Valores y personalidad: eres aquello que defiendes

Aquello que defiendes, que te inspira y te guía en la vida también define tu personalidad. Atender tus valores es un principio de bienestar psicológico porque con ellos orientas tus emociones, pensamientos y conducta hacia aquello que te importa.
Valores y personalidad: eres aquello que defiendes
Valeria Sabater

Escrito y verificado por la psicóloga Valeria Sabater el 30 abril, 2021.

Última actualización: 30 abril, 2021

Valores y personalidad van de la mano. Las personas somos aquello que defendemos, aquello en lo que creemos y que guía además nuestro comportamiento sabiendo qué es lo correcto. El hecho de que estas dos dimensiones estén en sintonía tiene un gran impacto en el bienestar psicológico y esto es algo que deberíamos promover, atender y cuidar.

Decimos esto último por algo muy revelador. Hay quien aún no tiene claro cuál es su escala de valores. Esos principios que uno asume como propios para guiar su desarrollo, su forma de relacionarse o de entender su realidad son hechos que no todos clarifican.

Frases como «yo no sé qué me define, no sé lo que me gusta, no sé en qué creo» evidencian una falta de rumbo existencial muy problemática.

Por ello, en el contexto de la terapia psicológica es decisivo, en buena parte de los casos, ayudar a las personas a determinar cuáles son sus valores para promover el cambio. En el momento en que uno se aferra a estas dimensiones, la personalidad se fortalece y se manejan mejor estados como la ansiedad, el estrés, la inseguridad e incluso la depresión.

Chico joven sonriendo representando los valores y personalidad

Valores y personalidad: dimensiones que orientan tu conducta

Tener unos mismos valores es lo que hace que una relación de amistad, y sin duda de pareja, se sostenga. Esto es algo que todos sabemos. Por término medio, el ser humano se involucra con firmeza y con pasión con su escala de valores, es lo que le guía, lo que orienta sus decisiones e incluso el modo que tiene de interaccionar con los demás.

Honestidad, justicia, naturaleza, empatía, franqueza, compasión, altruismo, independencia… Cada cual tiene los suyos y es común además añadir otros nuevos a medida que maduramos. Sabiendo esto, es evidente que afirmemos que los valores definen también nuestra identidad. Sin embargo, y por curioso que parezca, hasta no hace mucho la psicología veía valores y personalidad como dos entidades diferenciadas.

Si la personalidad representan el conjunto de nuestros rasgos, cualidades y patrones de pensamiento y sentimientos, los valores definen básicamente lo que creemos que es correcto. Es más, una razón para defender esa separación se justificaba en el hecho de que mientras los valores pueden variar con el tiempo, la personalidad en cambio es un constructo mucho más estable.

Siempre han existido ciertas dudas a la hora de dar por cierto que nuestra escala de valores traza también el tipo de persona que somos, así como nuestra identidad. Aunque a día de hoy, esta idea está cambiando.

El modelo de los 5 grandes

En el 2015, los psicólogos sociales Parks-Leduc, Feldman y Bardi realizaron un estudio para averiguar la relación entre valores y personalidad. Para ello, revisaron las perspectivas existentes y analizaron unos 60 trabajos previos que tenían el mismo propósito.

Descubrieron que si se partía del modelo de los 5 grandes o Big five (la clásica taxonomía de los rasgos de personalidad) existía una llamativa correlación de valores asociados a cada factor:

  • Extraversión: poder, logros, el hedonismo, prosperidad, abundancia, estimulación.
  • Empatía: benevolencia, libertad, integridad, franqueza, amigos, familia, justicia.
  • Apertura a la experiencia: popularidad, liderazgo, amistad, ambición.
  • Escrupulosidad: seguridad, conformidad, alerta, autocontrol, bienestar, congruencia…

Curiosamente, y según este trabajo, solo las personas con el rasgo de neuroticismo (tendencia al malestar psicológico, a la rumia mental, a la ansiedad o las respuestas de afrontamiento desadaptativas) no evidencian unos valores claros. Es decir el neuroticismo sería un indicador para no tener claros esos  principios de actuación en la vida.

Valores y personalidad: el impulso que guía tu conducta

Altruismo, amistad, sinceridad, libertad… Nada es tan enriquecedor como saber qué nos es valioso y significativo para actuar en sintonía con esos principios. Si yo creo, por ejemplo, en la justicia, reaccionaré ante todo aquello que considere poco ético. Si valoro a la familia, no dejaré de lado a los míos.

Valores y personalidad van de la mano porque los primeros actúan como componentes motivacionales para impulsar la conducta. Esto mismo es lo que nos explican en estudios, como los realizados en la Universidad de Ulm (Alemania). Aquello en lo que creemos y defendemos orienta el comportamiento.

Mujer disfrutando el atardecer

Clarificar valores para alcanzar el bienestar psicológico

Clarifica, identifica y reflexiona en los valores que te definen como persona. Hacerlo revertirá en tu bienestar psicológico, porque son ellos los que te encaminan en el viaje de la vida. Aún más, gracias a estas dimensiones tomarás decisiones más consecuentes para que deseos y acciones estén siempre en sintonía.

Eres lo que piensas, aquello en lo que crees y eso que da sentido a tu existencia. Milton Rokeach fue un psicólogo social polaco-estadounidense que orientó buena parte de su trabajo al estudio de los valores y personalidad. Algo que nos dijo es que siempre llega un momento en que debemos valorar si esos valores que nos ha inculcado nuestra familia son los que nos definen verdaderamente.

Es prioritario realizar ese viaje de clarificación interna para decidir quiénes somos y qué integramos o no de nuestra educación recibida. Todo ello también nos permite edificar nuestra personalidad con mayor solvencia para invertir en bienestar psicológico. Tengámoslo presente.

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