El modelo de los cinco grandes de la personalidad - La Mente es Maravillosa

El modelo de los cinco grandes de la personalidad

Alejandro Sanfeliciano 25 mayo, 2018 en Teorías 0 compartidos

El modelo de los cinco grandes o modelo OCEAN es una de las formas más famosas de estructurar la personalidad. Se utiliza para la realización de multitud de estudios. Ahora bien, ¿en qué consiste exactamente el modelo de los cinco grandes de la personalidad?

Este modelo se basa en que la personalidad se puede dividir en 5 rasgos independientes entre sí. Estos rasgos son: extraversión, neuroticismo, empatía, apertura y escrupulosidad. Conocerlos los valores que tienen un individuo en cada uno de ellos permite conocer su personalidad.

Para lograr una mayor comprensión del modelo de los cinco grandes es importante tener en cuenta dos aspectos. El primero de ellos es saber a qué se refieren y cómo se describen cada uno de los rasgos y el segundo, conocer las críticas que se han realizado del mismo. Profundicemos.

Rasgos del modelo de los cinco grandes

Extraversión

A través de este rasgo se evalúa la disposición del individuo frente a las interacciones personales; es decir, el nivel de actividad y la estimulación que tiene la persona a la hora de relacionarse con los demás. También está íntimamente relacionado con el grado de placer o disfrute que se adquiere a través de las relaciones sociales.

Altas puntuaciones nos indican que nos encontramos frente a individuos sociables, habladores, orientado a las personas, optimistas, amantes de la diversión o afectuosos. Por otro lado, bajas puntuaciones nos señalaría individuos reservados, sobrios, no eufóricos, callados o retraídos.

Amigos sentados en el cesped hablando

Neuroticismo

Con el neuroticismo, lo que buscamos evaluar es el ajuste emocional vs. la inestabilidad emocional. Este rasgo identifica a individuos con tendencia al malestar psicológico, ideas irreales, excesiva rumiación o ansia y respuestas de afrontamiento desadaptativas.

Una puntuación elevada en neuroticismo sería indicador de personas preocupadas, nerviosas, emocionales, inseguras o hipocondríacas. Por el contrario, aquellos individuos con una baja puntuación se caracterizarían por ser relajados, no emocionales, seguros, resilientes, autosatisfechos o con alta autoestima.

Empatía

Este rasgo es útil para conocer la calidad de la orientación interpersonal. La empatía se presenta  a lo largo de un continuo, que va desde la compasión hasta el antagonismo en los pensamientos, los sentimientos y las conductas. Es decir, tiene que ver con hasta qué punto el individuo es capaz o no de ponerse en el lugar de otro y actuar acorde a sus emociones y preocupaciones.

Si un individuo puntúa alto en empatía, será compasivo, afable, confiado, atento, no rencoroso, crédulo o franco. En cambio, una puntuacion baja nos muestra una personas cínica, ruda, suspicaz, competitiva, vengativa, despiadada, irritable o manipuladora.

Apertura a la experiencia

Esta rasgo evalúa hasta qué punto un individuo realiza una búsqueda activa de nuevas experiencias y disfruta con las actividades poco rutinarias. Básicamente, se encarga de medir la tolerancia y la exploración de situaciones no familiares.

Una puntuación elevada en este rasgo nos muestran personas curiosas, con amplios intereses, creativas, originales, imaginativas o no tradicionales. En contraposición, si la puntuación es baja, estaremos ante personas convencionales, pragmáticas, realistas o con pocos intereses.

Escrupulosidad o minuciosidad

Se encarga de evaluar el grado de organización, persistencia y motivación para la conducta dirigida a metas. Diferencia a los personas entre aquellas que se dedican a que el resultado de su trabajo sea óptimo y perfecto y aquellas que no se preocupan por los resultados de su desempeño.

Si se puntúa alto en escrupulosidad estaremos ante individuos organizados, formales, trabajadores, puntuales, ordenados, ambiciosos o perseverantes. Y aquellos que tengan puntuaciones bajas se caracterizarán por ser personas sin objetivos, informales, perezosos, descuidados, indisciplinados y con poca voluntad.

Mujer trabajando en el ordenador

Crítica al modelo de los cinco grandes

A pesar de que el modelo de los cinco grandes es ampliamente utilizado en psicología, hay que ser precavido con él. La personalidad es un constructo difícil de medir e implica una serie de dificultades metodológicas. Por ello, el modelo de los cinco grandes puede pecar de unos cuantos fallos.

El primero de ellos, es que para medir los diferentes rasgos de la personalidad se suele recurrir al autoinforme. El autoinforme es un tipo de test en el que el sujeto da las respuestas de manera explícita. Esto desencadena que sea fácil mentir y responder acorde a la deseabilidad social.

Otro posible error, es la existencia de sesgos al ser el sujeto el que se juzga a sí mismo. Desde los estudios de psicología social sabemos que existen multitud de sesgos que hacen que nos valoremos de forma más positiva que los demás. En el modelo de los cinco grandes, al medirse mediante un autoinforme, las respuestas suelen tener muy poca objetividad.

Y posiblemente, el mayor fallo que puede tener este modelo es que está basado en el estudio de la personalidad como rasgo. Se trata de un enfoque muy internalista, y se olvida de la posible interacción del individuo con el ambiente. Esto crea un modelo rígido, según el cual la personalidad se mantiene estable en todas las situaciones. Sin embargo, los estudios apuntan a que la personalidad es algo inestable y se crea a través de una fuerte interacción entre el individuo y su contexto.

Sin embargo, y a pesar de sus errores, este modelo puede tener cierta utilidad en contextos estables y teniendo en cuenta sus limitaciones. Incluso, puede llegar a tener otras utilidades como medir el autoconcepto de una persona. Después de todo, es un modelo muy interesante con unos datos estadísticos que avalan su fiabilidad, siempre que sea utilizado con cierto cuidado.

Alejandro Sanfeliciano

Psicólogo educativo graduado por la Universidad Nacional de Educación a Distancia y actualmente cursando un Máster de Investigación en Psicología Educativa. Luchador incansable en busca de una educación basada en la investigación científica.

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