compararte con los demás, además de no ser justo, no te hace bien. A continuación, te ayudamos a romper con esta tendencia.
Cómo dejar de compararte con los demás
Maria Alejandra Morgado Cusati

Escrito y verificado por la filósofa y psicóloga Maria Alejandra Morgado Cusati.

Última actualización: 01 agosto, 2022

Compararte con los demás no es un comportamiento necesariamente malo. Incluso, es considerado un proceso esencial e inevitable en el día a día. El problema ocurre cuando este se vuelve recurrente y se convierte en un determinante de la valía personal.

Por ejemplo, si para sentirte mejor contigo mismo necesitas evaluarte en relación con los demás y contrastas tus logros y fracasos con los de otras personas, es posible que tu valor esté fijado por las comparaciones que haces. Esto, además de hacerte daño, no es justo para ti, ya que tu estado de ánimo dependerá en buena parte de ello.

En este artículo, te daremos algunas razones de peso para dejar de compararte con los demás y además te diremos cómo hacerlo.

Mujer con envidia

¿Por qué te comparas con otros?

La teoría de la comparación social, propuesta por el psicólogo Leon Festinger en 1954, sostiene que las personas tienen un impulso innato para evaluarse a sí mismas, a menudo en comparación con los demás. Festinger creía que los individuos se comparan como una forma de establecer un punto de referencia mediante el cual pueden hacer evaluaciones precisas de ellos mismos.

El proceso de comparación social implica que conocerse a sí mismo a través de la evaluación de las propias actitudes, habilidades y rasgos. En la mayoría de los casos, este proceso comparativo se desarrolla con aquellos del mismo grupo o con personas similares. Hay dos tipos de comparación social: comparación social ascendente y comparación social descendente.

Comparación social ascendente

Esto ocurre cuando te comparamos con aquellos que crees que son mejores que tú. Estas comparaciones ascendentes a menudo se enfocan en el deseo de mejorar tu estado actual o nivel de habilidad. Podríamos compararte con alguien mejor y buscar formas de lograr resultados similares.

Comparación social descendente

Es cuando te comparas con otros que están peor que tú. Tales comparaciones a la baja a menudo se centran en hacerte sentir mejor acerca de tus habilidades o rasgos. Puede que no seas bueno en algo, pero al menos estás mejor que otros.

Razones para dejar de compararte con los demás

Algunas de las consecuencias negativas derivadas del hábito de compararte con los demás son las siguientes:

  • Pierdes el tiempo: cuando te comparas constantemente con los demás te enfocas en lo que no tienes, en lugar de lo que sí tienes y puedes fortalecer. Adoptas una mirada desde la carencia. Además, la comparación coloca tu atención en otra persona que no tiene nada que ver contigo, su biografía personal es totalmente diferente, por lo que no tiene mucho sentido hacerlo. Ten presente que la única forma de mejorar es enfocándote en ti mismo.
  • Debilita tu autoestima: la comparación te lleva a pensar que tu vida o tu situación es menos favorable que la de los demás a nivel general. También puede llevarte a subestimar tus logros, tus fortalezas, tus cualidades, etc. A la larga, esto socavará tu seguridad y tu dignidad, provocando un rechazo hacia ti mismo.
  • Disminuye tu estado de ánimo: las comparaciones, cuando son ascendentes, suelen afectar el modo en que te sientes de forma negativa, ya que centran tu atención en aquello que no tienes o las equivocaciones que has cometido.
  • Impide que establezcas relaciones sanas: si estás comparándote con los demás constantemente y tratas de ser mejor que ellos, será difícil que establezcas relaciones duraderas y de calidad. La comparación suele despertar sentimientos de envidia y competencia hacia las personas que comparten un vínculo.

Consejos para dejar de compararte con los demás

No será sencillo romper con este hábito, más que nada porque lo tendrás muy automatizado. No obstante, con práctica y poco a poco, es posible. Estos consejos pueden ayudarte.

1. Acepta que te comparas con los demás

Si no eres capaz de reconocer que vives comparándote con los demás, difícilmente podrás solucionarlo. Por lo tanto, el primer paso es aceptar esta realidad. Suena sencillo, pero no lo es. Por ello, es esencial que estés alerta para tomar cartas en el asunto.

Para reconocerlo, identifica tus insatisfacciones, el anhelo de convertirse o ser igual a otra persona. Observa cómo tu comportamiento con otra persona y reflexiona si sientes envidia por ella. ¿Deseas tener lo que ella tiene? ¿Sientes que es mejor que tú? Ten en cuenta siempre en qué contexto surge la comparación, con qué sujetos y qué emociones te genera. Si quieres, anota tus observaciones en un diario, así pueden analizar mejor tus patrones.

2. Ten en cuenta el daño que te haces

Reflexiona sobre los efectos que las comparaciones con los demás tienen en ti. ¿Cómo te hacen sentir? ¿Qué te llevan a hacer? Ese malestar te lo estás causando tu mismo innecesariamente, mientras la otra persona ignora lo que estás haciendo.

Cuando no dejas de compararte con otras personas, las fuerzas y el ánimo se van apagando, mientras que la insatisfacción con la vida va incrementando. Comparar absorbe mucha energía y hace que te olvides de todo aquello bueno que tienes y eres.

3. Reduce tu tiempo en las redes sociales

Quizás te parezca extraño este consejo, pero en la actualidad las redes sociales tienen un gran peso en el día a día. La mayoría de personas solo muestran los aspectos positivos de su vida, lo que da la impresión de que no tienen problemas ni dificultades. Por lo tanto, es fácil caer en la falsa creencia de que no estás a la altura o que no eres lo suficientemente bueno como ellos.

Casi nadie muestra defectos, debilidades o problemas en las redes sociales, por lo que las comparaciones en este ámbito se forman a través de una ilusión. Es por ello que te recomendamos limitar tu tiempo en estas plataformas para dejar de compararte con los demás.

4. Enfócate en aprender, más que en competir

Nadie es perfecto. Sentirse mal al compararse con los demás es señal de que no se tiene la suficiente humildad para aceptar que es posible aprender de alguien más. Por lo tanto, si vas a compararte, que sea desde una actitud de aprendizaje e inspiración. Así, la comparación, en vez de producirte malestar, será gratificante y enriquecedora.

Si tienes una actitud de aprendizaje y desarrollo, puedes sacarle mucho provecho a la comparación. Si experimentas malestar al compararte, es probable que te estés enfocando en competir. La clave es aprender y crecer, no buscar imponerse sobre los demás o desear ser más que otro.

5. Haz las paces con la imperfección

Repetimos: nadie es perfecto, nunca lo seremos, ya que siempre habrá algo que aprender o mejorar. Para tener una vida más plena hay que ser capaz de desarrollar una buena actitud ante las equivocaciones y derrotas, solo así podrás sacar lo mejor de ellas y aprender.

Al compararte con los demás te alejas de la posibilidad de seguir aprendiendo, además de mantenerte en la falsa ilusión de que necesitas que el otro sea inferior para sentirnos bien contigo mismo, lo cual te aleja cada vez más de lo que realmente eres y quieres.

Mujer triste

6. Plantéate hacia dónde quieres ir

Uno de los aspectos más importantes es tener claro qué pretendes conseguir, es decir, cuáles son tus objetivos y metas en relación con tus valores. Y luego pensar sobre qué forma puedes lograrlo. Por ejemplo: ¿qué vas a hacer para expresarte mejor o para ser más organizado?, ¿cuáles son los pasos a seguir para encaminar tu proyecto?,

Se trata de poner el foco en ti, en lugar de los demás; de ocupar tu tiempo en qué puedes hacer para que tus objetivos se cumplan e incluso en revisar alguna de ellos para ver si están ajustados o hay que variar. Para volver a enfocarte en ti cada vez que te compares, pregúntate lo siguiente:

  1. ¿Qué es exactamente lo que veo en el otro que me gustaría tener a mí?
  2. ¿Eso que envidio a mí me resultaría realmente satisfactorio?
  3. ¿Él es mejor que yo por tener eso?
  4. ¿Si tuviera eso me valoraría más o debo empezar a valorar primero lo que ya sí tengo?
  5. ¿Me valoro a través del otro?
  6. ¿De qué otras formas y qué otras cosas podría empezar a valorarme?
  7. ¿Qué aspectos de mi mismo valoro y me hacen sentirse orgulloso?

Para concluir, dejar de compararte con los demás no es algo fácil, pero merece la pena. Te ayuda a dejar de mirar desde la carencia para tener una mejor relación contigo mismo, esa en la que eres tu amigo, en lugar de tu principal enemigo. Si sientes que esta situación te sobrepasa, no dudes en buscar ayuda psicológica. Un especialista en salud mental te ofrecerá las herramientas adecuadas para que dejes de compararte con los demás.

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